Qué ver en Ibiza: las mejores calas y vistas ibicencas

Descubre con Goodyear y David Escribano de Viaja Blog todo lo que te ofrece Ibiza. Te proponemos una ruta en coche para conocer las calas de Ibiza y disfrutar de las maravillosas vistas que ofrecen las playas ibicencas.

Se acerca la temporada veraniega y, con ella, uno de los principales focos del turismo mundial ilumina a las archiconocidas islas Pitiusas. De entre ellas emerge con poder Ibiza, como una reina brillante que emite una luz que atrae a millones de visitantes cada año. Pero esa luz no proviene sólo la de sus famosos bares y discotecas. Es cierto que Ibiza es uno de los mejores lugares del Mediterráneo para que la salida del sol te sorprenda en buena compañía, mientras te mueves dejándote llevar por el ritmo elegido por alguno de los mejores DJs del momento. Pero Ibiza es mucho más que eso.

    Calas de aguas cristalinas rodeadas de naturaleza en estado puro, fortificaciones medievales, bosques, mercadillos, cuevas… Y todo ello acompañado de una rica, sana y diversa gastronomía fundamentada en ingredientes mediterráneos. Esta es la verdadera esencia de Ibiza.

    Con sus poco más de 40 km de norte a sur y 15 km de este a oeste, la isla es perfecta para recorrerla en coche a tu ritmo. Aquí os dejo algunas paradas esenciales para disfrutar de la zona sur de Ibiza.

    Ibiza

    La capital de la isla es un buen lugar para comenzar la ruta. La pequeña ciudad vive, como no podía ser de otra manera, de cara al mar, pudiendo notar su brisa salina en las estrechas calles jalonadas de casas bajas junto al puerto.

    La zona más hermosa de la ciudad es Dalt Vila, el casco antiguo amurallado que domina Ibiza desde lo alto de un promontorio. La fortificación fue construida siguiendo órdenes de los reyes Carlos I y Felipe II, en una época en la que las contiendas con turcos y franceses hacían necesario proteger las posesiones de la Corona en el Mediterráneo.

    Este hermoso complejo, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, está totalmente integrado en la vida cotidiana de los ibicencos. Su muralla renacentista, constituida por siete baluartes, encierra una maraña de calles empedradas donde florecen pequeños restaurantes, cafeterías, tiendas  y bares, convirtiéndolo, cientos de años después de su construcción, en el centro social de la ciudad.

    Desde lo alto del baluarte de Santa Llúcia podrás contemplar el puerto y la bahía, mientras que el de Sant Bernat es el que ofrece mejores vistas de Formentera y Ses Salines. Visítalos al atardecer.

    Tras recorrer Dalt Vila, pasea por el puerto y disfruta de los productos del mar en restaurantes y bares como el Peixet o el S’Ametller. No dejes de probar el típico plato ibicenco guisat de peix, un sabrosísimo guisado de patatas con pescado y marisco.

    Playa ibicenca desde chiringuito

    Parque Natural de Ses Salines

    Partiendo hacia el sur, te encuentras con esta maravilla natural. El Parque Natural de Ses Salines se extiende entre el sur de Ibiza y el norte de Formentera.

    A tan sólo 9 km de Ibiza, podrás aparcar tu coche y caminar entre dunas, pinares, sabinares y lagunas que sirven de hábitat a más de 200 especies de aves.  Los ornitólogos encontrarán en Ses Salines un paraíso donde podrán observar flamencos, cigüeñelas, chorlitejos patinegros y otras aves marinas.

    Si estás más interesado en el aspecto cultural que el natural, acércate a Sa Caleta, donde hallarás un yacimiento fenicio (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Además, antiguas torres de defensa salpican la zona costera, erigiéndose como gigantes vigilantes entre los arbustos que pueblan las rocas.

    La preciosa playa de Ses Salines ofrece al bañista un kilómetro de arena blanca y fina, bañada por unas aguas cristalinas en cuyo fondo encontrarás una vasta pradera de Posidonia Oceánica, una planta acuática de gran importancia biológica.

