Qué ver en Vitoria: ruta desde Vitoria hasta la Rioja alavesa

Si estás pensando qué ver en Vitoria, no te pierdas la ruta que David Escribano y Goodyear ha preparado desde Vitoria hasta la Rioja alavesa. ¡Descúbrela!

La capital de Álava, Vitoria, es una ciudad amable, ecológica, con un centro histórico que te hace viajar en el tiempo y una gastronomía reconocida en todo el país.  Tras disfrutarla durante un par de días, dirígete a las campiñas de la Rioja Alavesa, una comarca donde los buenos vinos comparten el protagonismo con pueblos medievales y bellos paisajes naturales.

Te propongo una ruta que cubrirá todas las necesidades de cualquier viajero.

    Vitoria Gasteiz

    Empezamos el viaje en el corazón medieval de Vitoria. No hay mejor manera de conocer las raíces de la ciudad que es sede del Parlamento Vasco que visitando la catedral de Santa María. Realmente, en su ubicación comenzó todo. En lo alto de la colina, un grupo de granjeros fundaron la aldea de Gasteiz y, con el tiempo, construyeron una iglesia de piedra que el rey Sancho VI, al darse cuenta de la importancia estratégica de Gasteiz, mandaría reforzar con un muro exterior.  Bajo esta vieja iglesia se enterraron los cimientos de la catedral.

    Esta muestra del gótico del siglo XIV inspiró al famoso escritor Ken Follet y por ello su estatua se encuentra frente a una de sus entradas. Pero el literato galés no quedó impresionado sólo por la catedral. Desde ella, y bajando la ladera, se encuentran las estrechas calles nombradas según los gremios artesanales que las ocupaban. Cuchillerías, Herrería, Zapatería… Todas ellas desembocan en la famosa plaza de la Virgen Blanca.

    Palacios, iglesias, antiguas casas… Pero Vitoria también es arte (no puedes perderte el museo Artium) y vida al aire libre. Recorre en bicicleta el espacio natural de los humedales de Salburúa.

    Cuando tanta visita te haya abierto el apetito, prueba los magníficos pintxos vitorianos acompañados de un txakolí. Si te gusta el buen pescado te recomiendo el restaurante La Huerta (calle Dato, 41), pero si prefieres seguir de pintxos toda la tarde o noche, Aupa Food and Life (Ricardo Buesa, 4) es una gran opción.

    Además, si visitas Vitoria durante el puente de diciembre podrás participar en uno de los mejores festivales enogastronómicos del país: la Ardoaraba. Te lo recomiendo.

    Labastida

    Tras disfrutar de los encantos de Vitoria es el momento de coger de nuevo el coche y salir a explorar la campiña de la Rioja Alavesa. La Cornisa Cantábrica protege a estas tierras del frío viento del norte y convierte sus valles en el lugar perfecto para cultivar viñedos en los que crecen uvas de las que se obtienen vinos de altísima calidad.

    Aunque las bodegas más mediáticas y llamativas artísticamente son las del Marqués de Riscal – la Ciudad del Vino Elciego, obra del arquitecto Frank O. Gehry –  y los Domecq – Ysios, diseñada por Santiago Calatrava – hay muchas otras de corte más sobrio, pero cuyos vinos son excelentes.

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    En el bello pueblo de Labastida, de unos 1.500 habitantes, la historia del vino se entremezcla con la de sus iglesias y fortalezas medievales.

    Su importancia estratégica, en lo alto de una colina dominando el valle y sus caminos, hizo que reyes navarros y castellanos se la disputaran en incontables guerras fratricidas. Esto provocó que hasta los edificios religiosos fueran construidos con elementos militares. Es el caso de la Ermita del Santo Cristo, primera parroquia de Labastida y cuya bella estructura gótico-románica se erige en lo más alto del pueblo desde el siglo XII. Desde aquí puedes contemplar las vastas tierras llenas de viñedos,  junto con el monte Toloño y el río Ebro, límites naturales de Labastida.

    Descendiendo la rampa que lleva a la antigua plaza central de la villa, te encuentras con la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de principios del siglo XVII.

    También merece la pena visitar los antiguos arcos medievales de Toloño y Larrazuria, que cumplían la función de puertas de acceso a la ciudad.

    Tras disfrutar del patrimonio artístico es el momento de hacerlo del enológico. Recorre las bodegas de Labastida, desde las que aún conservan las cuevas de antaño hasta las de modernas instalaciones actuales. Algunas reseñables son Marqués de Carrión, Señorío de Arana o Amurrio Bastida. Acompaña el magnífico vino con sabrosas viandas en los restaurantes El Bodegón y Jatorrena.

    Laguardia

    La primera imagen que tendrás al llegar a los aparcamientos de Laguardia te impresionará. Una gran muralla envuelve este pueblo que parece haberse quedado anclado en tiempos medievales. Aún se conservan las cinco puertas originales que mandó construir el rey Sancho el Fuerte de Navarra.

    Al pasar bajo la arcada pétrea de cualquiera de ellas, accedes a una maraña de estrechas calles empedradas por las que no circula ningún vehículo.

    Pasea por ellas y visita los monumentos más importantes de Laguardia:

    Iglesia de San Juan: integrada en la muralla de la ciudad, esta iglesia de estilo gótico-románico fue utilizada también como puesto defensivo.

    Torre Abacial: esta imponente joya del románico pudo pertenecer al monasterio de San Benito antes de convertirse en puesto militar.

    Reloj de la Plaza Mayor: frente a él se congrega una multitud a las horas marcadas (12, 14, 17 y 20). En estos momentos, unos muñecos ataviados con las ropas típicas de Laguardia, bailan al son de la música. La melodía es la del Pasacalles de San Juan, interpretado por gaiteros y dulzaineros del pueblo.

    Cuevas subterráneas: al finalizar la Reconquista, la villa de Laguardia pasó por un largo período de prosperidad económica, fundamentada en el negocio del vino, y muchas familias adquirieron la condición de nobles. Durante el siglo XVI, estas familias construyeron una red de cuevas donde guardar sus caldos de la uva. Merece la pena contratar la visita guiada por esta villa subterránea.

    Iglesia de Santa María de los Reyes: famosa por su fachada gótica y llamativo pórtico policromado.

    Pero no sólo la villa en sí oculta tesoros patrimoniales. Cerca de allí se encontraron restos  arqueológicos de la época prerromana. A la aldea desenterrada se le dio el nombre de La Hoya y en ella se encontraron valiosos objetos de hasta la Edad del Bronce, con más de 1.000 años de antigüedad.

    Para disfrutar de la calidad gastronómica y enológica de Laguardia te recomiendo que reserves mesa en los restaurantes Amelibia, Biazteri o El Bodegón de Laguardia.

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    David Escribano de
    David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados