5 heladerías en Madrid para soportar el calor de agosto

Descubre con Goodyear y Un papá en prácticas los mejores lugares de Madrid para comer un helado

Madrid en verano puede ser una verdadera olla a presión por sus altas temperaturas, que por momentos parecen derretir el asfalto. Ante eso no nos queda más que tirar de paciencia, aguantar estoicamente y refrescarnos en cuanto podamos. Para esto último nada mejor (sin abusar, que tiene mucho azúcar) que un sabroso y refrescante helado. Aquí van cinco lugares donde comeros algunos de los mejores helados de la capital. ¡Que los disfrutéis!

Heladería Alboraya

 Aunque con los helados para gustos los colores, la Heladería Alboraya esconde los que para nosotros son los mejores de Madrid (capital). Unos helados totalmente artesanales y deliciosos, de múltiples y conseguidos sabores, que deberían ser de visita obligada para los turistas. Y también para los vecinos de la capital. Nosotros, sin ir más lejos, paramos en ella cada vez que vamos al Retiro (está al lado, junto a la estación de Príncipe de Vergara). Y por si los helados no fuesen suficiente motivo, aquí encontraréis la mejor horchata de chufa de Valencia en Madrid. Es como estar realmente en Alboraya, sólo que sin la playa a cuatro pasos.  

Heladerías madrileñas

Mistura

Dicen Carlos y Carmelo que fue en la India, concretamente en la ciudad de Hyderabad, donde encontraron la inspiración que les llevó a crear Mistura (“mezcla” en portugués) y el concepto de sabores y toppings que con sus tres locales (uno junto a la Plaza Mayor) están extendiendo por Madrid. Su apuesta por el reciclaje, los productores locales y el comercio justo le dan un valor añadido. También la maravillosa atención al cliente que tienen en sus locales. De matrícula de honor. Si a eso añadimos unos helados de ensueño, cremosos y sabrosos, tenéis ante vosotros una apuesta segura para refrescaros en el agosto madrileño.

Rocambolesc

Los amantes del mundo gourmet tienen una parada obligatoria en la heladería de ensueño que los mejores chefs del mundo, los hermanos Roca, tienen en Madrid, en la 7ª planta de El Corte Inglés de Serrano. La idea surgió de la mente de Jordi Roca, el afamado repostero, que quiso recuperar el tradicional carro de postres de El Celler de Can Roca que había desaparecido de la sala del archipremiado restaurante. En Rocambolesc encontraréis helados de sabores inimaginables (espárragos con trufas, parmesanos, manzana al horno), los panets (una especie de medias lunas) rellenos de helado y toppings, chocolatinas y unos polos de hielo totalmente artesanales de sabores cuanto menos curiosos (ciruela de arbusto, arándanos con vainilla, fresa con agua de rosas). Una experiencia única.

Las mejores heladerías

Amorino 

Pese a tratarse de una cadena con presencia en casi todo el mundo, Amorino ha sabido conservar en sus boutiques y en sus productos el valor intangible de lo artesano. Fundada en 2002, Amorino es fruto del trabajo conjunto de dos amigos de la infancia, Cristiano Sereni y Paolo Benassi. Desde entonces su apuesta por lo biológico y lo natural ha conquistado a medio mundo y sus tiendas siempre están repletas de personas deseosas de refrescarse con sus maravillosos y variados helados, que además son presentados en forma de flor, de una manera preciosa. En Madrid capital tienen dos tiendas, una de ellas justo detrás de la Plaza Mayor. Un imprescindible.

Solo Naturale

 Si podéis coger el coche, salir de la capital y desplazaros hasta Alcobendas, os podéis encontrar con los que seguramente son los mejores helados de Madrid. El viaje vale y mucho la pena aunque solo sea para entrar en Solo Naturale y dejarse seducir por estos helados artesanales italianos, hechos con leche de la sierra de Madrid y con frutas de temporada, lo que provoca que los sabores a elegir vayan cambiando semana a semana, por no decir día a día. Todo lo que tienen es una auténtica perdición, pero particularmente me quedé fascinado con el helado de sandía. Podías morder hasta los trozos de la fruta. Un verdadero placer para refrescarse y saborear el verano con precios, además, muy económicos para lo que suele ser habitual. Por 3,5€, que normalmente es el precio de una tarrina mediana, tienes allí el más grande de los envases. Ahora solo tienes que elegir los sabores.

 

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Un papá en prácticas
Soy papá de Mara, periodista y autor del blog unpapaenpracticas.com. Por ese orden, que si no se altera el producto. Tras varios años trabajando en agencias de noticias y de comunicación, ahora ejerzo como jefe de prensa de una asociación, labor que compagino con la actualización de mi blog y con colaboraciones periodísticas freelance en revistas, webs y blogs.