Cambio de la correa de distribución: todo lo que debes saber

21 febrero | 2019 | Goodyear

La correa de distribución es una de las piezas más delicadas del motor y una de las que más atención suscita, debido a los graves problemas que puede provocar en caso de rotura. Se trata de la parte del motor que transmite el movimiento del cigüeñal al árbol de levas, moviendo a la vez la bomba de aceite, la bomba de agua y la bomba inyectora, ésta sólo en el caso de los vehículos diesel.

Su función, poniendo un ejemplo fácil de entender, sería la misma que hace la cadena en una bicicleta: transmitir el movimiento desde los pedales a la rueda trasera. Ser la responsable de uno de los procesos más importantes del motor hace que, si se rompe, pueda provocar graves averías como una rotura de una válvula, de los pistones o del motor.

Para evitarlo, lo mejor es cambiar la correa de distribución cuando indica el fabricante. Cada vehículo es diferente y esta pieza se puede cambiar en algunos casos cada 60.000 kilómetros, mientras en otros no es necesario hacerlo hasta los 150.000. Lo importante es que no llegue a romper para no provocar daños de importancia en el motor.

Qué es la correa de distribución

¿Cuándo cambiar la correa de distribución?

Como decíamos, cada fabricante recomienda una duración determinada, aunque la media oscila entre los 60.000 y los 120.000 kilómetros. Se trata de un rango de kilómetros muy amplio y tiene que ver con el uso que le damos al motor. Por ejemplo, no es lo mismo circular casi siempre por autovía a 120 por hora y en sexta velocidad que dar al vehículo la mayoría de su uso en ciudad, con cambios de marcha constante y mucho más trabajo para el motor.

Eso sí, hay algunos comportamientos del motor que te pueden ayudar a comprender que esta importante pieza debe ser cambiada. Un simple ruido en la transmisión puede hacernos saber que la correa está en mal estado, probablemente porque la tensión no sea correcta. Lo mismo sucede si el coche vibra mientras estamos detenidos, pero con el motor encendido: la correa está avisando. Y si ya tiene varios años y tenemos problemas al arrancar, es otro de los avisos.

En otras ocasiones hay que hacer una inspección visual del motor para ver el problema. Si vemos que la correa brilla demasiado en algunas zonas, probablemente está mal alineada. Y si vemos que tiene grietas, directamente es hora de cambiar la pieza para evitar males mayores.

¿Cuánto cuesta cambiar la correa de distribución?

El mundo de los talleres y las piezas es complicado y hablar de presupuestos es muy arriesgado. Es cierto que los  talleres oficiales son más caros habitualmente que los talleres multimarca, pero también sabemos que dentro de estos últimos hay una enorme disparidad de precios. Es aconsejable pedir más de un presupuesto para elegir entre las propuestas.

El precio de sustituir la correa de distribución y todas las piezas que lo acompañan puede oscilar entre los 350 y los 650 euros. Es muy importante que pidamos la factura en el taller ya que al tratarse de una pieza muy importante en el funcionamiento del motor debemos tener el comprobante del trabajo que ha llevado a cabo el taller por si hubiera algún problema después de hacer la sustitución.

Cuando la correa de distribución llega al final de su vida útil se deben cambiar, además, varias piezas más como la polea o los tensores, por eso se habla siempre de sustituir el kit completo de distribución. También es muy importante cambiar la bomba del agua, en el caso de que esta sea movida por la correa de distribución, ya que por ahorrarnos unos euros, podemos provocar una gran avería.

Diferencia con la cadena de distribución

Algunos vehículos no llevan correa de distribución, sino cadena. Ese detalle tiene algunas ventajas, como que el mantenimiento es casi nulo, ya que no es necesario cambiarla en la mayoría de los casos, y es muy fiable. Sin embargo, también se trata de una pieza más cara, ya que una cadena de distribución cuesta casi el doble que la correa.

Una ventaja de las correas de distribución sobre las cadenas es el ruido: la correa es de un material de goma, por lo que apenas hace ruido; en cambio, la cadena es metálica y al chocar contra los piñones genera más ruido. A cambio, tarda mucho más en degradarse y, como apuntábamos, en la mayoría de los vehículos no llega a ser necesario sustituirla durante su vida útil.

Ahora que ya lo sabes todo sobre la correa de distribución, no te olvides de echar un vistazo a tu motor y mantenerlo en perfecto estado. Evita averías y conserva toda la potencia de tu vehículo para aprovecharla cuando lo necesites.

Good Year Kilometros que cuentan