Qué ver en Lanzarote: una ruta para descubrir la isla siguiendo las huellas de César Manrique

Sigue las huellas de César Manrique por la ruta que Goodyear y Nani Arenas te proponemos y ¡descubre lo mejor de la isla!

Lanzarote es una isla que ha seducido a muchos artistas, y viceversa. Su tierra negra y sus paisajes volcánicos han inspirado a genios que han querido dejar huella en este rincón de las Islas Canarias donde aún desconocen el significado de palabras como masificación, estrés… Un destino donde desconectar del mundo y a la vez empaparse de belleza. Entre las muchas posibilidades, una que creo destaca por encima de todas. Hacer una ruta visitando la obra de César Manrique. Artista nacido en 1919 en la isla. Y que dedicó su vida y su obra a un único fin: convertir su localidad natal en uno de los lugares más hermosos del planeta. Creo que lo consiguió.

    No es una exageración afirmar que César es el creador del Lanzarote contemporáneo, una isla que merece más de una visita. Si visitamos su obra, no sólo haremos un recorrido completo por la isla sino que podremos contemplar rincones singulares que, seguro, conquistarán a los viajeros ávidos de belleza. Eso sí, aviso. Las obras de César Manrique están dispersas por Lanzarote por tanto, lo mejor es alquilar un coche y moverse haciendo paradas. A continuación seis visitas recomendables.

    Lanzarote Jameos

    Jameos del agua

    El mejor punto de partida, y a la vez uno de los lugares más emblemáticos creados por Manrique son los Jameos del Agua, el norte. Fue este lugar la primera intervención del artista como paisajista  en la isla. Pero ¿qué es un jameo? Es un término guanche que se utiliza para definir la parte de un tubo volcánico del que se ha derrumbado el techo. Manrique aprovechó ese hueco natural para crear un espacio singular. En realidad, estamos en un auditorio con zona para comer. Donde el agua de color esmeralda convive con el color negro de las rocas volcánicas y el blanco con el que se encalan las casas en la isla. Un juego de colores muy atractivo ante los ojos de cualquier visitante.

    La cueva de los Verdes

    El túnel de los jameos da forma a otro de los atractivos de la isla: la Cueva de los Verdes. Una sucesión de galerías formadas por coladas volcánicas, estalactitas y estalagmitas que unidas dan forma a espectaculares formaciones. Un viaje por las entrañas de la tierra a lo largo de un kilómetro de pasillos escaleras, barandillas. Maravillosos los extraños efectos de la luz al reflejarse sobre las paredes de la cueva. ¡Ah! La cueva esconde un secreto que no me permiten revelar.

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    El jardín de los Cáctus

    Muy cerca de los Jameos, a ¡5 kilómetros rumbo sur, encontramos El Jardín de los Cactus, en Guatiza. Fue esta la última obra de César Manrique en Lanzarote, y la remató en 1991. Es buen ejemplo de cómo se puede recuperar un espacio deteriorado pues se creó sobre una vieja cantera de extracción de ceniza volcánica. En su constante tarea de cambiar lo fealdad por belleza, Manrique afrontó un proyecto puramente estético. Cubrió las paredes de piedra creando una especie de anfiteatro. Y rellenó las gradas plantando cactus variados. Nació así esta especie especie de jardín botánico donde, hoy en día, se exhiben más de 10.000 ejemplares de plantas suculentas, de más de mil cuatrocientas especies distintas, y procedentes no sólo de Canarias. Hay también ejemplares de América, Madagascar.

    La casa de Manrique

    Seguimos rumbo sur. Aproximadamente son 18 los kilómetros que separan el Jardín de los Cactus de Taro de Tahiche, a donde nos acercamos para para visitar la casa de César Manrique. Como buen amigo del paisaje volcánico, aprovechó cinco burbujas de lava para construir lo que fue su vivienda particular. Actualmente  es en museo y en su interior no sólo se visitan las que fueron  dependencias privadas del artista. Hay también una colección de arte con  obras de contemporáneos suyos como Picasso, Miró, Tapies…

    Lanzarote Timanfaya

    Restaurante El Diablo en Timanfaya

    Cierro este recorrido con una propuesta gastronómica. Ponemos rumbo al Parque Nacional de Timanfaya (a unos 26 kilómetros de Taro de Tahiche) para comer en el restaurante El Diablo, también diseñado por Manrique. Y sin duda, peculiar. Llama la atención que las carnes se cocinan en una gran parrilla que funciona con el calor intenso que emana del propio volcán. Y por supuesto, todo dispuesto alrededor de un gran ventanal que permite disfrutar de este paisaje lunar.

    Los juguetes del viento

    A lo largo del recorrido, quizá hayas visto por la isla, en distintos puntos, curiosas esculturas integradas en el paisaje. Son los llamados “juguetes del viento”. También obras de Manrique. Piezas con movimiento propio que el viento, visitante habitual en la isla, moldea a su gusto. Algunos de estas “estructuras móviles” se utilizan también como señales. Por ejemplo, la que se ubica en la rotonda de acceso a la casa museo. Esta escultura es especial pues señala el lugar donde el artista falleció en un accidente de tráfico el 25 de septiembre de 1992.

    Apúntate a nuestra ruta por Lanzarote siguiendo las huellas imborrrables de César Manrique. ¡Imprescindible!

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    Nani Arenas
    Periodista especializada en viajes y comunicación turística. Firma habitual en medios de comunicación especializados en viajes: El País, National Geographíc España, El Mundo, revista Viajar, Altaïr, Rutas del Mundo, Conde Nast Traveler.…En 2008 creó http://www.laviajeraempedernida.com/, actualmente considerado uno de los blogs de viajes más influyentes de habla hispana. Y es miembro de la red de comunicadores Travel Inspirers, uno de los grupos de comunicación digital más fuertes en el segmento “travel" en lengua española
    • Polifemo

      . . . .afortunadamen los “guiris” se amontonan en los Jameos, la Cueva de los Verdes !!!Ojo que son dignos de visitar !!! y otros sitios que hacen referencia a >Cesar Manrique

      , aparte, como no, en sus playas. Pero lo inquietante es perderte entre Calderas con tu única compañia. Así en mi segunda visita y por una indicación “complice”, descubrí la Caldera del Corazoncillo. Si fuera ficción quedarias boquiabierto, pero lo increible es que es real. Naturaleza en estado perfecto.