Qué ver en Huesca: monumentos, rutas y esquí para disfrutar de Huesca

Pueblos medievales, estaciones de esquí, historia, gastronomía… ¡Descubre con Goodyear los puntos de interés de Huesca!

Pueblos medievales, estaciones de esquí, historia, arquitectura, patrimonio, gastronomía. Descubre con Goodyear los secretos y puntos de interés de Huesca para disfrutar de tus próxima escapada.

Avisamos: necesitarás más de dos días para ver todo lo que la provincia de Huesca tiene que ofrecer al viajero más exigente. Naturaleza, senderismo, villas medievales, lugares con encanto y un sinfín de paradas imprescindibles. Y en plena temporada de nieve, un paraíso para los amantes del esquí. ¿Por dónde empezamos?

Huesca capital, una belleza por conocer

La capital de la provincia de Huesca se merece la primera parada en nuestra ruta. Huesca ciudad atesora un pasado milenario para ser recorrido a paso lento. Y es que la configuración urbana de la ciudad y sus cortas distancias permiten pasear y disfrutar de sus calles, parques, plazas y de su casco histórico.

La primera visita nos lleva a la Plaza de la Catedral, donde se levanta el edificio religioso más importante de la ciudad, de estilo gótico y renacentista. Merece la pena subir a lo alto de la torre, pero para ello hay que entrar en el Museo Diocesano, que está en la misma plaza, y contratar la visita guiada, que incluye la ascensión a 37 metros de altura. Tampoco podemos dejar de deleitarnos con el retablo mayor, una preciosa obra renacentista.

Muy cerca se encuentra la Plaza de la Universidad, un lugar sobrio y con clase en el que se encuentra el antiguo Palacio de los Reyes de Aragón, hoy convertido en Museo Provincial y donde se pueden admirar las antiguas estancias de palacio. Y en otra plaza, la de Navarra, nos encontramos el Casino de Huesca, también conocido como Círculo Oscense, un lugar de gran importancia en la vida social de esta capital aragonesa.

La otra gran plaza de la ciudad es la del mercado, aunque su verdadero nombre es Plaza de Luis López Allué. Tiene un encanto especial, gracias tanto a los bares y comercios que la rodean como a las gentes que la visitan y, entre sus lugares con encanto hay que destacar la tienda de ultramarinos La Confianza, el comercio en activo más antiguo de España ya que fue inaugurado en 1871 y que recibe al cliente sabedor de ser un local único en su especie.

Para terminar una visita completa a Huesca hay que ver el Monasterio de San Pedro el Viejo y, por encima de todo, su claustro. Es un gran ejemplo de románico aragonés y el punto final a una preciosa ruta por la ciudad. Aunque, por supuesto, no te puedes marchar de la ciudad sin ver los restos de la muralla medieval. Aunque en el siglo IX rodeaba toda la ciudad con un centenar de torres de protección, hoy apenas queda una junto a un pequeño tramo de muralla.

Nieve en Huesca

Huesca, el paraíso de los amantes del esquí

Formigal – Panticosa es el mayor destino de esquí en España con 180 kilómetros esquiables y la gran referencia para los amantes de los deportes de invierno. Cuando las primeras nieves anuncian el inicio de la temporada, los aficionados al esquí tienen en la provincia de Huesca uno de sus referentes. Porque además de Formigal Panticosa, no hay que olvidar que Cerler es la estación más alta del Pirineo aragonés, con 79 kilómetros de pistas y una belleza paisajística de sus montañas que la convierten en el destino ideal. Y Astún y Candanchú, que han unido sus fuerzas en los últimos años, se convierten con sus 100 kilómetros esquiables en otro destino clásico para los amantes de los deportes de invierno.

Jaca y sus alrededores son nieve pero también mucho más. Nadie duda que Jaca es sinónimo de montaña y nieve. Situada en  las faldas de la cordillera pirenaica, rodeada de grandes picos, ríos y senderos, Jaca es el punto de partida ideal para conocer la naturaleza desbordante de la zona. La centralidad de Jaca y sus excelentes instalaciones deportivas han convertido a la ciudad en uno de los principales referentes de Aragón. Pero más allá del deporte y la naturaleza, el patrimonio artístico y cultural de Jacetania es indudable. ¿Qué no te puedes perder de Jaca? La ciudadela, la catedral, el monasterio de San Juan de la Peña, y las Fozes de Fago y Biniés.

Huesca y sus pueblos medievales con encanto

El Alto Aragón es una tierra de tradiciones, llena de historia y con numerosos rincones que atestiguan su pasado. Entre los pueblos medievales más bonitos de Huesca, Aínsa, Alquézar, Graus y Roda de Isábena son paradas obligadas en la ruta de cualquier viajero que se precie. Aínsa es la capital de Sobrarbe. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 es  el reflejo de su pasado medieval. Calles empedradas, una Plaza Mayor con una estructura puramente medieval que data de los siglos XII y XIII, y conserva edificios originales, arcos de medio punto y ojivales… Una de las joyas es el Castillo Fortaleza, cuya Torre del Homenaje se construyó sobre restos árabes en el siglo XI.

