Qué ver en La Palma: una ruta para conocerla

Si estás pensando qué ver en La Palma, no te pierdas la impresionante ruta que Goodyear y Luis Fernández del Campo de Viajero Digital te proponemos para conocer lo mejor de la isla

La isla de La Palma, conocida como la Isla Bonita, es un referente mundial en cuanto a naturaleza, ecología, sostenibilidad, medio ambiente y por supuesto ecoturismo. No en vano toda la isla está calificada desde 2002 como Reserva Mundial de la Biosfera, algo que representa un gran compromiso con el medio ambiente para todos sus habitantes y las diferentes administraciones implicadas, pues tienen la misión de velar por la protección y conservación de su biodiversidad para las generaciones futuras.

Mi primera recomendación para un fin de semana será imbuirse del espíritu palmero y tomártelo con calma, esta isla no está concebida para ir con prisa y estresarse. No pretendas verlo todo, la isla tiene mucho que ver y necesitarás volver en otra ocasión, y con más tiempo, para disfrutar de sus innumerables recursos naturales y de lo que te faltó por ver. Merece la pena, te lo aseguro.

Cómo llegar

La Palma se halla en el extremo noroccidental del archipiélago de las Islas Canarias, por lo que puedo asegurar que es uno de los puntos más lejanos de nuestro país, vengamos de donde vengamos. Por tanto, tendrás que llegar en avión, sí o sí. Hay muchos vuelos directos desde Madrid con Iberia Express, y desde Bilbao y Barcelona con Vueling. También tenemos la opción de tomar uno de los frecuentes vuelos a Tenerife Norte, y desde allí enlazar con un vuelo local de Canary Fly o Binter Canarias, que comunican las islas entre sí con varios vuelos diarios en sus pequeños y encantadores aviones de hélice.

Una vez allí, propongo el siguiente plan para el fin de semana:

VIERNES: primera toma de contacto

Una vez aterrizados, recogemos el coche de alquiler (imprescindible para desplazarse por la isla y aprovechar bien el fin de semana) y nos encaminamos hacia el lado occidental de la isla. Es aquí donde viviremos nuestra primera experiencia con los microclimas de La Palma, pues pasaremos del lado oriental, con un clima primaveral cálido y soleado, al occidental, más fresquito y otoñal, atravesando el túnel de La Cumbre (a 1.100 metros de altitud) denominado por los palmeros “túnel del tiempo” por los bruscos cambios entre sus dos extremos.

Nos instalaremos en el Hotel Sol La Palma, en Puerto Naos, con vistas al mar y orientado hacia la puesta de sol. Desde allí nos acercamos a Tazocorte, localidad costera famosa por ser la localidad española con más horas de sol al año, debido a su latitud. Una bella localidad por la que os animo a pasear para disfrutar de su tradicional arquitectura canaria, bien representada en el barrio antiguo de “El Charco”, llegando hasta el Paseo del Litoral.

Para cenar, nos dirigiremos a la localidad de Los Llanos de Aridane, capital económica de la isla, al Gastro-Bar El duende del Fuego, para conocer la cocina “Slow” y de “kilómetro cero” de su chef Pedro J. Hernández. Allí podremos apreciar el auténtico sabor de La Palma, gracias a los productos de cercanía que personalmente recoge cada mañana en los cercanos huertos de producción ecológica y biodiversa, y que transforma en sensaciones en sus menús degustación y en las actividades experienciales. Su cocina se basa en lo tradicional, pero enriquecida con un aspecto vanguardista y el sabor de lo auténtico, a partir de productos hortofrutícolas, carnes y pescados de la isla.

