10 errores básicos en el mantenimiento de tu coche: qué no debes hacer

4 junio | 2019 | Goodyear

Cuidar de nuestro vehículo es, en última instancia, estar cuidando de nosotros mismos porque lo más importante de un coche es la seguridad en carretera. Para que esa seguridad sea absoluta debemos conservar nuestro en vehículo en perfectas condiciones y eso supone cuidarlo mecánicamente, pero también desde el punto de vista de la limpieza: al final, todo tiene que ver con nuestro confort a bordo para que nos centremos en la conducción. Desde Goodyear hemos recopilado los errores de mantenimiento del coche más habituales que todos cometemos en nuestro día a día. ¡Conócelos!

Errores básicos en el mantenimiento del coche

Retrasar un mes la revisión o el cambio de aceite, no poner recambios originales o conducir de forma muy agresiva son algunas de las cosas que pueden afectar directamente a la vida útil de tu coche.

Conducir con neumáticos irregulares

Es el elemento que une al coche con el asfalto y, por tanto, al que más tenemos que cuidar para que esté siempre en perfecto estado. Cada coche monta neumáticos específicos que deben marcar además una presión determinada para su correcto rendimiento. Si no respetamos esa presión o los llevamos muy desgastados corremos el riesgo de perder agarre y acortar la distancia de frenado ante imprevistos, obstáculos en carretera o cambios en la situación atmosférica. El mantenimiento de los neumáticos es uno de los errores básicos a desterrar a la hora de cuidar nuestro coche.

No hacer el mantenimiento a tiempo

A nadie le gusta pagar las facturas del taller ni, lógicamente, los cambios de aceite, filtros, etc. Sin embargo es algo fundamental para que nuestro coche funcione perfectamente y debemos de cumplir con los plazos que nos marca el fabricante si no queremos poner en riesgo la seguridad y evitar además algunas de las averías más frecuentes. Siempre es más barato cambiar el aceite, el filtro o cualquier otro elemento que toque sustituir que hacer frente a una avería.

Lo mismo sucede con los testigos del cuadro de luces: si se ilumina uno investiga de qué se trata y acude al taller para ponerle solución rápidamente antes de que pueda afectar al motor u otras zonas importantes del vehículo.

Errores de mantenimiento

Conducir agresivo… o demasiado tranquilo

Si eres de los que están constantemente acelerando su coche y pegando frenazos, tenemos una noticia para ti: estás gastando mucho más dinero del necesario. Eso es debido a que estás utilizando más gasolina de lo normal y, además, consumiendo neumáticos. Pero, además, conducir de manera agresiva a muchas revoluciones suele afectar al funcionamiento del motor. Y recuerda, no debes forzarlo al arrancarlo hasta que no se ha calentado.

Si por el contrario te gusta ir casi de paseo y no forzar el coche, también puedes provocar una avería. Por ejemplo, hay personas que tratan siempre de circular en marchas largas para no gastar combustible: eso significa que el coche no trabaja a su capacidad ideal de consumo y potencia, lo que puede dañar piezas importantes (y caras) del coche como el cigüeñal.

Conducir en la reserva

Muchos conductores apuran sus depósitos hasta el último milímetro, en unos casos para no tener que rascarse el bolsillo antes de tiempo y, en otros, por no tener que ir hasta una gasolinera. Pero para el coche, ambos motivos son evitables por varios motivos: en unos casos, obligas al motor a utilizar los posos que genera el combustible y que se acumulan al fondo del depósito; por su parte, en los vehículos que montan inyección electrónica la bomba de combustible está dentro del tanque y debe estar suficientemente lubricada y protegida.

No usar bien los frenos

Hay conductores que pisan el freno demasiado, sobre todo, en los puertos de montaña, lo que provoca un desgaste excesivo tanto de las pastillas como de los discos. Lo mejor es conducir y utilizar el cambio de marchas como freno motor para evitar estar constantemente pisando el freno y conservar este delicado elemento del vehículo.

En otros casos, el problema es justo el contrario: no frenan cuando se enfrentan a un badén de los miles que hay colocados por nuestras calles. ‘Comerse’ una de estas trampas puede afectar gravemente a nuestro vehículo, ya sea en los bajos, las suspensiones o las llantas.

Cinco consejos para limpiar tu coche

Aunque no lo sepas, pasas el verano entero dañando la pintura del coche. Esta epidermis es la última barrera entre el metal y la fuerza de los elementos y por ello, más que por estética, la pintura es de gran importancia para la longevidad de tu coche. Llegado el verano, es el momento de redoblar nuestra atención.

Tierra

La imagen clásica es recurrente cada agosto: un coche cubierto por completo de polvo y arena, con una inscripción jocosa a mano: “¡lávame!”. Parece un problema menor, pero es lo último que necesita nuestro coche después de pasar las últimas semanas a trotes por carreteras secundarias. La arena funciona como una lija que puede dejar marcas incluso tras el lavado. Usa un plumero blando para quitar la mayor parte del polvo, antes de aplicar cera o pulir.

Árboles

Cuando dejas el coche en el pinar o en el parking de la playa, queda a merced de la caída de resina de los árboles de alrededor que, en esta época, “sudan” con el calor. Como fuerte adhesivo que es, esta resina tiene el potencial de dejar marcas en la pintura y, si sólo la frotas con agua, tiene tendencia a esparcirse por zonas aún mayores. En este caso usa sólo alcohol mineral y una pasada de cera enseguida.

Agua y fuego

También en esta época notamos más la presencia de los aspersores que hay por todos los jardines del país. Una salpicadura rápida y refrescante es agradable e inofensiva para nosotros, pero no para la pintura de nuestro coche. Los minerales del agua se funden con la tinta y, si no les prestamos la debida atención, pueden dejar marcas fácilmente visibles. En este momento es posible incluso tener que recurrir a un especialista.

Por contraste, en verano es cuando tenemos la infeliz particularidad de conocer bien los incendios forestales. El viento y la humedad transportan las cenizas, que son alcalinas y capaces de acabar con los acabados de cualquier pintura. Resiste la tentación de lavar con manguera y busca un lavado profesional después de un incendio en tu zona.

Combustible y alquitrán

Al llenar el coche, las gotas de combustible que caen del depósito son una forma segura de dañar tu pintura. Si no prestamos atención, la gasolina puede dejar marcas casi imborrables en algunos acabados. La solución es simple pero requiere destreza: un paño de microfibras y un poco de jabón líquido.

Además, >el verano es la mejor época para hacer obras en la carretera, ya que es cuando menos lluvias caen sobre el asfalto. Por eso, cuando te encuentres un tramo que se esté asfaltando tienes que tomar una precaución: además de circular despacio, sitúate lo más lejos posible del coche que te precede para que no te alcance el alquitrán que haya en la zona. Es una sustancia que se quitar muy mal de la carrocería, por lo que deberías limpiar el coche lo más rápidamente posible una vez que termines tu viaje.

Insectos

No podemos acabar esta lista sin una de las señales más claras de que acabamos de llegar de un largo viaje: la cantidad de insectos muertos que nuestro coche trae en el parabrisas y en el capot. Si bien en el vidrio es fácil resolverlo con un manguerazo rápido, las marcas de pintura son más exigentes. Los restos de animales son ácidos y corroen la pintura si no efectuamos un lavado cuanto antes con un buen detergente y pañuelo suave.

¡No te olvides!: además del protector solar que llevas en el equipaje en vacaciones, no olvides la atención que tu coche necesita y evita errores básicos de mantenimiento para prolongar la vida útil de tu coche. Al fin y al cabo, es un compañero que vas a tener contigo durante muchos y buenos veranos.

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