Problemas con la junta de la culata: desmontando mitos

Desmontamos los mitos sobre los problemas con la junta de la culata, una costosa avería. ¡Que no te engañen!

Seguro que, más de una vez, has oído hablar de la junta de la culata, una avería bastante cara de reparar. Aunque suene a mito que se inventan los mecánicos, la junta de la culata existe y, si tu coche tiene problemas de este tipo o está rota y la tienes que cambiar, ya puedes ir preparando la cartera. Para evitar tener que visitar al mecánico en busca de una solución a estos problemas, es importante saber reconocer las señales de alarma ante una posible avería.

Lo primero es saber qué provoca las averías de la junta de culata y la respuesta, muchas veces, está en el motor. Concretamente, en la temperatura del motor. Si el propulsor de tu coche llega a unas temperaturas muy elevadas, el sobrecalentamiento provocará fallos en una junta de la culata que no puede soportar temperaturas excesivas. El coche no tendrá agua suficiente para enfriar la temperatura y la avería está prácticamente asegurada.

Otra de las razones que explican este tipo de averías es, precisamente, la pérdida de agua. Cualquier fuga en el sistema de refrigeración del coche hará que la junta de la culata no tenga suficiente agua y se vea sometida a una temperatura mucho más alta de la que puede soportar. Se llegará a un punto en el que la junta se queme y dejará de funcionar bien. Ten cuidado, ya que esta pérdida de agua puede deberse a que la junta está mal ajustada, tienes fallos en el radiador, la propia bomba de agua o el termostato provocan fallos… Es importante conocer el origen de la avería, para que no se repita.

Problemas con la junta de la culata

Si la junta de la culata está mal ajustada en el interior del motor, además de la pérdida de líquidos, puede provocar otro tipo de averías. Por ejemplo, al moverse el coche, el movimiento del motor golpea constantemente esta pieza, hasta que acaba rompiéndola. Al no estar en la posición ideal, pierde elasticidad y la capacidad que tiene para adaptarse al movimiento del propulsor. Tarde o temprano, aparecerá la avería. Finalmente, los gases de la combustión pueden provocar quemaduras que, si no se detienen, serán críticas para la junta.

Señales de alarma: como prevenir averías en la junta de culata

Como te hemos dicho, las averías de la junta de la culata son muy caras de reparar. Por eso, identificar las señales de alarma, ante una posible avería, es de vital importancia. Si la temperatura del motor sube más de lo normal, en el panel del salpicadero de tu coche, te avisarán tanto la temperatura del coche como el piloto. Aunque resulte tentador, no lo ignores, ya que, como ves, este sobrecalentamiento puede ser el primer paso hacia una avería muy seria.

Si ves que el líquido refrigerante baja más rápidamente de lo habitual y no hay ninguna fuga a la vista, es fácil que la culpa sea de los defectos en la junta de la culata. También es fácil que el aceite del motor se haya colado en el circuito anticongelante o, al revés, que el anticongelante se mezcle con el aceite del motor. Esto provocará una subida del aceite (no deberías conducir por encima de los límites recomendados) y de la temperatura, además de cambiar el color del aceite.

Por último, tenemos la salida de agua por el tubo de escape. Se produce cuando el anticongelante se introduce en algún cilindro del motor y, además, verás cómo tiembla el motor, al utilizar un cilindro menos. A veces, esta pérdida de potencia va acompañada de un humo gris o blanco, además del agua. Si detectas cualquiera de estos fallos o un consumo excesivo de agua o aceite, deberías visitar a tu mecánico de confianza, ya que puede ser el preámbulo de una cara avería de la junta de la culata.