Lo que debes saber sobre los coches automáticos

Los coches automáticos ¿son mejores que los de marcha manual? Te contamos la respuesta y los motivos. ¡Entra!

¿Mejor cambio automático o manual? ¿Qué ventajas ofrece a la conducción un coche automático? ¿Es complicado el proceso de adaptación? Son muchas las dudas que surgen ante la idea de pasar del cambio manual al cambio automático, pero los que lo prueban, descubren una manera de conducir que lo facilita todo, en carretera o en ciudad. Lo primero que descubrirás al conducir un coche con cambio automático es que el embrague había sido un lastre para tí durante toda tu vida como conductor y no te habías dado cuenta.

Atravesar cruces y cruces de una ciudad, sin preferencia de paso y utilizar solo un pie mientras compruebas si se aproxima otro vehículo… Eso no tiene precio. Los coches automáticos ofrecen una seguridad innegable en este aspecto. Piensa en la diferencia: Con tu cambio manual llegas a un ceda el paso, reduces a segunda, frenas ligeramente, apurando pero sin llegar a ahogar al motor. Si tienes suerte de que no viene nadie prosigues la marcha. Si viene alguien tienes que frenar de repente, sacar la segunda marcha, ceder el paso, embragar, meter primera marcha, acelerar y soltar el embargue para finalmente salir. Todo un juego de pies y manos digno de un escapista.

Está bien, puedes pensar que tienes interiorizado el proceso y no te cuesta tanto. Pero es justo reconocer que algo sí que cuesta, un segundo más al menos. Y en ese segundo puede venir un nuevo coche y te puedes ver obligado a reiniciar la operación.

Conducir con tráfico

Con un coche automático llegas a un cruce sin preferencia de paso, deceleras y observas. Si no viene nadie aceleras un poco más, si viene alguien frenas, cedes y vuelves a acelerar. ¡Todo con un solo pie!

Tal vez pienses como muchos otros, la idea del “me gusta conducir con marchas” está muy extendida. Sinceramente, ¿cada cuanto las usas en carretera? No eres un piloto de rallies, tus desplazamientos al volante no son una suma de vertiginosas sensaciones de compenetración entre máquina y persona. Por el contrario, tu conducción se ajusta a las pautas normativas. En cualquier carretera, más aún en las de doble carril, una vez llegado a la velocidad de crucero estándar y máximo legal habitual de los 120 Km/h, ya no tocas el cambio durante mucho tiempo.

>Si en alguna ocasión lo pruebas, acabarás reconociendo que el cambio automático tiene muchas ventajas. Veamos algunas más:

Te olvidas de la palanca de cambio en los momentos previos a un adelantamiento. Ya no tendrás que pensar en si salir en cuarta marcha para desarrollar más potencia, o si con la quinta vas bien por ser zona llana y porque el vehículo que tienes delante va despacio.

“¿Qué marcha llevo?” En más de una ocasión, de manera repentina te asalta esta duda durante unos segundos. Palpas la palanca y tratas de diferenciar si es tercera o quinta. Esos instantes de confusión no son nada cómodos. Se deben al hecho de conducir con la misma marcha de manera prolongada y olvidarte de ella.

También es interesante que asumas que los cambios de marchas no son un proceso tan interiorizado como piensas. Siempre se precisa de una mínima atención. Hasta el conductor más veterano tiene que prestar parte de su atención en la maniobra de embragado y ajuste manual.

Los cambios automáticos más desarrollados ajustan su intervención de la mejor manera, para conseguir un régimen óptimo que redundará en el consumo de combustible más apropiado.

Comodidad y seguridad vial son, por tanto, las principales ventajas de elegir el sistema de cambio automático para tu vehículo. Existen diferentes tipos de cambio automático: convertidor de par, caja de cambios manual pilotada, caja de cambio por variador continuo, el más avanzado, la  caja de cambios de doble embrague. Los sistemas de cambio automático han evolucionado tecnológicamente para ofrecer una mejor respuesta a las exigencias de los conductores.