Comida para viajar: algunos consejos sobre alimentación en carretera

La comida es uno de los elementos más importantes para viajar, ya que puede aligerar un viaje o hacerlo más pesado. ¡Descubre algunos interesantes consejos!

Más allá de las costumbres familiares, viajar en coche por carretera en un grupo familiar exige toda una serie de consideraciones. Las que tienen en cuenta que se ha de comer siempre fuera, que hay que mantenerse hidratado o que no hay que descuidar el equilibrio de la dieta, entre otras cuestiones. ¿Pasamos revista a unos sencillos consejos de alimentación en una aventura de viaje con niños para una mejor planificación de los planes de familia?

– Comer a las horas. Cualquier viaje supone, de entrada, romper con los hábitos de los tiempos de casa. Es importante comer a las horas a las que hemos educado a nuestro cuerpo. Se trata de no desoír los ritmos biológicos y más si se viaja con niños. Por eso es importante planificar las paradas del coche para respetar el momento en el que nos acucia el apetito a su hora.

– Comer sano. Si en casa hacemos todo lo que está en nuestra mano por alimentarnos bien y hacer que los más pequeños coman igual, ¿qué nos impide mantener estos hábitos saludables en un viaje? La respuesta es: nada. Solo hay que planificarse, ver qué podemos llevar en el coche que se conserve fresco y con todas sus propiedades y pensar cómo podemos dosificar las porciones de los alimentos para contentar a todos.

– Bocadillos con entrepanes bien elegidos, sándwiches para merendar o para completar cenas ligeras y dulces biológicos sin azúcar pueden ser excelentes manjares para compartir en familia en las áreas de descanso de una autopista. Al abrigo y a la sombra y, por supuesto, sin renunciar a las vitaminas y a los minerales que nos dan salud.

– El ajuar de una ruta en familia. Los envases de plástico, las neveras de playa y los productos bien paquetizados pueden ser armas secretas para garantizar la frescura y la temperatura de los alimentos y de las bebidas en cualquier momento de la ruta.

Comer de viaje - Kilometrosquecuentan

Cómo controlar los tiempos de los alimentos

No hay que olvidar controlar los tiempos que los alimentos van a permanecer guardados y evitar preparaciones que se degraden con mucha rapidez o pierdan su sabor. Léase mayonesas caseras, huevos no cocidos y otros alimentos con base líquida y con agua, incluyendo algunas frutas como las uvas o las fresas.

Lo mejor, numerar o clasificar los envases de plástico en función de las comidas y de los caprichos que se les consientan a los más pequeños. Otro buen consejo es usar neveras conectadas al sistema eléctrico del coche que ayuden a superar las limitaciones de los acumuladores de hielo.

– Comer como en casa, totalmente. Otra opción puede ser llevar lo que necesitamos para hacer la comida como en casa, especialmente si el recorrido es largo y queremos aprovechar los campings que desfilen por la ruta marcada. Una alternativa es elegir restaurantes que se ajusten a los gustos de la familia, haciéndolos coincidir con las paradas y las horas de las comidas y que ofrezcan comidas específicas para niños.

– No a las bebidas carbónicas. Los refrescos con gas o incluso el agua mineral con gas no están recomendados para viajes por carretera. La circulación implica movimientos no controlados en el organismo y agitaciones, resultado de las oscilaciones en la carretera, que obligan a que haya que elegir bien qué comer y beber viaje. Esta es una recomendación que hay que cuidar cuando se viaja con niños.

 

Hidratación: beber agua

– Hidratarse bien. Beber agua es una obligación en los viajes largos por carretera en los que se suda y nos exponemos a los rigores de fríos y calores. Beber agua con regularidad y darla a los niños con especial atención debe ser una de las prioridades de los padres.

– Hidratos de carbono y frutos secos. Los carbohidratos producen digestiones lentas y sopor que también hay que decidir si queremos que viaje con la familia. Por contra, comer frutos secos representa una manera perfecta para cargar las pilas con azúcares más naturales y mineralizar el organismo de manera muy entretenida. Hay mucho donde elegir.

– Siestas y sueños de carretera. Y si el hábito de la siesta es parte de la rutina de casa de los niños, por qué no aprovechar las áreas de descanso seguras y dejar que la madre naturaleza reclame el sueño que es suyo. El sueño, el descanso, también es alimento. Viajar descansado para llegar al destino relajado mejora el disfrute de cualquier viaje de vacaciones en familia.

Lo dicho, viajar en familia puede ser una experiencia memorable y más, mucho más, si nos llevamos el gusto por la salud para saborearlo en carretera.