Qué ver en Segovia: gastronomía, naturaleza e historia en la provincia

7 enero | 2019 | David Escribano de "Viaja Blog"

La bella sierra de Guadarrama, situada en la cordillera del sistema Central, separa la meseta madrileña de la segoviana, dejando al norte de sus escarpadas montañas las tierras de la provincia más pequeña de la comunidad autónoma de Castilla y León. Sin embargo, no te dejes confundir por el tamaño, pues Segovia hace cierta la frase que afirma que “las mejores esencias se guardan en frascos pequeños”.

Provincia de gran riqueza fluvial, su valor paisajístico – con las policromadas laderas de Guadarrama y las espectaculares Hoces del río Duratón, entre otros atractivos – rivaliza con sus pueblos medievales y una gastronomía exquisita que hará las delicias de los amantes de la carne y los contundentes platos de cuchara.

¿Qué ver en Segovia? Una completa ruta por la provincia de Segovia, podría incluir a la capital de la provincia, Segovia y sus restaurantes de carnes, y las poblaciones de Pedraza y La Granja de San Ildefonso.

Plaza de Pedraza

Pedraza, un viaje en el tiempo

Cuando te acercas a Pedraza por la carretera, te das cuenta de que es uno de esos lugares en los que parece que se abre un portal temporal para viajar a otra época remota.

Y es que nada más pasar bajo el arco de la antigua Puerta de la Villa – levantada en el siglo XI – y caminar por el firme empedrado, uno adivina por qué el pueblo fue declarado Conjunto Histórico en 1951.

Aunque el aspecto de Pedraza corresponde al de una antigua ciudad medieval, lo cierto es que sus orígenes se remontan a la época romana, cuando era llamada Pretaria. Los árabes construirían, siglos después, el preludio de lo que sería, tras la reconquista y remodelación llevada a cabo por los cristianos, el castillo de Pedraza.

Es el castillo el monumento que preside Pedraza. Su aspecto sigue siendo tan inexpugnable como cuando residían en él las distintas generaciones de los Duques de Frías, Condestables de Castilla y verdaderos artífices del aspecto invencible de la fortaleza al añadirle el gran muro defensivo a la torre del homenaje y el muro exterior dotado de cañoneras y puente levadizo. Además, en sus mazmorras estuvieron prisioneros hombres de la importancia de los hijos del rey Francisco I de Francia, quienes fueron rehenes de Carlos I tras vencer al padre en la batalla de Pavía (1525).

Desde el castillo, una calle empedrada desciende al corazón de la villa amurallada. A ambos lados de la vía se asoman enormes caserones blasonados, hechos de piedra y madera. Estos fueron construidos y habitados por la antigua nobleza castellana que se instaló en Pedraza al aprovechar la riqueza derivada de la lana de las ovejas merinas.

No en vano, junto a Pedraza aún discurre parte del trazado de las antiguas cañadas reales, el legado histórico y agonizante del sistema de caminos rurales creado por el monarca Alfonso X, en 1273, para facilitar la trashumancia de los rebaños. Aunque estos caminos ya no mantienen sus características originales, aún son utilizados por los ganaderos de la zona.

Y de ese ganado provienen los mejores platos ofrecidos en los restaurantes de Pedraza. En uno de ellos, El Soportal, el cochinillo es el plato estrella, pero seguido muy de cerca por el cordero lechal y los sabrosos judiones, un plato contundente, y de cuchara, en el que se mezcla esta legumbre de gran tamaño con chorizo, morcilla, ajo, laurel y oreja de cerdo.

El Soportal se encuentra en la Plaza Mayor de Pedraza, señorial, con su parte porticada y la iglesia de San Juan, una joya del románico.

Palacio de La Granja

La Granja de San Ildefonso y uno de los mejores palacios de España

A tan solo 40 km de Pedraza se encuentra la población de La Granja de San Ildefonso, la cual, junto a las de La Pradera de Navalhorno, Valsaín y Riofrío, forman el histórico municipio español del Real sitio de San Ildefonso.

