Conducir durante el embarazo: algunos consejos útiles

Si vas a conducir durante el embarazo o con alguna embarazada a bordo, sigue estos consejos. Viaja con seguridad

Ha llegado uno de esos momentos especiales en tu vida. ¡Vas a ser madre! Estar embarazada es una bonita etapa, pero también implica que debes extremar las precauciones que normalmente tomas: ahora tienes que cuidar de ti misma y tu hijo. Por eso, durante todos esos meses, son muchas mujeres las que se preguntan qué hacer a la hora de realizar una actividad tan cotidiana como conducir embarazada. Puede que sea tu pareja la que está embarazada y a ambos os asaltan dudas de cómo usar correctamente el cinturón de seguridad, hasta qué momento de la gestación puede conducir o qué ocurre con el airbag. Para resolver todas tus dudas, desde Goodyear, te ofrecemos estos útiles consejos, que os permitirán sentiros más seguros al volante.

En primer lugar, es importante recordar que el cinturón de seguridad sigue teniendo una importancia capital, a pesar de que su uso parezca más complicado durante el embarazo. ¡En ningún caso, debes renunciar a él! Sin embargo, debes tener en cuenta que requiere una colocación específica para asegurar una conducción segura. La banda diagonal tiene que estar alejada del cuello y lo ideal es que se sitúe entre los pechos y sobre el hombro y esternón. La banda horizontal, por su parte, se sitúa debajo del vientre, pegada a la cadera. Si no te resulta cómoda, vuelve a colocarla, pero no uses ninguna ayuda externa, como unas pinzas, ya que podrían suponer unos elementos de riesgo. Puedes encontrar alguna almohadilla especial homologada para favorecer la comodidad.

El airbag durante el embarazo

Además del siempre imprescindible cinturón, presta también atención a la posición. No solo por tu propia comodidad durante un viaje, sino también por motivos de seguridad. La distancia respecto al volante debe ser de unos 25 centímetros, para dejar espacio suficiente entre el airbag y tú. Pensar que el airbag, durante el embarazo, es peligroso es un error: con una correcta posición del asiento, no hay de qué preocuparse. Asimismo, no olvides vigilar que tu espalda se mantenga recta durante el trayecto.

Conducir con familia

Ten en cuenta que, durante el embarazo, te encuentras en una condición física especial y muy particular, así que no debes forzarte mientras conduces ni pretender que tu organismo responda de la misma forma que lo hacía antes. ¿Qué quiere decir esto? Que los descansos y las distancias recorridas son más importantes que nunca. Son muchos los cambios que experimenta el cuerpo durante todos esos meses y, en algunos casos, hay que extremar la precaución. No estés al volante durante mucho tiempo seguido y realiza descansos, si el trayecto va a ser largo: te vendrá bien para reponer fuerzas, relajar la musculatura e, incluso, favorecer la correcta circulación sanguínea. Cada dos horas, como máximo, deberías realizar una parada.

Otros pequeños detalles, como vestir ropa cómoda o no viajar a lugares demasiado lejanos de casa, por si surge algún imprevisto son añadidos a tener en consideración para ser una conductora embarazada responsable.

Consulta a tu médico

Más allá de todos estos consejos, es, lógicamente primordial, que consultes con tu médico cada vez que necesites coger el coche. Cada persona es un mundo y cada caso es distinto. Si quieres recomendaciones especialmente diseñadas para ti a la hora de ponerte al volante, nadie mejor que un especialista en salud para dejarte claro qué es lo mejor, durante los meses de embarazo, y qué prácticas debes evitar en un automóvil. Una cosa sí parece clara y hay cierta unanimidad al respecto: durante los últimos 3 meses, es preferible evitar la conducción, ya que podría no ser segura. Tanto por el volumen del vientre como por las cuestiones relativas al cansancio y a la circulación, durante ese periodo final, es más que aconsejable alejarse de toda actividad relativa a la conducción; y, si no es posible, ser más cauta, si cabe.

En definitiva, tomando las precauciones adecuadas se puede seguir conduciendo durante el embarazo. No hay de qué preocuparse, si llevamos nuestra propia seguridad y la del bebé por delante.