El catalizador: ¿qué es y para qué sirve?

30 julio | 2019 | Goodyear

El catalizador de un vehículo es un elemento ubicado en la salida de gases de escape. Su función principal es «limpiar» los gases antes de su salida al exterior para minimizar la contaminación. Por tanto, el catalizador es una pieza clave en los vehículos desde hace años puesto que contribuye a disminuir el impacto de las emisiones contaminantes de los coches de combustión.

Los catalizadores hacen su función filtradora de gases por medio de una reacción química entre los gases a altas temperaturas. Transforma los hidrocarburos (HC) en vapor de agua y el monóxido de carbono (CO) en dióxido de carbono (CO2). Es una pieza fundamental y cada vez son más los coches que van equipados con catalizadores con sistema SCR, una tipología que es más eficiente aún en la depuración de los gases mediante el suministro de AdBlue, una solución de urea.

Este componente es también conocido como convertidor catalítico: va en el interior de una cavidad de acero inoxidable compuesta de muchas miniceldas catalíticas y es por estas celdas por donde pasan los gases de escape. La morfología de estas celdas son extremadamente delgadas y atomizadas y si las desplegásemos tendrían una extensión equivalente a varios campos de fútbol. El catalizador es una especie de colmena cerámica que va cubierta por una capa protectora contra golpes.

Catalizador en mecánica

El catalizador está ubicado entre el tubo de escape y el silenciador trasero y suele estar fabricado de platino y paladio. Por la calidad y valor de estos materiales son componentes caros y además han sido tradicionalmente un objetivo para los “cacos”. Muchos amantes de lo ajeno se dedicaban exclusivamente a robar los catalizadores de los coches.
Un catalizador es una pieza cara y suele durar unos 120.000 kilómetros aunque su duración depende del uso que le demos al vehículo y del mantenimiento.

¿Por qué se rompe un catalizador?

  1. La principal causa de avería de este componente fundamental para regular la contaminación de nuestro coche está relacionada con la puesta a punto del propio vehículo, es decir, tiene que ver directamente con el mantenimiento. Que el vehículo no haga bien la mezcla o que ésta no esté bien regulada puede provocar que el combustible llegue sin quemar al catalizador. Para evitar esto es vital revisar de forma regular el consumo de aceite del coche. Si nuestro vehículo gasta mucho aceite, se puede producir una obstrucción por el exceso de partículas en el motor.
  2. El arranque irregular del coche también puede afectar a nuestro catalizador. Actos como arrancar el vehículo empujando o arrancar de forma repentina perjudica a esta pieza. Otra de las cosas que pueden afectar al catalizador es abusar de ir en la reserva de combustible. Esto acaba suministrando de forma irregular combustible al catalizador.
  3. Todo esto produce que llegue el combustible sin quemar al monolito, que puede provocar su degradación. Para evitar que llegue la gasolina o diésel sin quemar hay que vigilar, también, componentes como las bujías, el filtro de aire o la sonda lambda, que es la encargada de regular la mezcla dependiendo del rendimiento del motor. Las revisiones periódicas de nuestro vehículo sirven para encontrar este tipo de problemas que pueden pasar desapercibidos ante ojos no expertos.
  4. También hay que tener cuidado con los golpes de chapa, ya que podrían dañar a nuestro catalizador. Si el coche tiene un golpe en los bajos hay que prestar atención y revisarlo a fondo.

Síntomas de avería en el catalizador

Es una pieza que no se ve por su ubicación y a golpe de vista no sabremos si está averiada aunque es relativamente fácil saberlo. Si el convertidor catalítico está estropeado, lo sabremos porque el motor fallará en un régimen de vueltas inestable. Eso puede ser al ralentí o bien en estado de aceleración. Eso sí, no todos los catalizadores son iguales y por eso su comportamiento varía según el modelo y la marca.

Otro síntoma de fallo en el catalizador es la percepción de un olor extraño en el tubo de escape. Si notamos esto, no hay duda, algo está fallando en el catalizador. Otro motivo para preocuparnos es que haya sonidos metálicos en los bajos del coche. Si esto pasa es más que posible que la parte cerámica del componente se haya desprendido.

Otra de las causas más comunes de avería es la obstrucción, generalmente provocada por la saturación de residuos en el interior. Notaremos que el coche perderá fuerza y, en el peor de los casos, el vehículo ni arrancará.

¿Merece la pena arreglar un catalizador?

La mayoría de los profesionales creen que los catalizadores se pueden reparar antes que comprarlo nuevo. El coste medio puede estar entre los 200 y los 400 euros, mientras que montar uno nuevo puede irse a más del doble de ese precio. Eso sí, se recomienda que lo haga un profesional de la mecánica, ya que es una pieza complicada y está ubicada en un lugar de acceso complicado. Si la reparación no fuese posible, entonces no quedará más remedio que afrontar el coste de un catalizador nuevo.

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