Qué es educación vial: ¿sólo para niños?

La educación vial es una cuestión que quiere mejorar la UE este 2018. No es ningún juego de niños: ¡descubre los motivos!

En el año 2011 la Unión Europea se marcaba un objetivo común y ambicioso en política de seguridad vial, reducir un 50% las víctimas en las carreteras comunitarias antes de 2020. Para ello, ponía deberes a los países miembros: aplicar una serie de medidas basadas en la seguridad de usuarios, vehículos e infraestructuras, el intercambio de buenas prácticas y la formación en materia de seguridad vial. ¿Qué es educación vial? ¿Por qué es una asignatura pendiente? ¿La educación vial es sólo para niños?

La educación vial se entiende como el conjunto de hábitos y buenas maneras que contribuyen a mejorar la seguridad vial de todos los implicados en carretera. Hablamos de conductores,pero también pasajeros, peatones y ciclistas. La educación vial aglutina la enseñanza y conocimiento de las normas de tráfico y todas aquellas acciones y buenas prácticas que contribuyen a hacer un buen uso de las vías públicas. La educación vial tiene un espacio reservado en colegios y centros de enseñanza, en campañas de concienciación dirigidas por administraciones y organismos y en talleres y cursos de reeducación vial.

La seguridad vial tiene como objetivo prevenir accidentes en carretera y salvaguardar la integridad física de todos los actores implicados. La seguridad vial activa o primaria tiene como objetivo principal evitar que el accidente suceda. En este nivel actúan la señalización de tráfico, la aplicación y conocimiento de las normas de tráfico, el factor humano y el adecuado mantenimiento de vehículos e infraestructuras. La seguridad vial pasiva es el conjunto de acciones y elementos de seguridad de los vehículos y otros elementos del tráfico que intervienen durante y después de un accidente con el objetivo de reducir sus consecuencias: por ejemplo, uso del cinturón de seguridad, airbags, sistemas de retención infantil, elementos que garantizan la deformación controlada de la carrocería…

Promover la seguridad de todos los que transitan por carretera a través del conocimiento de infracciones, señalización y elementos de seguridad es la base y el objetivo de la educación vial. Se basa en conocimientos teóricos que hacen al manejo vehículos, el modo de actuar en determinadas situaciones, los elementos de seguridad y en un conjunto de buenas prácticas y propósitos al volante.

Seguridad vial para todos

Educación vial en España: en cifras

Según datos del I Barómetro de educación vial en España de Mapfre, el 60,5% de centros docentes españoles dedica menos de cinco horas al trimestre a materias de eduación vial. Un 16,3%, cinco y diez horas al trimestre y apenas un 1,9% de los centros imparte más de diez horas al trimestre. Por el contrario, el 21,3% restante de
los participantes reconoce no dedicar tiempo dentro del horario escolar a este tipo de valores.

¿Qué conductas reforzar entre los alumnos para mejorar la concienciación y la educación vial de los futuros conductores? Un 43,2% de los docentes considera el respeto por los semáforos y las señalizaciones de paso de cebra como “muy importante”, un 41,6% califica el uso correcto del cinturón de seguridad como “importante”, el uso del casco y elementos reflectantes cuando circulan con bicicleta o ciclomotor es considerado por el 47,5% la tercera opción o “poco importante” y las distracciones debido al uso del teléfono móvil son valoradas por un 60% como la última a reforzar o “nada importante”. Algo que puede sorprender ya que tal y como recoge un estudio de British Medical Journal (BMJ), más del 20% de atropellos en países desarrollados son producto de las imprudencias cometidas por peatones tecnológicos, provocados por despistes con el teléfono móvil.

Educación vial, ¿asignatura en colegios?

¿Sobre quién debe recaer la educación vial de los menores? El barómetro de educación vial concluye que los docentes encuestados apuestan mayoritariamente por la familia en el primer lugar (43,7%) frente a la opción de colegio (42%). En este sentido, parece que la seguridad vial en los centros educativos es extensible a otros sectores y ámbitos además del familiar y a otras franjas de edad. Desde la DGT aseguran que si bien la educación vial está asociada a edades tempranas, esta puede y debe ser trasladada a adultos, mayores de 65 años a través de formaciones pero también de campaña de sensibilización.

Para reforzar la educación vial en los más jóvenes planea una duda: ¿debería ser la seguridad vial una asignatura obligatoria para niños y adolescentes? Sobre la mesa hay una proposición no de ley que en 2015 fue aprobada en el Congreso de los Diputados. Desde la Comisión sobre Seguridad y Movilidad Sostenible del Congreso consideran esencial recuperar e impulsar la educación vial en los centros escolares. ¿Qué opinan los docentes? Según el I barómetro de Educación Vial, la inclusión de esta materia como una asignatura obligatoria en los centros escolares y en todas las etapas educativas, así como un plan nacional e igual en todas las comunidades autónomas es el camino a seguir. Concretamente, un 58% de los docentes y un 63,1% de los padres se posiciona a favor de incorporar una asignatura como tal dentro del horario lectivo. Mientras, los que se posicionan en contra se dividen entre otorgar al centro una mayor libertad para participar o no en dichos programas e introducir contenidos sobre seguridad vial transversalmente en todas las materias.

Al margen del plan de educación vial en los centros españoles, la educación vial no sólo se reduce a iniciativas infantiles o a mejores parques infantiles de tráfico. Hablamos de concienciación al volante y esa es una asignatura pendiente en la que debemos trabajar todas las partes implicadas: administraciones, organizaciones públicas o privadas, fabricantes, conductores, peatones, ciclistas… El concepto ha cambiado y se considera que la educación vial es un proceso que se inicia desde niños pero que se prolonga a lo largo de toda la vida. ¿Objetivo? Seguridad y fluidez en cualquier situación y circunstancia, no sólo como conductor, sino también como peatón o usuario de los transportes públicos o privados.