Ralentí, ¿en qué consiste y qué función tiene en un coche?

29 enero | 2020 | Goodyear

Seguro que has oído hablar del ralentí de un motor, pero ¿sabes en qué consiste y cuál es su función? ¿Sabes por qué se vuelve inestable? ¡Descúbrelo!

Todos hemos usado alguna vez la palabra ‘ralentí’, ya sea refiriéndonos al mundo del automóvil o utilizándola en el lenguaje coloquial, pero no muchos conocen exactamente el significado de la misma y, menos aún, que tiene que ver con los vehículos de motor. Al conducir, nuestro coche se pone ‘al ralentí’ en multitud de ocasiones sin que nosotros seamos conscientes de ello, por lo que saber qué es el ralentí será muy útil tanto para conductores como para quienes les acompañan.

¿Qué es el ralentí?

El ralentí, en el mundo del motor, es el régimen mínimo al que puede funcionar el motor del coche sin ‘calarse’ y sin ayudas externas, es decir, sin que pises el acelerador. El ralentí se produce cuando el motor está funcionando con el coche parado, el cambio en punto muerto o el embrague pisado.

Al ralentí, el coche es incapaz de moverse, pero es suficiente para mantener en funcionamiento la gran mayoría de los sistemas importantes del coche, como el circuito de lubricación, el de refrigeración y el sistema eléctrico. Al mismo tiempo, con la energía que se genera durante el ralentí puede recargarse la batería si fuera necesario.

Cuando el motor de nuestro coche está al ralentí, el régimen de revoluciones está normalmente entre las 700 y 1.300 rpm, dependiendo del vehículo (para autobuses y camiones puede ser mucho menor, unas 540 rpm), de si el motor está frío o caliente (más revoluciones cuanto menos temperatura) y de lo que tengamos conectado en el coche (radio, aire acondicionado, faros, etc.).

Para qué sirve el ralentí

¿Por qué se vuelve el ralentí inestable?

El ralentí puede volverse inestable en ciertas ocasiones, subiendo y bajando de revoluciones de manera aleatoria. Incluso, puede llegar el coche a acelerarse o desacelerarse erráticamente y, algunas veces, incluso llega a calarse si no se pisa el acelerador.

Causas de un ralentí inestable

Son varias las causas de estas irregularidades en el ralentí y es importante saber detectarlas a tiempo e ir a un taller de confianza para que lo solucionen, ya que, por desgracia, estos problemas no podremos solucionarlos nosotros personalmente. En general, todo lo que suponga una variación inesperada del ralentí indica que hay que actuar.

Si cuando arrancas el coche, notas que éste petardea, vibra en exceso o pierde potencia, probablemente es que tengas un problema con la válvula del ralentí. Entre las causas posibles están una acumulación de suciedad en la válvula; una manguera de vacío suelta o rota; alguna bujía o cable de las bujías y la tapa del distribuidor dañado.

Válvula IAC y ralentí

Los coches más modernos, con inyección electrónica, ya no presentan estos problemas con el ralentí por la incorporación de la denominada válvula IAC (“Intake Air Control” o control de aire de admisión). El IAC no es un regulador ni un sensor pero se encarga de ejecutar las órdenes que llegan desde el ordenador del motor para mantener el ralentí estable.

Fallos de la válvula IAC

El fallo más común en esta válvula se debe a la falta de mantenimiento de la misma. Por norma general, aunque depende de cada coche, la válvula IAC necesita ser limpiada cada 40.000 kilómetros, ya que se ensucia con residuos de aceite y tierra que entra por el filtro. El proceso de limpieza es bastante simple: localizar la válvula con la ayuda del manual de instrucciones de tu coche (suele estar cerca del cuerpo del acelerador), quitar los conectores y usar un limpiador de carburador para pulverizarla y limpiarla con un trapo.

Normalmente, con la limpieza de la válvula IAC, el ralentí del motor debería volver a ser uniforme, pero hay ocasiones en las que, si la válvula no se ha limpiado nunca y el vehículo tiene muchos kilómetros de uso, lo más habitual es que debas reemplazarla (dependiendo del automóvil y de la marca del repuesto su coste puede variar entre los 15 y los 70 euros).

También nos obligará a reemplazar la válvula IAC por completo los fallos eléctricos de esta pieza, que pueden deberse a que uno o los dos bobinados del motor de pasos se cortocircuiten, dejando la válvula IAC en una sola posición, lo que puede hacer que el motor esté con bajas revoluciones o acelerado en exceso.

Otro problema probable que puedes sufrir es que te falle el sensor que está encargado de indicar la posición de la mariposa del acelerador TPS (siglas en inglés de “throttle position sensor” o sensor de posición de la mariposa de aceleración). Si te ocurre esto, el ordenador de tu coche no sabe qué posición tiene el acelerador y al confundirse no puede controlar el ralentí. Al mismo tiempo, puede generar otra serie de problemas en tu coche, como pérdida de potencia del motor o tirones.

En resumen, el ralentí es el régimen de RPM al que trabaja nuestro motor de forma estable sin llegar a calarse. Además, las posibles variaciones en el ralentí nos ayudarán a detectar posibles fallos en el motor de nuestro vehículo: si el mismo es regular y no demasiado elevado de revoluciones, todo está bien. Si, por el contrario, muestra un comportamiento errático o está por encima de las revoluciones que se consideran habituales… es momento de preocuparse.

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