Chiclana: un fin de semana para conocer el núcleo urbano, La Barrosa, Novo Sancti Petri y alrededores

¿Búscas qué hacer en Chiclana? Un plan de un fin de semana completo para conocer Chiclana de la Frontera, La Barrosa, Novo Sancti Petri y alrededores

Un fin de semana es suficiente, si sabes qué hacer en Chiclana de la Frontera, para darte cuenta de que merece la pena volver a este rincón de la Bahía de Cádiz. Un finde es como un picoteo que deja con ganas de probar el resto de la carta; o, en cualquier caso, degustar cantidades más generosas. Una ración chiclanera -además de en sus gloriosas tapas, las que te sirven en sus bodegas históricas- contiene playa, rutas etnográficas por las salinas, buen comer y mejor beber, un sereno disfrute de la costa atlántica, así como de propuestas conectadas con la salud, el relax, el descanso… Todo en una escapada de fin de semana. ¿Quieres que te lo contemos?

 

Es viernes y recién llegados ¿Qué hacemos?

Parar en el Novo Sancti Petri -urbanización a la que algunas ‘celebrities’ ya han echado el guante por dos motivos: es tan lujosa como discreta-, más allá de la tercera pista de la playa de La Barrosa, es lo suyo. Sus hoteles de cinco estrellas son moneda común, de modo que la excelencia está asegurada (más aún si te decides por firmas del prestigio como Barceló o Vincci). El Barceló Sancti Petri, por ejemplo, posee un aura paradisíaca que le emparenta con cualquier resort caribeño; su spa, puntero en Andalucía, contiene servicios como el que te permite recibir un masaje mientras la brisa del océano acaricia tu piel (prometedor, ¿verdad?). El Vincci Costa Golf, de cuatro estrellas, no se queda ni mucho menos atrás. Puedes ir andando a la playa o al ‘green’, según sea tu plan de finde (mar o golf); o echar una hora de paddle y disfrutar de un circuito termal si estás de escapada (lo incluyen en su promoción de fin de semana). Aunque si prefieres el encanto al lujo, tu opción se llama Mariantonia: un alojamiento rústico y acogedor. Es viernes y la noche todavía da de sí para un pescaíto frito en la primera pista de La Barrosa. ¡Mañana sábado será otro día!

 

Sábado entretenido ¡vamos a Chiclana!

Sabes qué hacer en Chiclana de la Frontera, especialmente durante tu primera jornada completa. Desayunando que es gerundio: los churros de patata junto a la Plaza te proporcionarán energía para el día que te espera. Y si lo acompañas de un café, en Chiclana tienen su propio café con leche: “el avellanao”, un café con más leche que café que le da un tono que recuerda a lo que en Cádiz se conoce como “avellanas de los toros”, la avellana redonda. Pero es que un paseo por el Mercado de Abastos quizá sea un aporte moral más: la alegría de sus puestos y la vistosidad del género igual te abren la risa que el apetito. Antes de tapear, sin embargo, en la peña taurina Emilio Oliva -si no en La Flamenca, o en el bar el 22-, la mañana se presta a un paseíto por las calles del Centro Histórico (compritas incluidas). Compras que bien pueden responder al gusto por el vino, si te da por visitar bodegas como la de Miguel Guerra, en un recorrido que ha de pasar, necesariamente, por el convento de Las Monjas, el Ayuntamiento, San Telmo y la joya del neoclásico gaditano, la Iglesia Mayor de San Juan Bautista (1776-1814).

Puede ser, sin embargo, que quieras playa a la voz de ya. La Barrosa, de arena fina y dorada, cuenta con preciosos acantilados y es perfecta para quienes huyen del litoral masificado. En la segunda pista, El Noli, a mediodía, muestra un plan de comida difícilmente mejorable (y a un precio bárbaro): atún encebollao, carne al toro, coquinas, papas aliñadas… La Venta El Pino y sus suculentas raciones de frituras variadas, no obstante, suponen una nada desdeñable alternativa. Son intercambiables para almuerzo o cena; es decir, igual de buenas para almorzar que para cenar.

chiclana

La tarde es joven. Aprovéchala descansando en la playa, o bien conociendo todavía mejor la ciudad de Chiclana: la del cantaor Rancapino, la del político Mendizábal, la del torero más legendario del siglo XIX… Paquiro. Existe un Museo Taurino que lleva su nombre -de enorme interés para los aficionados a la tauromaquia-, si bien también puedes visitar el Museo de Chiclana para así contemplar la historia de una ciudad muy relevante durante la invasión napoleónica ya que aquí tuvo lugar la Batalla de La Barrosa (una curiosidad: la zona vinícola australiana de Barossa Valley  sacó en 2012 un vino en honor a este episodio histórico). Un tapeo en la Venta Adolfo, para degustar sus deliciosas chacinas y chicharrones, o un vinito de Chiclana en la Bodega San Sebastián, completan una ruta cultural con colofón vespertino: el atardecer mirando hacia el Templo de Hércules, hoy Castillo de Sancti Petri.

Si elegiste playa, no hay que pensar mucho. Mójate los pies en el Atlántico, descansa sobre la arena fina y después, vuelve al hotel para una ducha relajada. No hay prisa. La Barrosa te espera para una nueva incursión nocturna en sus chiringuitos: que no falte el pescado y el marisco, ¡recuerda que estamos en tierra marinera! Los langostinos de estero, si tu finde coincide con la temporada de este manjar en Chiclana, son muy recomendables.

 

Descanso dominical

Tras el tute del día anterior -en especial si elegiste la ruta cultural y vinatera-, el domingo se presenta con cosas que hacer en Chiclana, pero al ralentí. Muchos son los turistas que vienen al Novo Sancti Petri atraídos por sus excepcionales campos de golf (entre ellos el que diseñó nuestro inolvidable Seve Ballesteros, inaugurado en 1990: el Iberostar Golf Novo Sancti Petri).

 

La visita a Sancti Petri

No puedes permitirte una escapada de fin de semana, venir a tierra chiclanera, y quedarte sin visitar el Islote de Sancti Petri: alquilar una lancha o un kayak para ver el Castillo del mismo nombre (Bien de Interés Cultural, y construido entre los siglos XVI y XVII) es una experiencia increíble. Sancti Petri fue un poblado atunero muy avanzado a su época. De él quedan pocas edificaciones en pié, pero su aura sigue vigente. Y es la famosa playa de Sancti Petri (o como la conocen los chiclaneros, la “playa de lavaculos”) la que te ofrecerá un espectáculo diferente: velas, cometas, kayaks, motos de agua, embarcaciones recreativas, pesqueras…

Tu fin de semana en Chiclana, eso sí, será completo una vez que pases por la Cofradía de Pescadores del Caño Chanarro (ojo que en TripAdvisor insisten en la autenticidad del sitio). La gastronomía marinera del lugar conquista al más pintado: las hurtas, las tortitas de camarones, la lubina, así como el pescado frito en todas sus versiones, conforman la carta. Es una especie de nave de pescadores, normalmente muy animada en verano. Rebosante de vida, ¡como toda Chiclana! Después de comer una buena ración de pescado fresco de mar o estero, y de haber paseado una vez más por La Barrosa… Habrá que regresar a casa. No sin antes, claro está, quedarse con las ganas de una nueva visita.

 

Una visita con muchas posibilidades

Así pues, ya veis que en Chiclana hay muchas cosas para hacer y en un fin de semana no podrás disfrutarlas de todas, pero, como dice el slogan de la ciudad: “Chiclana te hace volver”.