Cómo conducir con niebla: 10 consejos para conducir con niebla

24 enero | 2019 | Goodyear

El invierno es la mejor época para el viajero al que le gusta admirar los paisajes. Sin embargo, las carreteras durante el invierno no suelen ser cómodas y menos aún fáciles. El conductor novato recibe numerosas advertencias y consejos que muchas veces sólo consiguen aumentar el nerviosismo. El conductor experto se enfrenta mejor a la situación, pero se deja llevar a veces por una falsa sensación de control que puede hacerse muy peligrosa en pocos segundos. Como decían los sabios, ‘in media res virtut’.

La conducción con niebla es un clásico, especialmente en las horas en que ésta es más probable, como sucede a primera hora de la mañana. La evaporación del rocío durante los primeros momentos de sol hace que un viaje largo sea especialmente complicado. Como es inevitable que esto suceda, es mejor estar preparados y seguir unos simples consejos para conducir con niebla.

Consejos para conducir con niebla

Debes utilizar la luz de posición y la de cruce, pero no las largas porque puede producir un efecto espejo sobre la niebla. Los antinieblas sólo se usan si no vemos las luces de posición de los vehículos que circulan por delante. El delantero es opcional, mientras el trasero es obligatorio con niebla muy densa.

La falta de visibilidad provoca un tiempo mayor de reacción por lo que es necesario disminuir la velocidad para adaptarse a las circunstancias y aumentar la distancia de seguridad.

A la hora de frenar es importante no hacerlo de forma brusca, ya que las ruedas se pueden bloquear. Hazlo de forma intermitente para evitarlo y, además, avisar al vehículo que viene por detrás.

Es vital mantener toda la visibilidad posible y, para ello, se debe eliminar el vaho de la luna por la parte interior y, al mismo tiempo, usar el limpiaparabrisas intermitentemente en el exterior para eliminar la humedad.

No se deben realizar adelantamientos si no tenemos visibilidad suficiente. Es mucho mejor permanecer en el carril derecho y evitar cambiar de carril. Con niebla especialmente densa, toma como referencia la línea continua blanca a tu derecha. Y muy importante: no emplees como guía al coche que va por de delante ya que puedes copiar sus errores.

Conduce en silencio o, si no es posible, con el menor ruido posible. En condiciones difíciles hay que utilizar todos los sentidos y el oído, en este caso, puede ser muy útil para detectar la presencia de algún vehículo. No descartes bajar la ventanilla cuando llegues a un cruce.

No tengas prisa: es conveniente avisar de que es posible que llegues tarde antes de conducir más rápido de lo necesario. Lo importante es conducir con seguridad por lo que hazlo a la velocidad debida y sin prisa.

Cuidado con las paradas: no te detengas en el arcén a no ser que sea una urgencia y, en ese caso, enciende los intermitentes y ponte al otro lado del quitamiedos. Si puedes, es mejor parar en un área de servicio para relajarte después de conducir con tensión.

No peques de exceso de confianza: aunque hagas el mismo trayecto todos los días, la niebla es muy peligrosa y en cualquier momento puede provocar un accidente. No te distraigas, sobre todo con el móvil, y estate atento a todo lo que sucede en la carretera.

El RACE habla de la regla la de las 3V: Visibilidad (V) = Velocidad (V) = Vehículo delantero (V). Eso significa que si hay una visibilidad de 50 metros al conducir, debemos llevar una velocidad media de 50 Kilómetros por hora y mantener una distancia de seguridad con el vehículo que nos precede de 50 metros. Hay que «ver bien y ser visto».

Visibilidad, precaución y sentido común parecen ser las claves para conducir con niebla. Los expertos coinciden en recomendarnos huir de excesos de confianza y evitar situaciones de estrés y riesgo para una conducción segura y eficiente.

Good Year Kilometros que cuentan