    Cuando te hayas cansado de bucear, quítate las gafas y aletas y tómate algo en uno de los chiringuitos de playa más exclusivos de Ibiza: Malibú. Aquí podrás codearte con futbolistas y otros famosos.  Si prefieres algo más íntimo, recorre a pie los senderos en dirección a la torre de Ses Portes. En el camino encontrarás pequeñas calas donde conectar con la naturaleza.

    Vista mar en ibiza

    Atlantis (Sa Pedrera)

    Continuamos recorriendo el sur, dirección oeste, para llegar a uno de los rincones más secretos de la isla. Dicen que la cala de Atlantis posee una energía diferente que proviene de la gran y cercana roca de Es Vedrà. Esta historia atrajo a una gran cantidad de hippies durante la década de los 60 y hoy en día no son pocos los que siguen viniendo en busca de paz y amor junto al Mediterráneo.

    En realidad, Atlantis fue un nombre dado por los hippies (en referencia a la mística ciudad perdida), ya que esta cala fue originalmente bautizada como Sa Pedrera. De aquí se extrajo el marés que sirvió para construir, en el siglo XVI, las murallas que protegen la ciudad de Ibiza.

    Los trabajos del hombre sobre la piedra dejaron cortes que la gente fue moldeando a su antojo, creando pequeñas esculturas que hoy adornan la cala. Aquí puedes encontrar pequeños altares, figuras talladas e incluso dibujos de budas y dioses hindúes pintados sobre las piedras.

    Las aguas de la cala son cristalinas y las excavaciones realizadas en la roca provocan que se formen pequeñas piscinas naturales donde el agua toma distintas tonalidades azules y verdes.

    En Atlantis se suele practicar el nudismo. El hecho de que el lugar sea de difícil acceso le confiere la intimidad necesaria para que puedas broncear tu cuerpo al completo.

    Es Cala Compte

    Remontando la costa por el oeste llegamos a esta playa. Cala Compte es, en realidad, un conjunto de pequeñas calas, separadas entre sí por rocas, en unas ocasiones, y dunas arenosas en otras.

    Frente a Cala Compte se encuentra uno de los islotes más carismáticos de Ibiza, S’Illa d’es Bosc, y otros más pequeños entre los que se pondrá el sol al atardecer. Precisamente, es esta hora del día la que trae más visitantes a las inmediaciones de la cala. La gente toma posiciones estratégicas para disfrutar de uno de los atardeceres más bellos del Mediterráneo. Si quieres hacerlo con un cóctel en la mano, acércate al chiringuito Sunset Ashram.

    Las aguas son cristalinas y con escaso oleaje, siendo el lecho marino (que alterna zonas de arena y roca) de escasa profundidad. Estas características la convierten en una cala apta para toda la familia.

    Atardecer en cala Benirras

    Sant Antoni y Cap Negret

    Un poco más al norte, y sin abandonar la carretera de la costa, llegamos a la segunda mayor ciudad de Ibiza, Sant Antoni.

    Su amplia bahía sirve como base para una gran flota pesquera que faena cada día en aguas del Mediterráneo.  Excepto en los meses estivales, Sant Antoni es un reducto de paz. Al llegar el calor, la tranquila vida de los pescadores se ve alterada por auténticas legiones de veraneantes que incendian la noche. La fiesta y el descontrol toman Sant Antoni.

    Si quieres optar por una opción más tranquila, disfruta del atardecer desde la terraza del archiconocido Café del Mar y prueba los platos típicos baleares en el restaurante Es Rebost de Can Prats, un negocio familiar en el que el trato humano es tan bueno como los platos que saborearás.

    La playa de Sant Antoni no es nada del otro mundo, así que lo mejor es que recorras los poco más de 2 km que te separan de Cap Negret. Aguas más limpias y total tranquilidad en una zona de baño que no está urbanizada.

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    David Escribano de
    David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados