Coches que aparcan solos: qué debes saber

¿Existen coches que aparcan solos? ¿Cuándo llegan al mercado? En Goodyear te contamos los últimos avances al respecto

Es uno de los principales quebraderos de cabeza de los conductores, especialmente cuando se circula por ciudad. No estamos hablando de los atascos sino de aparcar el coche, una maniobra que requiere de destreza y paciencia y que muchas veces se ve interrumpida por la presencia de otros vehículos a los que obstaculizamos el paso. Por eso, que un automóvil sea capaz de aparcar solo es el sueño de más de uno. No hablamos de apps para aparcar ni de los coches autónomos con nivel 5 de conducción tan lejos aún de ser una realidad. En el mercado ya existen coches con sistemas semiautomáticos y automáticos de estacionamiento.

“¡Kitt, te necesito!”. Así reclamaba Michael Knight (David Haselhoff) a su coche fantástico y en cuestión de segundos el Pontiac se presentaba solo preparado para una nueva misión. Esto sucedía en la televisión de los 80. Más de tres décadas después parte de esa ficción automovilística ya es una realidad; que tu coche aparque por si mismo ya no es algo exclusivo del cine o series de televisión.

El estacionamiento autónomo es una necesidad para muchos conductores, especialmente para los que viven en ciudades con escasez de parkings a lo que hay que sumar plazas de aparcamiento muy pequeñas en las que es complicado maniobrar. En el mercado hay disponibles  diferentes dispositivos de ayuda. Los más habituales son los sensores de aparcamiento que avisan de la presencia de objetos como farolas, papeleras u otros coches que dificultan el estacionamiento. Se instalan en el paragolpes y los hay de dos tipos: ultrasónicos y electromagnéticos.

Aparcar solos: sensores de estacionamiento

Los sensores ultrasónicos son dispositivos inalámbricos cilíndricos (del tamaño de una moneda) que suelen ser visibles desde el exterior. Emiten ondas de ultrasonido que el oído humano no puede percibir y calculan las distancia con los objetos que van detectando por la emisión de pulsos y la medición de ecos. ¿Cómo? Las ondas rebotan en los obstáculos y una unidad de control recepciona esa información calculando los centímetros a los que se encuentran del vehículo (hasta 250 centímetros). Paralelamente el sistema va avisando al conductor de la presencia de esos elementos a través de señales acústicas. Cuanto más cerca mayor frecuencia llegando a ser un pitido continuo en caso de roce o que el coche esté muy cerca de la colisión. Lógicamente cuantos más sensores tenga colocados un automóvil mayor será la información (normalmente vienen en packs de cuatro) y, por lo tanto, habrá menos riesgo de choque. En los sistemas más avanzados las señales acústicas se complementan con las visuales a través de las imágenes que ofrece una cámara trasera conectada a una pantalla digital LED.  Otros emiten la información al conductor con señales lumínicas.

Los sensores electromagnéticos (o radar) son un único dispositivo, en forma de tira, que se coloca en el interior del paragolpes trasero, por lo que no son visibles desde el exterior (los ultrasónicos sí). Crean un campo electromagnético que, en caso de sufrir alteraciones por la presencia de elementos externos, avisan al conductor a través del mismo sistema que los sensores ultrasónicos. Una de las ventajas de este sistema es que al estar a lo largo del parachoques no hay ángulos muertos.

Estos sensores de aparcamiento facilitan el estacionamiento evitando pequeños golpes y rayaduras en tu coche. También detectan a personas, por lo que ayudan a prevenir atropellos. Su instalación es sencilla y el precio medio oscila entre los 15 y 50 euros. En algunos modelos de vehículos más actuales los dispositivos ya vienen de serie, especialmente en el acabado de mayor precio.

Cámaras de visión en 360º

La visión en 360º es otro sistema que facilita el estacionamiento. Se trata de cuatro cámaras que se sitúan en diferentes partes del automóvil -matrícula trasera, frontal y en los dos retrovisores- y que están interconectadas entre sí para crear “una vista de pájaro”.  Esto permite tener una visión ampliada y completa de la zona en la que vayamos a aparcar y/o la distancia hacia otros vehículos, objetos o personas.

El gran reto: coches totalmente autónomos

Tanto los sensores de proximidad como las cámaras de visión 360º no son sistemas totalmente autónomos ya que el conductor debe seguir realizando maniobras. El objetivo del sector automovilístico es diseñar coches que estacionen de forma independiente, sin la intervención de personas. Fue en 2012 cuando el fabricante chino BYD lanzó un coche conducido por control remoto. A este tipo de vehículo hay que sumarle el gran reto automovilístico: conseguir un coche totalmente autónomo (el famoso nivel 5 de conducción en el que trabajan los principales fabricantes). Varios son las empresas que se han embarcado en esta aventura, entre ellas Google que, junto a Waymo -su filial tecnológica- lleva años trabajando en un modelo 100% independiente.

Aplicación para Iphone

Además de los primeros modelos con estacionamiento autónomo en el mercado ya existen la tecnología necesaria para que un coche aparque sin conductor. Es el caso de la Park4U, una aplicación desarrollada por Valeo para iPhone. En este caso se programa el estacionamiento desde el móvil sin necesidad de permanecer dentro del vehículo.

Ya sea con sensores o cámaras instaladas en el propio coche, aplicaciones en el móvil o vehículos autónomos es indiscutible que la tecnología es la gran aliada a la hora de conseguir el sueño de muchos conductores: un automóvil que aparque solo sin preocuparnos de rayaduras, abolladuras, golpes a otros coches o atropellos.