Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote: la tierra de los volcanes

Repasa con David Escribano y Goodyear qué no te puedes perder en el Parque Nacional de Timanfaya. ¿Te vienes de ruta?

Hay lugares en este mundo que fueron reclamados, para siempre, por la Madre Naturaleza. La isla de Lanzarote es uno de ellos. No en vano, el conjunto de la isla y sus aguas fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.

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    Cuando uno camina por su superficie, tiene la sensación de que solo le falta dar esos típicos pequeños saltos que Neil Armstrong dio sin gravitación para sentir que se encuentra en la Luna. El paisaje es melancólicamente bello, con unas tierras llanas de colores pardos, grises, naranjas y rojos, que mueren en una salvaje y rocosa costa accidentada que parece haber sido cortada por el cuchillo de un demente. Dándole algo de respiro a todo esto, algunos pequeños núcleos urbanos de bajas casas blancas aparecen aquí y allá, junto con lenguas de arena dorada donde los adoradores del sol también practican el surf.

    El gran arquitecto, poeta y pintor lanzaroteño César Manrique se encargó de que la mano del hombre no distorsionara esta bella isla. Su proyecto de vida fue inspirado por la fuerza natural más potente de Lanzarote: los volcanes de Timanfaya. Repasamos historias, curiosidades y qué ver en el Parque Nacional de Timanfaya, uno de los imprescincibles de España.

    Fuego

    Un poco de historia del Parque Nacional de Timanfaya

    En la noche del primero de septiembre de 1730, el suelo se abrió en las tierras del municipio de Yaiza y una gran montaña emergió escupiendo lava y cenizas. Era la primera vez que la población veía algo así, y huyeron despavoridos dejando todas sus pertenencias atrás. Durante seis años, la lava emanó sin control, destruyendo nada menos que 30 aldeas y arrasando todos los campos de cultivos y depósitos acuíferos que encontró a su paso.

    Los lanzaroteños abandonaron su querida isla y se instalaron, la gran mayoría, en Fuerteventura. Con el tiempo, se dieron cuenta que el lapilli – capas de ceniza volcánica – había creado un suelo extremadamente fértil y que los períodos de tranquilidad volcánica se extendían en el tiempo.

    Otras grandes erupciones tuvieron lugar en el primer cuarto del siglo XIX, configurando la orografía actual del Parque Nacional de Timanfaya. El lugar fue designado Parque Nacional en 1974, ocupando una superficie de unos 51 kilómetros cuadrados que incluyen tierras de interior y costa en los municipios de Yaiza y Tinajo.

    Casi 1,8 millones de visitantes pasan por el parque cada año, siendo el segundo más visitado de las Islas Canarias (y cuarto de España), solo superado por el Parque Nacional del Teide.

    Camellos

    Qué hacer en el Parque Nacional de Timanfaya

    Aunque la mayoría de visitantes del parque solo realizan una excursión de medio o un día, lo cierto es que es un lugar al que se le puede dedicar varias jornadas sin aburrirte lo más mínimo.

    Excursión de 1 día al Parque Nacional de Timanfaya

    Si vas a pasar tan solo una jornada en el parque, lo mejor es que te ciñas al recorrido más tradicional, que te dará una visión general de esta maravilla de la naturaleza. Tras hacer la típica foto junto al cartel de entrada al parque, encontrarás unos camellos acostados al lado izquierdo de la carretera. Tranquilo, las fuerzas geotérmicas del Timanfaya no te han teletransportado al desierto del Sáhara, sino que están ahí para ofrecer un paseo distinto a los turistas. Es una actividad opcional que dura unos 20 minutos.

    Después, dejarás el coche en el Centro Cultural y Turístico de las Montañas del Fuego – ubicado en un lugar conocido como el Islote de Hilario – donde podrás estudiar algo de la teoría de la formación de los volcanes y sorprenderte ante las demostraciones de anomalías geotérmicas de la zona, como el hecho de que se incendie la vegetación en cuanto la introduces a un poco de profundidad o la aparición de géiseres de la nada.