Alquézar es otra de las villas medievales que no debes perderte. Situada en el Somontano de Barbastro, en el prepirineo de Huesca, presenta un medio natural de extraordinaria belleza que forma parte de uno de los espacios protegidos de Aragón, “El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara”, declarado como Conjunto Histórico-Artístico que acrecienta su atractivo con el paisaje del río Vero. Pasead por su casco hasta alcanzar su Castillo y la Colegiata de Santa María, ambos románicos, con lugares con encanto como el claustro. Tampoco podéis dejar de ver la parroquia de San Miguel o la Plaza Vieja porticada.

Graus es otra de las villas medievales mejor conservadas de Huesca, tanto que aún conserva tres de las cuatro puertas de su milenaria muralla: la de Barbastro (puerta sur),​ la de Linés (puerta norte) y la del Barón (puerta oeste). Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975 y mucha culpa de esa nominación la tiene la Plaza Mayor, un pentágono donde se mezclan diversos estilos arquitectónicos y donde destaca el Ayuntamiento, con arquería mudéjar, y la Casa Mur. Un precioso paseo hasta la cercana basílica de la Virgen de la Peña es el complemento perfecto a una visita que no se debe dejar pasar si de visitar la provincia de Huesca se trata.

Roda de Isábena se encuentra en la comarca de Ribargoza, de donde fue capital hace varios siglos. En el siglo X, lo que primero fue una torre de vigilancia de la región se convirtió después en la sede episcopal de la comarca. Es la razón por la que hoy, un milenio después, una minúscula localidad de apenas 60 habitantes presume de tener toda una catedral, la que está levantada en honor a San Vicente. No puedes dejar de recorrer su claustro antes o después de perderte por las minúsculas calles de este precioso enclave oscense.

Naturaleza a vista de Pirineo

Decir Pirineo es decirlo todo. Panticosa es el prototípico pueblo pirenaico. En el valle de Tena, el municipio espera al visitante. En invierno, esquí en Aramon. Pero, ¿y en verano? ¿Qué ofrece Panticosa? Adrenalina y naturaleza. Tanto expertos como novatos en el senderismo y la escalada, tienen en Panticosa el sitio perfecto para realizar su deporte favorito. Los numerosos picos que superan los 3.000 metros de altura y las espectaculares vistas que encontrarás en cada recodo del camino, son un aliciente como también lo es el balneario de Panticosa, a 8 kilómetros de la población. No sólo hablamos de la montaña sino de pesca, barranquismo, running, bicicleta…

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, formado por cuatro valles es el segundo Parque Nacional más antiguo de España. En este Patrimonio de la Humanidad, encontrarás glaciares, montañas, bosques y cascadas. Su cima que alcanza los 3.335 metros del Monte Perdido es una de las cumbres más altas y conocidas de los Pirineos. Imperdible es la visita a la Brecha de Rolando, una puerta natural con leyenda propia que une Ordesa y Monte Perdido con el Parque Nacional de los Pirineos de Francia a 2.800 metros de altura. Tampoco deberías dejar de visitar las localidades de Bielsa, Torlo o Aínsa.

Aneto es el pico más elevado de los Pirineos, con una altitud de 3404 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra situado en el Parque Natural Posets-Maladeta, en el municipio de Benasque. Aficionados al montañismo, trail running y senderismo tienen en la zona su punto de encuentro. En su cara norte, a partir de los 2810 m aproximadamente, reside el mayor glaciar de los Pirineos, con unas 100 hectáreas de superficie. Razón suficiente para que una multitud de personas intenten hacer cima en cualquier época del año. Aunque la mayoría de las rutas son fáciles, se trata de una cima exigente a causa del desnivel, la cota y la propia presencia del glaciar. La ascensión del Aneto excede la categoría de excursionismo o senderismo y entra en el ámbito del alpinismo. Deportistas y amantes de la naturaleza pueden recuperar fuerzas en un lugar muy especial ya que en Benasque podrás encontrar el balneario más alto de España.

Pico Aneto

Huesca, escenario de cine

Cubiertas las necesidades de deporte, naturaleza y patrimonio, Huesca aún ofrece más al visitante. Aragón ha sido y es recurrente escenario de cine. Y en la provincia de Huesca también. Desde el Castillo de Loarre que cautivó a Ridley Scott para rodar El reino de los cielos y a la serie El Ministerio del Tiempo que convirtió a este castillo románico, uno de los mejor conservados de Europa, en una prisión, una fortaleza de piedra en el siglo XI; hasta la plaza Mayor de Graus, uno de los escenarios de Villaviciosa de al lado; Huesca destila cine. cine y misterio. Porque la estación de Canfranc sigue siendo uno de nuestros lugares abandonados favoritos.

Fuera de esta ruta por Huesca se han quedado muchos destinos que el viajero curioso no debe perderse. Naturaleza, patrimonio, deporte y turismo se dan la mano en una tierra rica en Historia. Así que revisa tu coche y neumáticos, pon a punto tus ganas de viajar y ¡elige primera parada! Huesca te espera.

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