Consejos para cuidar tu coche en verano

El verano es la época del año en que más cogemos el coche. Sigue estos consejos para cuidarlo y evitar las averías

El verano es la época del año en que más cogemos el coche. Estamos de vacaciones y lo utilizamos para ir a la playa, a la montaña o al pueblo, para hacer excursiones, etc.; pero también sufre un gran desgaste. El sol, el calor y las altas temperaturas, tanto en el interior como en el exterior, provocan ciertos daños a nuestro vehículo, y en las zonas de costa el salitre puede ser muy corrosivo para el automóvil. Por eso vamos a ver una serie de consejos para proteger nuestro coche en verano y evitar averías.

Lo primero y más importante es proteger del sol el coche, por lo que intentaremos aparcar a la sombra o a cubierto siempre que sea posible. Está claro que no siempre encontrarás el mejor sitio para estacionar tu coche, así que si ves que pasará mucho tiempo al sol deberías cubrirlo con una lona para protegerlo. Para hacer más agradable el regreso al coche, un parasol -delante y detrás- evitará que la temperatura del habitáculo suba en exceso, y los protectores para el volante te evitarán las típicas quemaduras.

Aunque es un habitual todo el año, en verano se acentúan los efectos del salitre en los coches si vas a la playa o vives en la costa. Este enemigo invisible es el culpable de la corrosión, tanto de la pintura del coche como de las piezas metálicas del interior, por lo que deberías poner un énfasis especial en evitar sus efectos. Evita, siempre que sea posible, carreteras paralelas a la costa en días de viento y oleaje, y si no hay alternativas limpia rápidamente el coche cuando llegues a tu destino.

Cuidar el coche en verano

No hace falta que sea un lavado a fondo, pero sí que es importante limpiar el coche, si no todas las semanas, cada 15 días. Siempre será mejor que lo hagas manualmente, ya que los túneles de lavado no son tan respetuosos con la carrocería y pueden dejar alguna rascada. Hay quien, incluso, utiliza cera absorbente para rayos ultravioleta, que protege la pintura de los rayos de sol. Recuerda que, en el habitáculo, las partes de cuero o vinilo necesitarán una limpieza especial para conservar su buen aspecto.

Al hacer más calor, la temperatura de los neumáticos  también sube, en especial si vas rápido. Es importante comprobar que conducimos con la presión correcta, ya que, de lo contrario, su vida útil se reducirá considerablemente. La temperatura del motor también sube. Ya sabes que lo ideal son unos 90 ºC, así que si el indicador -suele estar al lado del combustible- llega a la zona roja te arriesgas a que se queme el propulsor. Aunque no sea lo más apetecible, si pones la calefacción al máximo bajarás la temperatura del coche al liberar calor del motor.

En este sentido, es importante comprobar periódicamente el sistema de refrigeración. Solo así te asegurarás de que el motor y los frenos funcionan de forma óptima, evitando sobrecalentamientos que pueden derivar en una avería. No olvides comprobar el filtro de aire del habitáculo para que el aire acondicionado funcione a la perfección y la temperatura del habitáculo no sea excesiva. Lo ideal es iniciar el trayecto con las ventanillas bajadas y luego poner el aire acondicionado para evitar que trabaje en exceso y se caliente el motor.

Como ves, el mantenimiento del coche en verano es bastante simple. Asegúrate de seguir todos estos consejos de mantenimiento en verano y podrás alargar mucho más la vida útil de tu coche y de sus componentes, evitando averías. Por último, recuerda retirar cuanto antes los excrementos de aves o los insectos si no quieres que las marcas que dejan en la pintura del coche te acompañen para siempre.