Visitar La Palma

SÁBADO: sostenibilidad comestible

Tras reponer fuerzas, justo al lado del hotel donde nos alojamos visitaremos la Ecofinca Platanológico. Su nombre es más que lógico, pues viene de la combinación de las palabras plátano y ecológico. El tradicional cultivo de las Islas Canarias, el plátano, se cultiva en esta finca de forma totalmente ecológica, como eje de un ecosistema sostenible en producción agrícola, sin la artificial sobreexplotación que se da en las plantaciones habituales. Fran, su creador y director, es todo un personaje que organiza visitas instructivas a la finca, totalmente adaptada para eventos y como aula para transmitir a los más pequeños los valores de sostenibilidad y ecología, en medio de un jardín tropical. Su lema lo deja bien claro: “Huele, siente, conoce, saborea”. Merece la pena conocer a Fran y al ecosistema que hay en su plantación, es un comunicador nato, que vive y siente La Palma y a las plataneras, y transmite como nadie, con auténtica pasión, sus conocimientos botánicos.

A continuación, ya con las maletas en el coche, marchamos de nuevo al lado oriental de la isla, para conocer el Agromercado de Breña Alta, un espacio que sirve como encuentro entre productores y consumidores locales, que potencia el consumo responsable, con productos de temporada, frescos y sanos, a precios justos y competitivos. Todos los sábados, de 9 a 14 horas, los productores que comparten sus principios básicos (producción propia, de la isla, de agricultura ecológica o integrada libre de residuos) pueden acudir al agromercado.

Además, para los viajeros como nosotros, constituye una muy buena selección de productos ecológicos de la isla de La Palma, incluyendo también una muestra de oficios artesanos y sus productos, como un chinchal (o taller) de fabricación de puros canarios. Fumar no, pero pasaremos un rato divertido intentando hacer nuestro propio puro.

Ya que estamos cerca de nuestro siguiente alojamiento, aprovecharemos para hacer check-in y dejar la maleta en el Hotel H10 Taburiente Playa, situado junto a la Playa de los Cancajos, una de las mejores playas de La Palma.

Desde allí, ya que va siendo hora de comer, nos acercaremos a un sencillo pero típico restaurante de pescadores, Casa Goyo, en Mazo, muy cerca del aeropuerto. Este lugar se construyó hace 40 años para dar de comer a los trabajadores que construyeron la Terminal de La Palma, y hoy es sin duda el mejor lugar para comer pescado fresco en la isla y disfrutar de las vistas del mar en un ambiente relajado y muy auténtico. Así lo atestigua el galardón concedido en 2006 por el Diario de Avisos con el Premio a la Cocina Popular. Por algo será.

Visitando La Palma

Seguidamente, nos dirigiremos hacia la zona sur de la isla, haciendo una parada en Los Canarios para visitar la Bodega Juan Matías Torres, negocio fundado en 1885 y que es una de las bodegas más antiguas de la isla, que elabora y comercializa un excelente vino de la D.O. La Palma, a cargo de las sucesivas generaciones de la misma familia. Allí podrás conocer a Victoria, una apasionada enóloga autodidacta, que representa a la 5ª generación, elaborando vino al método artesanal tradicional, con una tirada minimalista. Por cierto, un detalle muy interesante es que sus cepas son viejas, sin injertos, creciendo en terrenos pobres, por lo que su producción es pequeña pero de alta calidad, y de variedades pre-filoxéricas, pues la famosa plaga de la filoxera que acabó con todas las cepas en el continente europeo a finales del siglo XIX no llegó a las Islas Canarias.

En Los Canarios también podemos visitar el Centro de Interpretación del Volcán San Antonio, más conocido como Teneguía, pudiendo contemplar los efectos en el paisaje de la más reciente erupción volcánica en la isla, en 1971. Desde allí llegaremos dando un bonito paseo hasta el cráter del volcán, disfrutando de unas vistas insólitas.

Seguimos descendiendo hasta la costa, a la punta Sur de la isla, donde podremos ver las Salinas de Fuencaliente, donde se obtiene sal por evaporación al modo tradicional. Un lugar único para ver el atardecer, y seguidamente degustar la elaborada cocina del chef Juan Carlos Rodríguez Curpa en El Jardín de la Sal. Su lema es “cocina con alma, sentimiento y corazón”, elementos que integra junto con su ingrediente especial: la sal, con la que experimenta incorporándole diferentes aromas (aceitunas negras, tinta de chipirón, lima, etc.). Como no podía ser de otra forma, trabaja a la perfección los productos locales, integrándolos en una cocina de vanguardia y generadora de experiencias. No os digo más, hay que ir allí para probar su cocina, y dejarse llevar por los sentidos en este incomparable marco paisajístico.

