Carreteras durante el invierno: la niebla no nos nubla

La niebla es un obstáculo cuando conducimos, sobre todo en invierno. Sigue estos consejos para evitar la niebla en la medida de lo posible

 

Hay algo atractivo en el invierno que hace que tengamos más ganas de viajar y disfrutar de paisajes blancos y cielos nublados. Nuestro cálido hogar, protegido tras las ventanas donde se agolpa la lluvia o la nieve es un espacio de confort que nos llama, pero no resulta tan embriagador como la nieve, los árboles desnudos y  la helada de las carreteras. El invierno es la mejor época para el viajero al que le gusta admirar los paisajes.

Sin embargo, las carreteras durante el invierno no suelen ser cómodas y menos aún fáciles. El conductor novato recibe un montón de advertencias y consejos que muchas veces solo consiguen aumentar el nerviosismo. El conductor experto se enfrenta mejor a la situación, pero se deja llevar a veces por una falsa sensación de control que puede hacerse muy peligrosa en pocos segundos. Como decían los sabios, ‘in media res virtut’.

La conducción con niebla es un clásico, especialmente en las horas en que ésta es más probable, como sucede a primera hora de la mañana. La evaporación del rocío durante los primeros momentos de sol hace que un viaje largo, como un desplazamiento por Navidad, sea especialmente complicado. Como es inevitable que esto suceda, es mejor estar preparados y seguir unos simples consejos.

conducir con niebla

1- No parar en el arcén. Tenemos la mala costumbre de, ante una niebla especialmente intensa, parar el coche para esperar a que se disperse. A veces es la idea más recomendable, estacionar en un área de servicio y disfrutar de un café  y la lectura de un periódico. Lo que nunca podemos hacer es estacionar en el arcén de la carretera, ya que podemos ocasionar un accidente o dificultar el viaje a terceros.

2- Debes emplear la luz de posición siempre que haya niebla, y también la de cruce. Pero no utilices bajo ninguna circunstancia las largas. Esta luz puede reflejarse en la niebla y hacer que sea aún más difícil el viaje. De hecho, los demás conductores pueden verse afectados por un deslumbramiento. Las luces de niebla traseras son de uso obligado bajo niebla densa y cuando sea preciso hacer visible nuestro coche para quien venga detrás.

3- Aminorar la velocidad. La reacción natural cuando un banco de niebla nos envuelve es disminuir la velocidad muy bruscamente. Esta maniobra lógica puede, sin embargo, comprometer nuestra seguridad así como la de los coches que vengan detrñas. Lo mejor es hacer la disminución de modo progresivo y respetar la distancia de seguridad con el coche que va delante.

4- Siempre en el carril derecho. Con niebla tenemos que circular despacio y en consecuencia no debemos hacer ninguna maniobra de adelantamiento. No tenemos prisa. Evita cambiar de carril y, con nieblas especialmente densas, toma como referencia la línea continua blanca a tu derecha. Muy importante: no emplees como guía el coche de delante, o emularás los errores que pueda cometer el otro conductor.

5- Mantener el coche libre de vaho. Un vidrio empañado es una molestia que añadir a la niebla. Ya vimos como luchar contra este problema anteriormente, pero debemos recordarlo de pasada: emplea el aire caliente de la calefacción dirigido hacia la parte superior del coche. Si sea necesario, baja ligeramente las ventanillas.