    Desde las Montañas del Fuego parte la “guagua” – autobús en el argot canario – que recorre los 14 km que forman la Ruta de los Volcanes. Tengas el tiempo que tengas para visitar Timanfaya, esta ruta no te la puedes perder.

    La “guagua” te llevará por el corazón del parque nacional, explorando a fondo los escenarios donde tuvieron lugar las grandes erupciones de los siglos XVIII y XIX. El paisaje es un mosaico rocoso y policromático, compuesto por restos volcánicos de colores ocres, rojos, pardos, naranjas y grises.  Además, sobre todo esto hay una capa de liquen blanquecino.

    Mientras observas los conos volcánicos, una voz grabada te va explicando los detalles de la historia y geología del parque. Esta ruta está incluida en el billete de entrada al parque.

    Acantilado

    Distintas rutas y excursiones en el Parque Nacional del Timanfaya

    Si has decidido dedicarle más de un día a la exploración del Parque Nacional de Timanfaya, no te preocupes, porque no te vas a aburrir. Las tres mejores opciones son las siguientes:

    Ruta Termesena

    Se trata de una excursión a pie en la que deberás contar, obligatoriamente, con los servicios de un guía. La visita comienza con un recorrido en vehículo 4×4 que te lleva hasta el comienzo del sendero. Después, caminarás unas 3 horas entre las curiosas formaciones geomorfológicas del parque, mientras el experto guía te da mil explicaciones sobre cómo se crearon y el tipo de fauna y flora que vas encontrando.

    Y es que la aridez y dificultad del terreno te puede hacer suponer que aquí no existe vida, pero lo cierto es que hay un buen número de especies vegetales y no menos de 200 especies animales en el Parque Nacional de Timanfaya.

    Entre los animales, la mitad son invertebrados y destacan dos especies de reptiles endémicos en el archipiélago canario – el lagarto atlántico y el perenquén – y 20 especies de aves nidificadoras, que aprovechan los numerosos huecos del terreno, su tranquilidad y el excelente grado de conservación de la costa.

    La ruta continúa para poder observar los diversos “jameos” (aberturas en tubos volcánicos provocadas por el colapso del techo), el lago de lava formado en el cráter de la Montaña Hernández y la confluencia de las montañas Hernández y Encantada. La ruta se realiza los lunes, miércoles y viernes.

    Ruta corta del litoral

    El Parque Nacional de Timanfaya no está compuesto tan solo por tierra interior salpicada de volcanes. Su costa es, de hecho, espectacular. Esta ruta de 2 km se extiende entre la población de El Golfo y la playa del Paso. Al caminar por este sendero accidentado, podrás admirar la magnífica costa creada por la lava hace más de 200 años. Y no dejes de mirar al cielo, pues desde allí te vigilan un buen número de aves marinas nidificadoras. Distintos tipos de moluscos y flora también serán incluidos en las explicaciones del guía.

    Ruta larga del litoral

    Esta ruta costera de 9 km de largo puede realizarse con un guía o libremente. Si quieres que te acompañe un guía, deberás solicitarlo a la central de reservas del parque nacional (aunque es un servicio que solo está disponible un miércoles al mes).

    Se trata de un sendero abrupto de dificultad media alta en el que tendrás que estar muy atento al terreno irregular. De todas maneras, no olvides parar y levantar la mirada, pues no querrás perderte las magníficas playas, acantilados, formaciones rocosas, tubos de agua y demás preciosos lugares, destacando el Caletón de las Ánimas y el Janubio entre ellos.

    Explorar el Parque Nacional de Timanfaya es una experiencia recomendable para parejas, grupos de amigos o familias. Sin duda, una de las mejores excursiones que hacer no solo en Lanzarote, sino en toda España.

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    David Escribano de
    David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados