De pinchos por Valladolid, La Rioja y Salamanca, los imprescindibles

Nos vamos de pinchos por Valladolid, La Rioja y Salamanca. ¡Descubre los mejores bares para degustar estas tapas!

Salir de tapas es uno de esos planes con los que siempre aciertas. Porque, ¿quién puede resistirse a las delicias gastronómicas en miniatura que ofrecen bares y restaurantes a lo largo y ancho de nuestro país? Salir de tapas es disfrutar del buen comer sin prisas, en un ambiente relajado, con pareja, amigos o familia. Madrid, Granada, León, San Sebastián…. y por supuesto, Valladolid, Salamanca y Logroño, son algunas de las ciudades que merece la pena visitar sólo por sus pinchos. Aquí te ofrecemos un particular recorrido por esas tres ciudades y sus imprescindibles. Una selección para todos los gustos con un denominador común: la pasión por la gastronomía.

Pinchos con premio en Valladolid

Valladolid no es sólo tierra de viñedos. Quizá muchos no lo sepan, pero la ciudad del Pisuerga es la capital del pincho o, al menos, la sede del Concurso Nacional de Tapas y Pinchos que cada año presenta las elaboraciones más sorprendentes (¡y sabrosas!) de la cocina en miniatura. Y si Valladolid es referente, en la ciudad el local al que debes ir sí o sí es el Restaurante Los Zagales (calle Pasión, 13). A escasos 50 metros de la Plaza Mayor, lo primero que te llamará la atención del lugar son los numerosos diplomas y menciones que cuelgan por todas partes. Porque muchas de las creaciones que aquí se elaboran han recibido el reconocimiento del jurado, y ahora también del público.

En Los Zagales puedes comer prácticamente de todo (también menús y platos de carta), pero si tuviéramos que elegir una única tapa, lo tenemos claro: el Tigretostón, un rollito de pan negro, tostón, morcilla, cebolla roja confitada y crema de queso que en 2010 ganó el mencionado certamen nacional. Su nombre no es coincidencia: este manjar recuerda en la forma y la presentación al pastelillo de chocolate de nuestra infancia, sólo que en lugar de dulce sabe a… mejor lo pruebas y lo averiguas. Te advertimos que querrás repetir.

De pinchos por Valladolid

Salimos de Los Zagales en dirección la Plaza Mayor y giramos a la izquierda en la calle Reina. Caminamos unos metros y cuando la vía se transforma en calle Correos vemos, a nuestra derecha, un pequeño local abarrotado de gente. Es El Corcho (calle Correos, 2), otro indispensable vallisoletano donde nada más entrar ya sabes qué pedir. Y es que dentro de la barra la bandeja de croquetas se vacía en pocos minutos. No lo pienses, pide una y saborea esta delicia casera de jamón, crujiente por fuera y cremosa por dentro, que es una auténtica institución del tapeo pucelano.

Fuera de El Corcho (es bastante posible que hayamos tenido que comer fuera porque no cabía un alfiler en el local), continuamos bajando la calle hasta llegar al Bar Restaurante Jero (calle Correos, 11). Su barra no tiene nada que envidiar a la de muchos locales donostiarras: tapas de distintos tamaños y colores lo inundan todo. Aquí ya es más complicado elegir. Los muchos premios que han recibido sus pequeñas creaciones tampoco sirven de mucha ayuda… Te proponemos el Angelillo, pequeña pieza de pan con mousse de foie con pistacho y confitura de limón que nunca decepciona. Forma parte del particular top 5 del local y hay quien incluso viaja todos los años a Valladolid sólo para probar su suave textura…

Tapas a buen precio en Salamanca

Los estudiantes que cada curso escolar llenan de vida las calles de Salamanca saben bien que en la ciudad del Tormes se tapea muy, pero que muy bien. Y no sólo eso: también a precios asequibles. La calle de Van Dyck y alrededores son uno de los puntos calientes. Bares de toda la vida, locales gastronómicos de elegantes diseños, mesones con gastronomías del mundo… en Van Dyck puedes encontrar prácticamente de todo. Uno de los imprescindibles es el Mesón Minutejo (calle Van Dyck, 55), un pequeño local especializado en montaditos donde el Minutejo, pan con lomo, jamón y queso, es sin duda la estrella de la casa.

También en el centro, rodeados de edificios imponentes, la característica piedra de Villamayor y, por supuesto, turistas, los locales de tapas aparecen en cada esquina. En una de las calles que salen de la Plaza Mayor, bajando unas escaleras, se encuentra un bar que es toda una institución charra: el Bambú (calle Prior, 4). Nada más entrar los ojos se van a los numerosos pinchos que abarrotan la barra. Imposible, esta vez de verdad, elegir sólo uno. Déjate llevar por tu intuición y selecciona tu favorito. Por cierto, la tapa es gratis con la consumición.

De pinchos

En los últimos años otro establecimiento que está pisando fuerte es Las Tapas de Gonzalo, un pequeño local elegante y acogedor desde el que podrás disfrutar de las mejores vistas, y es que se encuentra en plena Plaza Mayor, frente a la fachada del Ayuntamiento. Aquí la tapa que debes probar son las patatas bravas. ¿Por qué? Porque se encuentran, por segundo año consecutivo, entre las 10 mejores de España para el crítico gastronómico Carlos Maribona. Crujientes, sabrosas… ¡se te hará la boca agua nada más verlas!

La senda de los elefantes en Logroño 

En cualquier ruta del tapeo por nuestro país no puede faltar la calle del Laurel de Logroño. Recorrer esta vía de un extremo al otro es un placer para los sentidos: los olores que nos llegan del interior de sus más de 60 locales, el sabor de las tapas que se elaboran en todos ellos, el regusto que nos deja en la boca la copita de vino de Rioja. La calle Laurel tiene motivos de sobra para justificar por sí sola una visita a la ciudad de Logroño. Hay quien también la conoce como la senda de los elefantes, porque de tapa en tapa y de vino en vino hay muchas posibilidades de que acabes ‘trompa’.

Desde aquí te proponemos al menos 3 paradas en este palacio gastronómico.

La primera, en el Torrecilla (Laurel, 15), un estrecho local donde los pinchos se cocinan al momento. Su especialidad, el solomillo en pan de nueces. Su nombre ya lo dice todo… ¡para chuparse los dedos!

La segunda, en el Bar Soriano (Travesía del Laurel, 2), donde podrás degustar uno de los emblemas de la calle: champiñón con gamba a la plancha, pinchado con un palillo y sobre un trocito de pan. No te molestes en buscar otra tapa: con esta sencilla composición el local lleva funcionando con éxito 40 años. Por algo será.

Tercera parada: en el Blanco y Negro (Travesía del Laurel, 1) la especialidad de la casa es el Matrimonio, un bocadillo de anchoas y pimientos verdes fritos bien impregnado en aceite de oliva. Una delicia con un sabor sorprendente.

Si después de esta experiencia gastronómica por Valladolid, Salamanca y Logroño aún tienes hambre (permítenos dudarlo), ¿por qué no salir de tapas en Madrid? ¿o por Barcelona? ¿o disfrutar de la comida gallega y asturiana? La variedad de pinchos de este país permite hacer un sinfín de planes.