Puesta a punto del coche: consejos útiles para viajes largos

Conoce los puntos más importantes que se deben revisar en la puesta a punto del coche para poder disfrutar de viajes largos sin sobresaltos

¿Estás preparando un viaje largo para tus próximas vacaciones? Seguro que ya has pensado en todo: el destino, la maleta, la ropa que vas a llevar, si hará frío o calor… son muchas las cosas en las que hay que pensar. En un viaje largo hay que plantearse muchas variables para que salga todo bien.

¿Has pensando ya en tu coche? Está habituado a desplazamientos breves y cíclicos entre la oficina, la escuela y nuestra casa… pero no a viajes largos. Podemos considerar nuestro vehículo un gran organismo metálico con la misma problemática que tiene un orgánico: si un día sometemos nuestro cuerpo a un ejercicio físico repentino, tendremos agujetas. Es el precio de forzar una maquinaria que ha estado mucho tiempo quieta o relajada. Igualmente, si solemos usar nuestro coche para viajes cortos o no alcanzamos un número elevado de kilómetros mensuales de media, es posible que necesitemos un” tratamiento” para preparar el viaje navideño.

No te asustes: no estamos hablando de grandes gastos de mantenimiento ni de horas y horas esperando en el taller. Lo que te ofrecemos es una guía muy breve y simple para afrontar el camino con tranquilidad, dado que los problemas más habituales habrán quedado resueltos antes de manifestarse.

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1- Los neumáticos. Elemento imprescindible para la seguridad del coche. Es necesario verificar su estado regularmente, ya que son la única parte del vehículo en contacto permanente con la carretera. Es conveniente que prestemos atención al desgaste (particularmente en los bordes) que puede comprometer su eficiencia. También debemos verificar la presión en frío regularmente (no habiendo recorrido más de 5 km en las dos horas previas a la prueba). Las indicaciones sobre la presión que debe ser aplicada en sus neumáticos puede ser proporcionada por el fabricante, o estar recogida en el manual del vehículo.

En zonas de condiciones meteorológicas de invierno extremas, los neumáticos de invierno pueden convertirse en tu mejor aliado. No necesitan uso de cadenas y ofrecen un rendimiento óptimo a bajas temperaturas para conducir con mayor seguridad en carreteras con nieve o incluso hielo.

2- Los frenos. Es muy importante verificar los discos. Existen pequeños trucos para mantener fácilmente el sistema de frenado del coche en perfecto estado y conducir sin gastar excesivamente este elemento.

  • Uno de ellos es no abusar de su empleo, especialmente en trayectos con bajadas prolongadas, como las carreteras de montaña: la caja de cambios es una excelente alternativa para disminuir la velocidad.
  • Otro truco: presta atención a una posible pequeña vibración cuando pisamos el freno: puede indicar una pieza en mal estado o un desequilibrio en el neumático.
  • Si el pedal de freno se hunde cuando cargas, puede existir una fuga en el circuito de frenado. Debes dirigirte al taller de confianza y revisar la totalidad del sistema.

3- Nivel del aceite. Asegúrate de cuando fue efectuado el último cambio. A continuación, verifica el nivel de aceite en frío y con el coche nivelado. El aceite tiene una gran importancia para impedir que el motor quede dañado por su propia actividad (por la fricción de las piezas y los aumentos de temperatura). Con el coche debidamente en frío quita la varilla del aceite y cerciórate de que el nivel está entre las dos marcas: mínimo y máximo.

4- Luces. Especialmente importantes con niebla o en la conducción nocturna. Debes comprobar el funcionamiento correcto de todas, y asegurarte de que los faros están limpios y en la altura adecuada.

5- La dirección y la suspensión. Una parte muy importante de la seguridad vial depende de este sistema. La eficacia del amortiguador comienza a disminuir después de 30.000 km, y necesita un cambio si alcanza los 60.000.  Para asegurarte sobre el estado del amortiguador puedes empujar aplicando fuerza sobre el coche para abajo, encima de cada rueda. Cuando llegues al punto de máxima compresión, suelta y mire lo que sucede. Si sientes un rebote, los amortiguadores pueden estar en mal estado. No olvides, también, que los dos amortiguadores deben ser sustituidos a la vez si sea necesario cambiar uno de ellos.

6- Filtro de aire. ¿Quieres un consumo de combustible razonable? No olvides verificar su estado. La suciedad elevará el consumo y los gastos en combustible.

 7- Y por último, no olvides:

Neumático de repuesto. Y, claro está, el gato.

Chaleco:  siempre a mano.

Triángulos.

Ganas de disfrutar de cada kilómetro y hacer del viaje otra experiencia increíble.