¿Qué ver y qué hacer en Guadalajara? Enamórate de esta ciudad llena de historia

29 enero | 2020 | Goodyear

Si quieres saber qué ver y qué hacer en Guadalajara, pon tu coche a punto, escoge una playlist y prepárate para poner rumbo hacia la capital de la Alcarria

Guadalajara no es una de las ciudades más conocidas de nuestro país pero, sin embargo, sus más de 1.200 años de antigüedad la convierten en testimonio de la historia de España. Sus calles son reflejo de las diferentes culturas que han pasado por estas tierras a lo largo del tiempo y su casco histórico esconde rincones de gran belleza para el visitante. Si quieres saber qué ver y hacer en Guadalajara, pon tu coche a punto, escoge una playlist y prepárate para poner rumbo hacia la capital de la Alcarria.

Guadalajara, un destino con historia

Camilo José Cela puso La Alcarria en el mapa y pocos españoles desconocen hoy en día esta comarca de la provincia de Guadalajara y los bonitos pueblos que el Nobel de Literatura describió en 1948 en su famoso Viaje a la Alcarria: Torija, Brihuega, Trillo, Pastrana… Pero la capital tiene tanto que ofrecer como la provincia y te vamos a ayudar descubrir algunos de esos  rincones por los que pasaron musulmanes y cristianos a lo largo de los siglos.

Porque Guadalajara es uno de los lugares que fue frontera durante la invasión árabe de la península ibérica. De hecho, la ciudad fue fundada por árabes entre finales del siglo VIII y principios del IX y aquí construyeron una muralla defensiva que aún hoy se puede ver en algunos de sus tramos. Desde el año 1085, en que fue conquistada por Alfonso VI, Guadalajara estuvo ya bajo dominación cristiana, aunque su territorio fue escenario de guerras constantes a lo largo de aquellos siglos. Por eso, la muralla se fue fortificando, llegando a alcanzar un tamaño que debió ser similar al que hoy vemos en otras ciudades como Ávila.

En un extremo de esa muralla se encuentra el Torreón Alvar Fáñez, una torre a la que se puso el nombre de uno de los conquistadores de la ciudad, que formaba parte del ejército del Cid. Tiene 14 metros de altura, es de planta pentagonal y tiene dos pisos, que no están comunicados y a los que se accede de manera independiente. Se construyó en el siglo XIV y se convirtió en una de las entradas más importantes a la ciudad.

Aquella muralla fue desapareciendo paulatinamente en el siglo XIX, pero su historia se recoge en un pequeño museo que se encuentra en el Torreón del Alamín.

Palacio de los Duques de Infantería

Una ciudad de palacios

Palacio de los Duques del Infantado

No es extraño encontrarse con multitud de palacios en la ciudad que le dan un carácter señorial. Uno de ellos es el Palacio de los Duques del Infantado, un edificio gótico con algunos elementos renacentistas que hoy en día acoge el Archivo Histórico Provincial y el Museo Provincial. Fue construido por orden de Íñigo López de Mendoza y Luna y, aunque fue bombardeado en 1.936, se rehabilitó para disfrute de los vecinos. Tiene más de 500 años de historia y ha sido el escenario de bodas reales, como la de Felipe II con Isabel de Valois en 1560.

Palacio de la Cotilla

Posterior al Palacio de los Duques del Infantado es el Palacio de la Cotilla, también conocido como Palacio de los marqueses de Villamejor. Levantado en el siglo XVII, hoy en día acoge la escuela municipal de arte, pero tiene un tesoro en su interior: se trata del salón chino, un salón de té que recrea escenas de la vida diaria de este país asiático y que se ha utilizado a lo largo del tiempo para representar teatro y espectáculos musicales. Está decorado con papel pintado que se trajo desde China, algo poco común en aquel entonces.

Palacio Antonio De Mendoza

Otro de los palacios que no podemos perdernos durante nuestra visita a Guadalajara es el Palacio Antonio De Mendoza. Está catalogado como bien de interés cultural y hoy es un instituto llamado Liceo Caracense. Pero, además de su balcón neoclásico que llama la atención desde el exterior, alberga una sorpresa en su interior: la antigua iglesia de la Piedad. Allí se encuentra el sepulcro de una noble de la época, Brianda de Mendoza, y también se puede ver un escudo original de Carlos V.

Guadalajara

El Alcázar y la concatedral

Pero Guadalajara tiene mucho más que ver que palacios y murallas. Prueba de ellos son construcciones como el Alcázar Real o la concatedral de Santa María la Mayor:

Alcázar Real de Guadalajara

El Alcázar Real es una parada obligatoria ya que fue residencia de los reyes castellanos durante varios siglos cuando visitaban la zona. Hoy está en ruinas, pero es una buena forma de descubrir cómo fue el pasado de la ciudad.

Concatedral de Santa María la Mayor

Otra de las visitas imprescindibles es la concatedral de Santa María la Mayor, levantada sobre una mezquita en el siglo XIV. Su tamaño es imponente y su campanario con 8 campanas es famoso. Está construido en tres estilos diferentes, mudéjar, renacentista y barroco y uno de sus mayores reclamos es el retablo mayor de Francisco Mir.

Capilla de Luis de Lucena

Junto a la concatedral se encuentra la capilla de Luis de Lucena. Se trata de una capilla funeraria de 1540, que también se conoce como capilla de los Urbina o de Nuestra Señora de los Ángeles, y que alberga un pequeño museo de dos pisos comunicados por una estrecha escalera de caracol.

Iglesia de San Nicolás el Real

Tampoco podemos dejar de visitar la iglesia de San Nicolás el Real, que data del siglo XVII. En su interior se encuentra el sepulcro de Rodrigo de Campuzano, un caballero de la orden de Santiago que murió a finales del siglo XV y cuyo sepulcro se talló en alabastro con una gran belleza y perfección. En el siglo XIX se trasladó a esta iglesia, donde descansa actualmente, que se encuentra en la Plaza Jardinillo, enfrente del edificio del Banco de España, un lugar muy frecuentado a lo largo de todo el año y que tiene un encanto especial en Navidad.

Panteón de la Condesa

Terminamos nuestro recorrido por la imprescindible Guadalajara en el Panteón de la Condesa, un edificio funerario con la cúpula de cerámica vidriada que se ha convertido en uno de los mayores símbolos de la capital alcarreña. Ahí descansan los restos de María Diega Desmaissieres, duquesa de Sevillano y condesa de la Vega del Pozo, una figura muy importante en la Guadalajara del siglo XIX.

Todos estos lugares merecen, sin duda, una visita. Guadalajara es una ciudad con multitud de planes por hacer y es un gran destino para hacer una escapada en cualquier momento del año. Si quieres aprovechar su cercanía a Madrid o planeas una ruta gastronómica por Castilla La Mancha, no lo dudes y acércate a conocer la capital de La Alcarria.

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