Persecuciones de coches: las mejores escenas de la historia

Si te gusta la acción y las escenas de persecuciones de coches, en Goodyear hemos preparado un listado con las mejores

Decidir cuál es la mejor persecución de coche de todos los tiempos es como decidir a quién quieres más: a papá o a mamá. Incluso arriesgarse a elaborar un listado con las 10 escenas míticas de persecución de la historia del cine es toda una osadía. Porque son muchas las películas que se tienen que quedar fuera de este ranking que nace ya con vocación incompleta. Pero al menos podemos decir que son todas las que están. De los creadores de los mejores películas de coches llegan las mejores escenas de persecución, algunas ya convertidas en clásicos e icónicos momentos del cine de acción.

Goldfinger, 1964

James Bond no puede faltar en un listado de mejores escenas de persecución de todos los tiempos. Ni él ni su Aston Martin DB5, aunque son muchos los coches de alta gama a cuyo volante se ha puesto el agente al servicio de Su Majestad. De entre todos los 007 y todas las películas, nos quedamos con la tercera película de James Bond y también la tercera de Sean Connery como protagonista y lo hacemos porque después de Goldfinger se construyó el mito y la estructura de la saga de James Bond con coche mítico incluido. Y eso que la compañía Aston Martin fue inicialmente reacia a dejar sus coches para la producción. Se contó con dos Aston Martin DB5, uno para las secuencias de conducción y otro para que Ken Adam y su equipo montasen los gadgets. Gracias al enorme éxito de la película el DB5 se hizo increíblemente popular, tanto que sus ventas aumentaron en un 50%.

Bullit, 1968

El Ford Mustang de Steve McQueen en Bullit es el coche cinéfilo por excelencia. McQueen empezó a construir su mito con el personaje de Bullit que se inspiró en un policía real, Dave Toschi, el inspector que resolvió el famoso caso del asesino del zodiaco. El filme recaudó por todo el mundo 19 millones de dólares, casi cinco veces más de lo invertido en su realización. Y entre las escenas míticas de persecución de todos los tiempos, siempre quedará el Ford Mustang GT-390 verde volando por las calle de San Francisco. A quien le sorprenda que el Puente Golden Gate no fuera parte de la persecución, la razón se encuentra en la decisión de la comisión municipal que no permitió a los cineastas cerrar el puente y filmar allí. ¿Hubiera variado la impresión final de ser así?

The Italian Job, 1969

La persecución de tres Mini Cooper por las calles de Turín filmada por Peter Collinson en 1969 para The Italian Job es, según una encuesta realizada por la web británica Pearl and Dean, la mejor escena automovilística jamás vista en el cine. Y la frase “sólo se supone que deben explotar las malditas puertas” fue considerada la mejor frase de cine según The Telegraph en 2003.  ¡Amén! Entre remake y original, nos quedamos con la película original protagonizada por Michael Caine LINK post 11 enero, coches Italian job. Desde la escena inicial serpenteando por las curvas del  puerto de montaña alpino Gran San Bernardo hasta la carrera alocada de los tres Mini a través de la Via Roma, sobre el tejado del Palazzo a Vela y descendiendo la escalinata de la iglesia Gran Madre di Dio; The Italian Job destila el encanto impoluto de las películas clásicas. Como curiosidad, Michael Caine no condujo ni uno solo de los coches que protagonizan la película.

El Diablo sobre ruedas, 1971

Toda la película es en sí una persecución implacable, inquietante e irracional. Dos personajes de metal: el Plymouth y el Peterbilt elevados ya a protagonistas indiscutibles. Un jovencísimo Steven Spielberg, cuatro años antes de Tiburón, se escondía detrás de la cámara del que se ha convertido ya en un filme de culto. Una angustiosa road movie de intriga basada en una historia de Richard Matheson, surgida a raíz de una experiencia personal del propio escritor con un camionero que le persiguió por carretera. “No estoy de humor para jueguecitos. ¡Aparta!”

The Blues Brothers, 1980

Los hermanos “Joliet” Jake y Elwood Blues (John Belushi y Dan Aykroyd) acuñaron el término irreverentes en los años 80: persecuciones, destrucción de propiedad privada y una banda sonora inolvidable. La primera película de 1980 The Blues Brothers ostentaba el honorable título de la más devastadora de coches en la historia del cine(con 103 vehículos que fueron directos al desguace), hasta que su secuela en 1998 (Blues Brothers 200’) acabó con 104 unidades destrozadas. Para la persecución de la primera película, se compraron 60 coches de policía viejos (aunque reales).

