Rodaje del coche: cómo hacerlo bien para que dure más

Realizar un buen rodaje del coche puede ser muy beneficioso: te contamos los motivos, cómo hacerlo y qué evitar. ¡Infórmate con Goodyear!

¿Es necesario período de rodaje en un coche nuevo? La mayoría de los fabricantes aseguran que con la tecnología actual (motores más resistentes, proceso constructivo más complejo y preciso…) no requieren esta fase. Pero lo cierto es que el trato que reciba nuestro vehículo en sus primeros kilómetros puede afectar directamente al rendimiento a lo largo de toda su vida útil. ¿Qué debemos tener en cuenta en los primeros kilómetros de rodaje de un coche? Todos los elementos de la mecánica sufren un desgaste controlado que elimina pequeñas imperfecciones y las superficies de contacto se acoplan entre sí. La fricción entre los elementos elimina las impurezas que puedan quedar del proceso de construcción y ensamblado por lo que el mantenimiento del coche en estos primeros momentos requiere cuidados que garanticen una buena adaptación de las piezas.

Entre los primeros 1.500 y 3.000 kilómetros, dependiendo del coche, es recomendable realizar un proceso de adaptación. Lo que se suele recomendar es ir aumentando progresivamente las exigencias al motor durante los primeros kilómetros, aumentando las revoluciones máximas a las que rodaremos paulatinamente. La idea es adecuar nuestra forma de conducción para facilitar el perfecto acoplamiento del motor y garantizar el rendimiento y durabilidad del vehículo durante toda su vida.

¿Qué debes hacer para facilitar el rodaje el vehículo?

Un buen rodaje garantiza al motor una vida larga y plena, sin problemas de fiabilidad o desgaste acelerado. Los primeros 3.000 kilómetros de rodaje permiten eliminar impurezas y acoplar la maquinaria interior del vehículo. Para ello, se recomienda una conducción adaptada y progresiva: sin bruscas aceleraciones y teniendo en cuenta la temperatura del motor y el ajuste de revoluciones. Esto no significa que se deba mantener una velocidad constante, como en un recorrido por autovía. Al contrario, los primeros kilómetros de rodaje deben buscar recorridos urbanos con tráfico fluido (por las constantes aceleraciones, deceleraciones y cambios de marchas) o un recorrido por carretera de curvas y pendientes leves para que el motor y el vehículo se adapten al funcionamiento.

Durante el rodaje es importante respetar las temperaturas de servicio y esperar a que aceite y refrigerante estén en torno a los 90º para hacer trabajar al propulsor sin dañarlo.

Rodaje coche

¿Qué no debes hacer durante el rodaje del coche?

No conviene cargar demasiado el coche en los primeros 3.000 kilómetros ni es aconsejable el uso de remolques en esta primera fase. Acelerar el motor con el coche parado y el motor en frío es otro de los falsos mitos a erradicar. Este consejo no se limita al rodaje, sirve para toda la vida del motor. Especialmente, si se trata de un motor turbo, acelerar en frío no favorece la vida útil del coche.

Circular a muy bajas revoluciones tampoco es lo más recomendable. Lo ideal es hacer recorridos que permitan introducir ritmos cambiantes, evitar aceleraciones bruscas con el motor frío y adaptar nuestra conducción a esta fase de “prueba” o rodaje. Esos primeros kilómetros sirven de ajuste a multitud de piezas móviles, por lo que es recomendable no sobrepasar las 3.500 rpm en motores diésel y 4.000 rpm en motores gasolina.

La segunda parte del rodaje se extiende hasta los 5.000 o 6.000 kilómetros. En esta fase, podemos aumentar las exigencias de nuestra conducción pero en ningún caso se recomienda rodar durante periodos de tiempo largos siempre a las mismas revoluciones. Si vas a hacer un viaje largo, conduce con normalidad, con las habituales variaciones de ritmo.

Los primeros kilómetros con un coche nuevo nos permiten adecuar nuestro vehículo a las necesidades de conducción y garantizar su vida útil. El período de rodaje permite eliminar impurezas y ajustar correctamente todas las piezas y su correcto engranaje para contribuir a su correcto funcionamiento y durabilidad. No se trata de poner a prueba el vehículo, sino de garantizar su mejor rendimiento.