En un bello entorno natural donde bosques y ríos crean un agradable hábitat que da cobijo a una buena variedad de animales, son dos los monumentos creados por el hombre que los viajeros vienen a visitar a La Granja de San Ildefonso: el Palacio Real y la Real Fábrica de Cristales.

El Palacio Real de la Granja es el resultado de los sueños y la añoranza de Felipe V, el primer rey borbón en España y aquel que ha tenido un reinado más longevo. Felipe de Anjou (como era conocido antes de su coronación) fue educado en la corte de su abuelo, el rey francés Luis XIV, por ello, cuando se trasladó a España quiso recrear el palacio de Versalles. El lugar elegido para ello fue el que ocupaban los bosques en los que cazaba y hacía deporte. Se había enamorado de él y no dudó en comprar los terrenos que incluían una granja gestionada por monjes jerónimos. La construcción del palacio comenzó en 1721.

El resultado fue espectacular. Su interior está repleto de lujosas estancias con amplios salones adornados por estatuas de mármol y grandes lámparas de cristal. Sin embargo, nada es comparable a la parte exterior del palacio. Allí te espera algo que se encuentra a medio camino entre un bosque y un jardín.

Fuente del palacio de La Granja

Los jardines del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso están poblados por especies traídas de casi todos los rincones del mundo. Al frescor de las sombras, se añade el que procede del agua de las decenas de fuentes que trufan los jardines. Todas ellas son muy bellas, pero no puedes perderte las fuentes de Las Ranas, Las Tazas, La Fama, Los baños de Diana, Neptuno o La Selva.

Ver las fuentes en funcionamiento es un espectáculo y solo encienden todas los días 30 de mayo, 25 de julio y 25 de agosto.

La Real Fábrica de Vidrios y Cristales de La Granja es el otro gran monumento del lugar. Fue construida en 1727 y, desde entonces hasta 1963 estuvo en funcionamiento, aunque con largos períodos de interrupción y abandono.

El edificio es uno de los mejores ejemplos en Europa de la arquitectura industrial de la época. Hoy en día, la fábrica alberga el Museo Tecnológico del Vidrio, la Escuela del Vidrio y el Centro de Investigación y Documentación Histórica del Vidrio. La visita al museo no te la puedes perder, pues incluye miles de objetos relacionados con la industria del vidrio y también se realizan demostraciones prácticas.

Acueducto de Segovia

Qué ver en Segovia, ciudad monumental

Son tantas las cosas que ver en Segovia, que la visita en un día quizás se quede corta. Y es que Segovia no es solo su acueducto, aunque esta obra romana del siglo II es uno de los monumentos más bellos del mundo, sobre todo por la manera que se integra en la fisionomía de la ciudad. El acueducto, a pesar de la creencia popular, no es un dinosaurio obsoleto, pues, hasta hace bien poco, seguía trayendo agua a Segovia desde el manantial de Fuenfría, ubicado a unos 15 km de la capital.

Justo tras él comienza la Ciudad Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.

El recinto delimitado por las murallas árabes – ampliadas por Alfonso VI de León tras la Reconquista – contiene auténticos tesoros en forma de edificios religiosos (católicos y judíos) y cristianos.

Pasea por las estrechas calles de La Judería y visita las sinagogas Mayor y Vieja (ambas, según referencias bibliográficas, del siglo XIV). Después, asciende hasta el promontorio al que se encarama el bello Alcázar de Segovia, una de las residencias favoritas de los reyes de Castilla. Desde allí, entre los cauces de los ríos Eresma y Clamores, tendrás las mejores vistas de las tierras que rodean Segovia.

El monasterio de San Antonio del Real y la catedral de Santa María, última catedral gótica que se construyó en España, son otros de los muchos monumentos que ver en Segovia.

Tras tanto caminar, es hora de reponer fuerzas al probar el cochinillo del Mesón de Cándido, el más famoso de toda Segovia. ¡Para chuparse los dedos!

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