Fast N’Loud: restaurando coches al estilo texano

Visitamos el taller de los “monos” Gas Monkey Garage donde restauran coches increíbles. ¡Entra en el post de Goodyear!

Los “monos” toman las calles de Dallas para “cazar” todas las joyas automovilísticas que se encuentran por el camino. Fast N’Loud quema rueda en la parrilla televisiva desde 2012, con un programa gamberro que mezcla motor y subastas, y que en España puede verse a través de su emisión en DMax. En Goodyear, subimos la persiana de Gas Monkey Garage para conocer los entresijos de este taller texano lleno de monos. Sí, monos, así se hacen llamar los componentes de este particular equipo de mecánicos.

Fast N’Loud viaja al corazón de Texas para seguir los pasos de Richard Rawlings – y Aaron Kaufman, jefe de taller, hasta su marcha en 2017 – en su búsqueda y captura de vehículos abandonados, destrozados o puestos a la venta. El objetivo: rescatarlos explorando los rincones del estado de Texas, comprarlos a todo tipo de vendedores locales – negociando siempre “el mejor precio”, por supuesto -, restaurarlos y “sacar algo de pasta”. Cuando hablamos de “algo de pasta”, hablamos de una estrategia de venta rápida de todo tipo de coches clásicos: Ford A de 1931, Pontiac de 1932, Galaxie de 1964, Ford F100 de 1968… O, al menos, ese era el plan original de Rawlings. El aumento del carisma de este showman y la creciente popularidad del programa, han elevado las inversiones – y ganancias – hasta los 400.000 dólares que el texano se sacó de la guantera para hacerse con un Ferrari F40 destrozado. ¿Resultado? Restaurado, subastado y adjudicado por 740.000 dólares en las subastas de Barrett-Jackson.

Coches restaurados

Este es el juego que propone Fast N’Loud. Locura en Dallas, podría llamarse también. Y es que, para entender la esencia del programa, hay que subirse al toro mecánico y dejar que Richard Rawlings presione el botón. Si quieres hacerlo con música, el programa suena a rock de ZZ Top. ¿Es un poco exagerado? Sí. Es televisión. La excentricidad viene de serie pero, en cualquier caso, el motor sigue funcionando. Recordemos que estamos en Dallas, y aquí las cosas se hacen al estilo texano…

Subiendo Pikes Peak a bordo de un Ford Falcon de 1963

Aaron Kaufman fue el encargado de poner un Ford Falcon del 63 sobre el asfalto de Colorado Springs para afrontar la popular Pikes Peak International Climb, la segunda competición de motor más longeva de los Estados Unidos, sólo superada por las 500 millas de Indianápolis. Los “monos” de Gas Monkey acondicionaron este clásico de los 60 para completar los 19.983 metros de subida, 156 curvas y 1435 metros acumulados de subida (pendiente media del 7%) de una carrera en la que, por cierto, es Sébastien Loeb quien ha marcado el mejor crono: 8’13’’878 con un Peugeot 208 T16, en la edición de 2013.

Un paseo por el Circuito de las América con un Ford GT

140.000 dólares para comprar un Ford GT rojo accidentado. El equipo de Fast N´Loud mete el coche en Gas Monkey Garage y, voilà: una obra de arte para muchos, y un crimen contra la humanidad para algunos puristas del motor. Aaron Kaufman salió a rodar por el Circuito de las Américas en Austin…¿A ti qué te parece?

¡VENDIDO! 253.000 dólares y se lo llevó puesto 

¿Un regalo de cumpleaños? El coche fantástico, por favor

¿Preparados para otro de los grandes momentos de Fast N´Loud? Richard Rawlings recibe un encargo: quieren el coche fantástico, le dicen. Quieren, literalmente, el coche fantástico. Quieren a KITT. El símbolo del dólar asoma encima de la mesa de la oficina de Rawlings y… ¡trato! Espera, no acaba aquí la cosa. Porque no sólo quieren el coche fantástico, ¡quieren ver a Michael Knight conduciendo el coche fantástico! Dos semanas de trabajo para replicar el Pontiac Firebird Trans Am V8 que fascinó a los espectadores de los 80 (es, sí señores, una de nuestras series de coches favorita) y convencer a David Hasselhoff para que vuelva a ponerse a los mandos. Dicho y hecho. El pontiac viajó a Las Vegas y Michael Knight iba al volante.

Los primeros Pontiac Firebird de la historia

Números de bastidor 100001 y 100002. Se trata de los primeros Pontiac Firebird fabricados en la factoría de Lordstown, Ohio. Esta pareja lanzada en 1967 para hacer frente al Mustang de General Motors acabó en el garaje de Chuck Aleksinas, ex-jugador de baloncesto profesional que militó en las filas de diferentes clubes españoles y que, actualmente, ejerce como entrenador de futuras estrellas NBA para las universidades de Kentucky, UCONN y Golden State Warriors. Del garaje de Aleksinas al de Gas Monkey para ser restaurados en 60 días y satisfacer los deseos de un nuevo cowboy mecenas del “Santo grial de los coches”.

Smokey and the Bandit: restaurando el clásico de Burt Reynolds

Los chicos de Fast N´Loud no tienen miedo a los retos. Seis días para recrear el Pontiac Trans Am de 1977 de una de las películas más míticas de Burt Reynolds: Smokey and the Bandit, conocida en España como Los caraduras. Para cerrar el trato, Richard Rawlings y Aaron Kaufman tienen que conseguir el Pontiac adecuado y llevarlo a News Orleans en el tiempo estipulado por el comprador. Un “pequeño capricho” para un cinéfilo con unos dólares ahorrados. ¿Es posible? Parece que sí… en el camino, incluso, tienen tiempo para gustarse en su excentricidad televisiva estilo texano y hacer escala en el barrio de Burt Reynolds. Porque, ¿van a llevar el Pontiac a New Orleans sin que el galán the Smokey and the Bandit firme la guantera? No way!

Un Hot Wheels hecho realidad

Mattel popularizó esta marca de coches en miniatura durante finales de la década de los 60 y, más tarde, siguió comercializando los clásicos del motor en las sucesivas generaciones. Hoy, estos coches a escala representan un atractivo creciente para coleccionistas de todos los rincones del mundo. Hacerse con un Chevrolet Corvette de Hot Wheels de 1968 es complicado. Por ello,  en el garaje de Gas Monkey de Fast N’Loud decidieron que sería más rentable construir una réplica y, puestos en faena, ¿por qué no hacerlo a tamaño real?

O se hace al estilo tejano o no se hace. ¡Bienvenidos a los mejores momentos de Fast N´Loud! Y los que vendrán. Los “monos” andan sueltos…