Tras esta experiencia sensorial, es hora de regresar al hotel, y descansar, que aún nos queda por delante el domingo. A no ser que se quiera conocer la “marcha nocturna” de la cercana capital palmera, en cuyo caso recorreremos las hermosas calles de estilo colonial admirando su arquitectura, pero no encontraremos muchos locales ni hasta muy tarde. Por algo esta ciudad es conocida como “Santa Cruz de la Calma”.

DOMINGO: ¡cómo se parece La Palma a Cuba!

Empezaremos la mañana saliendo de excursión hacia el nordeste de la isla, para conocer sus bosques de laurisilva y helechos, que nos transportarán (mentalmente) a lejanas selvas subtropicales, más propias de la Era Terciaria. En concreto, visitaremos el Bosque de los Tilos, en el municipio de San Andrés y Sauces, recorriendo el sendero que lleva hasta la cascada, por un camino cómodo y refrescante, rodeado de vegetación autóctona. Lógicamente, este bosque está declarado Núcleo Central de la Reserva Mundial de la Biosfera.

Muy cerca de allí, podemos conocer las instalaciones de Ron Aldea, una empresa familiar que desde 1936 viene elaborando ron al estilo tradicional cubano, partiendo de la caña de azúcar. Allí podrás conocer el proceso completo de elaboración del ron, desde la plantación y corte de la caña, pasando por la molienda en el trapiche, la fermentación, destilación, y finalmente el envasado. Todo elaborado de forma artesanal, con el mismo método de los maestros roneros cubanos, hasta producir un exquisito ron palmero. Lógicamente, este será el producto estrella en la Noche Cubana, que cada año se celebra el 14 de agosto en la isla. Una fiesta que, junto con la de los Indianos, anotamos en nuestro calendario como excusa para hacer otro viaje a La Palma.

Exprimiremos nuestro último día en la isla con una nueva experiencia gastronómica acudiendo a El Chinchal del Arco, en Breña Alta, un restaurante de cocina típica canaria. Por cierto, ¿sabéis qué es un chinchal? Es el nombre que se le da a los lugares donde se elaboran los puros palmeros, al estilo cubano. Ya os decía en el título que La Palma se parece mucho a Cuba. Volviendo a este antiguo chinchal, ahora reconvertido en restaurante, os diré que tras los fogones está la chef (y además magnífica cantante) Mónica Sánchez Bethencourt. Dejaros aconsejar por ella, y os sorprenderá con los sabores más auténticos de su cocina, y si lográis animarla, os deleitará con unas cuantas isas, polcas, folías palmeras… ¡y lo que se tercie!

 

Me consta que en la isla de La Palma hay muchos más recursos naturales que visitar, como la Caldera de Taburiente, el Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos… y muchos otros lugares que están contenidos en esta pequeña isla canaria, con alma cubana y forma de corazón. Pero tendremos que dejarlos para otra escapada, ahora nos espera el avión de vuelta a la península. ¡Buen viaje!

The following two tabs change content below.
Luis Fernandez del Campo Viajero Digital
Nacido en Santander, y residente en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Soy consultor de Social Media y Marketing Digital, especializado en el sector de Turismo 2.0. Desde siempre, he viajado por motivos familiares, personales y profesionales, y me encanta compartir mis experiencias. Soy un apasionado de los viajes, de la gastronomía local, y de una buena charla con los amigos. En mi blog “Viajero Digital”, además de contar mis viajes, aporto la visión de las redes sociales, analizando los viajeros sociales y las nuevas tendencias en Turismo 2.0. Mi lema es “Viajar conectado y conectando”.