Nürburgring, en primera persona: así es el circuito más difícil, exigente y agotador del mundo

4 marzo | 2020 | Victor Seara

Descubre todos los detalles y curiosidades sobre el circuito de Nürburgring, uno de los más emblemáticos y exigentes para los pilotos

Desafiante, único, incomparable. Algunos ni siquiera le consideran un circuito, sino más bien una trampa constante que acecha con el peligro de verse frente a una curva cada dos segundos. Bajadas, subidas, clima cambiante de un lado a otro. Es que los 22,8 kilómetros del famoso ‘Nordschleife’ fueron un generador de adrenalina para los que lo han pisado alguna vez sentados en un automóvil. Bienvenidos a Nürburgring, el circuito más temido del mundo.

Nürburgring, el Infierno Verde

Bautizado por Jackie Stewart como el “Infierno Verde”, tuvo en sus inicios dos sectores: el ‘Sudschleife’, que medía 7,7 kilómetros, que se sumaban al Nordschleife y hacían que ese primitivo trazado tuviese la friolera de 28,2 kilómetros en total. Inaugurado en 1927, fue escenario de numerosas batallas en pista y carreras legendarias que pasaron a la historia, tanto por gloria como por drama. Hoy en día, el Nordschleife tiene 25,4 kilómetros y es el escenario de todo tipo de piruetas con coches más o menos preparados para la ocasión, muchos de ellos simples usuarios que pagando 30 euros pueden darse el gusto de rodar en el mismo asfalto en el que Fangio ganó en 1957 y consiguió su quinto título, o en el que en 1968 Stewart triunfó con más de cuatro minutos de diferencia con respecto a Graham Hill. También pasará por la tristemente célebre zona de Berwerk, allí donde el 1 de agosto de 1976, Niki Lauda tuvo su espantoso accidente.

En 1984 se inauguró el trazado de Nürburgring actual, mucho más corto que el legendario Nordschleife, pero dotado de las modernas medidas de seguridad de la Fórmula 1 de entonces. Ese flamante trazado es donde hoy en día compiten numerosas categorías de máximo nivel mundial, como la E-TRC (Enlazamos posteriormente a la entrada sobre la competición) y WEC, competiciones en las que participa Goodyear, y donde la F1 ha corrido en numerosas ocasiones. Aquella prueba inaugural fue disputada por una mayoría de pilotos de la F1, algunos ya retirados y otros no, y tuvo la particularidad de que se corrió con coches idénticos para todos, lo que significó el lanzamiento y promoción mundial del Mercedes 190E. Y mostrando su talento natural, un jovencísimo Ayrton Senna ganó a grandes nombres de la F1 con las mismas armas. Superó, nada más y nada menos, que a Niki Lauda, quien rodó detrás del brasileño prácticamente durante toda la carrera y llegó segundo. Otra leyenda que comenzaba en el Nürburgring.

Circuito alemán

Un circuito único

El circuito de Nürburgring, el Nordschleife, es el paraíso de los amantes del automovilismo. Nadie que lo pise por primera vez va a olvidar ese momento. Mi experiencia personal tuvo detalles que no olvidaré. Visité el lugar por primera vez en 1995, con ocasión del GP de F1 de aquel año. Era una de mis primeras experiencias en la Fórmula 1 como periodista y aún me costaba creer que merodeaba el paddock al lado de las figuras de aquellos tiempos, pero más me cautivaban las leyendas. Y fue así como por primera vez me hice una foto con Niki Lauda, aunque la casualidad quiso que fuera allí, en Nürburgring, donde 19 años antes había tenido su casi fatal accidente.

También fue en esos días previos cuando pensé que era mejor ir a visitar cuanto antes el Nordschleife, que durante el fin de semana se llenaba de público que acampa, incluso, estacionando sus caravanas en el mismo asfalto. Tenía que hacerlo y no podía quedar ese sueño por cumplir, y por eso me concentré en encontrar a alguien que me llevara a hacerlo ya que no contaba con coche propio.

Terminé en un coche junto a Roberto Moreno, piloto veterano ya por aquel entonces en la F1, y que disputaba su último año en la categoría. Y claro, hacerlo con un conductor normal es una cosa, pero hacer el viejo Nürburgring con un piloto profesional es otra totalmente distinta. Así arrancamos por el final de la larguísima recta de Dottinger-Hohe y nos zambullimos en el vértigo más absoluto. Había subido a coches de calle y de carreras junto a pilotos profesionales, pero esto era otra dimensión, tanto de adrenalina como del peligro real.

Tanto es así, que con el pasar de los años, tuve la oportunidad de repetir la experiencia conduciendo yo mismo y con profesionales. Una vez experimenté el máximo posible en ese mágico lugar. En una reunión organizada por Mercedes, el mismísimo Klaus Ludwig, múltiple ganador en turismos y experto en el Nordschleife, fue el encargado de “pasearme” en un Mercedes Clase C de 500 caballos. Eso sí, preparado incluso con jaulas antivuelco y todo el mundo con casco. Íbamos cuatro personas en el coche y cada una de ellas experimentaba cosas diferentes. Reconozco que en una bajada hacia Adenau cerré los ojos. No pude más. No podía ver lo que sucedía delante de mis ojos porque el efecto era de terror. Cuando los abrí, tenía a Pedro de la Rosa, sentado a mi lado, que no paraba de reírse y sacudir su mano derecha de arriba abajo, queriendo decir que aquel piloto iba de verdad muy rápido. No era una pista normal. Era el Nürburgring. Mis respetos a todos los que hayan corrido alguna vez allí, da igual el puesto en el que hayan quedado.

Good Year

Si quieres saber más de motor, rutas en coche, viajes y planes, déjanos tu e-mail y te mantendremos informado de toda la actualidad

¡Prepárate para tu siguiente aventura con GoodYear!

Good Year Kilometros que cuentan