Mad Max, 1979

La versión original del mundo distópico de Mad Max en 1979 es considerada por muchos una película de culto. Con 350.000 dólares de presupuesto consiguió recaudar 100 millones de dólares en todo el mundo y dio lugar a tres secuelas: Mad Max 2 en 1981, Mad Max Beyond Thunderdome en 1985 y Mad Max: Fury Road en 2015. Los amantes del mundo del motor ya sabrán que el coche de Max, el Interceptor amarillo, era un Ford Falcon XB de 1974, con motor modificado, pero el coche más icónico es, sin duda, el Pursuit Special negro de Max, una versión limitada del Ford XB Falcon Hardtop de 1973, modificado por el director artístico de la película, Jon Dowding.

Ronin, 1998

Podría parecer que Robert de Niro y carreras de coches no pegan en la misma frase pero eso sólo es para los que no conozcan uno de los thrillers de espías mejor planeado de todos los tiempos. Para el recuerdo, siempre quedarán frases como “o eres parte del problema o de la solución, y si no, eres parte del paisaje”. John Frankenheimer firma detrás de la cámara un filme recordado por sus escenas de persecución por las calles de Niza y París, sus coches de alta gama y su trama en la que se mezclan la CIA, el Sinn Féin y Sinn Féin y su acuerdo con el Reino Unido. Todo bajo la luz crespuscular de las calles de París. Acompañan a De Niro delante de la cámara , Jean Reno y Sean Bean, que aunque siempre será recordado por Juego de Tronos, su presencia cinematográfica es más amplia que una muerte trágica en Poniente.

The Transporter, 2002

En una lista de persecuciones en coche no puede faltar Frank Martin. Jason Statham saltó a la fama por su personaje Frank Martin, un ex militar de las Fuerzas Especiales reconvertido en “transporter”. En las tres entregas de la saga se suceden peleas y carreras de coches, pero sí debemos quedarnos sólo con una de las escenas de persecución esa es la primera, el origen de todo, la escena que nos presenta en la primera entrega al personaje que nos acompañaría durante años. Avisamos, aunque Martin es fiel a Audi y a sus normas para sus misiones, en 2002 prefería un BMW totalmente equipado.

El caso Bourne, 2002

Bourne, Matt Damon, es ya uno de los ya más famosos espías de la historia del cine. De todas sus aventuras y desventuras nos quedamos con la primera entrega de la trilogía basada en las novelas del escritor Robert Ludlum, también productor ejecutivo de la película, que murió antes del estreno. Matt Damon, que protagonizaría el remake de The Italian Job en 2003 y, por tanto, replicaría las escenas de persecución y carreras de los tres Minis, se estrena aquí al volante de un Mini, también en una persecución trepidante por las calles de Marsella.

Matrix Reloaded, 2003

Y llegaron los hermanos Wachowski, ahora las hermanas Wachowski. Matrix Reloaded es la secuela de The Matrix donde Neo, Trinity y Morpheus nos abrieron los ojos a un mundo distópico e irreal. Esta segunda, y también la tercera entrega, dejaron sentimientos encontrados entre los fans que ahora se frontan las manos ante la perspectiva de una nueva entrega (con Keanu Reeves). Posiblemente, del exceso de efectos especiales, los mismos que acompañaban con acierto a la historia en la primera película, en esta segunda entrega sólo se salva una de las escenas de persecución más surrealistas y futuristas de todos los tiempos. Sí, la de la autopista. No le falta detalle.

Death Proof, 2007

Es un dos en uno. Por un lado, la película de Tarantino tiene valor en sí misma en este listado al contener una de las escenas de persecución más trepidantes del cine y por otro, porque el bueno de Quentin quiso homenajear con ella una de sus películas favoritas, Punto Límite: cero (1971). Tarantino no recreó el personaje de Kowalski (Barry Newman, y el especialista Carey Loftin en las escenas de conducción), pero sí utilizó el mismo Dodge blanco para rodar la persecución final de Death Proof con Zoe Bell haciendo equilibrismos sobre el capó y sin efectos especiales.

¿Qué película o escena echas de menos en este listado? Déjanos tus comentarios y completa la lista de las mejores escenas de persecución y acción de todos los tiempos.