Malos hábitos: voy a conducir bien

Goodyear propone un cambio en los hábitos de conducción. Fuera manías y malos comportamientos adquiridos que ponen en peligro nuestra seguridad en carretera

Está claro que delante de nuestros amigos ninguno de nosotros reconocerá no ser un conductor excelente. Muy al contrario, es frecuente que hablemos de nuestras cualidades al volante casi como herederos tardíos de Ayrton Senna. Pero, realmente, si analizamos objetivamente nuestro comportamiento en el coche encontraremos muy fácilmente una serie de manías que hacen que seamos peores conductores de lo que nos gusta creer. Al fin y al cabo, no siempre estamos en nuestro mejor momento.

Existen muchos malos hábitos adquiridos desde etapas muy precoces de nuestro proceso de aprendizaje automovilístico, poniendo alguno de ellos en riesgo nuestra seguridad, otros la de los demás conductores e incluso algunos las de ambos. Hoy haremos un repaso por los más frecuentes para que puedas detectarlos correctamente la próxima vez que surjan.

1- No empleamos jamás los intermitentes. Lo sé, no siempre parece necesario, ya que muchas veces no hay coches detrás de nosotros y, despacio, vamos heredando la costumbre de ignorarlo sistemáticamente. Ahora imagina ser el conductor de detrás: si no tienes poderes de adivino -y yo no conozco nadie que los tenga-, tendrás muchas dificultades en el momento de actuar ante cambios bruscos de dirección, frenados inesperados y otras maniobras del enigmático conductor delantero. Seguro que ya te ha pasado, ¿no?

2- Mantener la mano en la palanca de cambios. Es un gesto habitual motivado por la pereza, pero completamente erróneo y no recomendable. No solo porque el código de la carretera indique que las manos deben estar en el volante, sino por la presión ejercida de modo constante sobre la propia palanca, que puede provocar vibraciones y estropear a medio plazo el sistema.

malos hábitos al volante

3- Abusar de la reserva de combustible. El propio nombre indica que la reserva no es un depósito suplementario, pero solemos utilizar hasta la última gota de combustible por pereza o por ganas de ahorro. Después de un mal empleo continuado del depósito puede presentar sedimentos acumulados que pueden incluso entrar en los inyectores y alterar el correcto funcionamiento del coche.

4- No emplear el retrovisor. Como sucede con lo intermitentes, el retrovisor es un elemento necesario del coche que olvidamos con el paso del tiempo, utilizando en su lugar un movimiento de cuello completamente prohibido y muy peligroso. Antes de cambiar de carril, una mirada rápida puede ahorrarnos muchos problemas de dinero y también de salud.

5- Estorbar la incorporación a la carretera de otros conductores y estorbar el tráfico no abandonando la el carril de adelantamiento.  Dos manías tan relacionadas que podemos considerarlas la misma, ya que los dos reversos de comportamiento correctos en cada caso tienen el mismo objetivo: ayudar y facilitar el viaje de los conductores alrededor de nosotros. En el carril de incorporación los conductores alcanzan velocidades altas para poder acceder a la carretera a la velocidad correcta, y nuestra presencia injustificada en el carril derecho puede provocar frenazos bruscos e incluso choques en cadena. El mismo principio rige en el carril de adelantamiento: si estamos ahí en velocidades por debajo de la que otros conductores lleven podemos causar un accidente.