Ruta de los castillos en la provincia de Alicante: castillos del Vinalopó

Desde Goodyear inciamos una ruta de castillos, de la mano de David Escribano, que te sorprenderá. ¡Viaja con nosotros!

Aunque Alicante y su provincia es un territorio conocido – sobre todo fuera de nuestras fronteras – por sus playas, gastronomía y calidad de vida, lo cierto es que también posee un gran valor paisajístico, histórico y arqueológico. Una buena prueba de ello son las 230 construcciones defensivas (entre castillos, torres, fuertes, baluartes y atalayas) que aparecen tanto en la costa como en el interior de la provincia de Alicante.

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    Nada menos que 1.500 años de historia convertidos en piedra, detrás de las cuales se hallan historias de poderosos personajes, como los Reyes visigodos, importantes caudillos árabes o los reyes cristianos Jaime I ‘El Conquistador’ y Alfonso X ‘El Sabio’.

    Te proponemos una ruta de castillos que arranca de la capital de la provincia, Alicante, para adentrarse en la bella comarca del valle del río Vinalopó.

    Los castillos del Vinalopó formaron, en su día, una potente red defensiva que custodiaba las fronteras entre los reinos de Castilla y Aragón, así como los reinos de taifas musulmanes murcianos. Recorrer esta zona tiene una motivación no solo arqueológica o histórica, sino también paisajística y gastronómica, pues te llevará a recorrer preciosas zonas naturales de la provincia entre las que encontrarás ventas y restaurantes caseros en los que saborear  la rica gastronomía local.

    Castillo de Santa Bárbara

    Castillo de Santa Bárbara, Alicante

    Dominando la ciudad de Alicante y las aguas del Mediterráneo desde lo más alto del monte Benacantil se halla el castillo de Santa Bárbara. Su posición estratégica – 166 metros sobre el nivel del mar y a escasos metros de la costa – permitía a los árabes que lo construyeron, en el siglo IX, defender la ciudad de ataques terrestres y marinos.

    A pesar de su aspecto inexpugnable, la fortaleza cayó en manos cristianas a mitad del siglo XIII, asediada por las tropas del infante Alfonso de Castilla (futuro rey Alfonso X ‘El Sabio’). Durante siglos, los reyes cristianos mantuvieron y expandieron el castillo de Santa Bárbara, pero sería entre 1562 y 1580, bajo el reinado de Felipe II, cuando sufrió mayores modificaciones. Fue bombardeado por los franceses en 1691 y en la Guerra de Sucesión (1706 y 1709), siendo desartillado en 1893.

    En 1963 fue abierto al público y hoy en día ejerce como museo (con exhibiciones temporales y permanentes, y el MUSA, un museo gratuito sobre la historia de Alicante) y lugar de celebración de actos culturales.

    El castillo de Santa Bárbara es el monumento más visitado en Alicante y sus principales estancias son las del Cuerpo de Guardia, el Salón de Felipe II y el Baluarte de la Reina. Sin embargo, la mayor parte de los visitantes se quedan prendados de las magníficas vistas de las que pueden disfrutar desde las almenas y torres. El puerto y la playa de Alicante se extienden ante ellos, como si fueran reyes de otra época.

    Vistas del castillo de Santa Bárbara

    Castillo de la Atalaya, Villena

    Partimos hacia el interior de la provincia, casi en el límite con la de Albacete, para comenzar la ruta de los castillos del Vinalopó. En la parte alta de la ciudad alicantina de Villena, encaramado al monte de San Cristóbal, se encuentra el castillo de la Atalaya.

    Declarado Bien de Interés Cultural, esta fortaleza fue levantada por los árabes no después del siglo XII (las primeras referencias escritas sobre el castillo son de 1172). El castillo defendía una importante plaza musulmana y sus murallas fueron dotadas de gran robustez. Prueba de ello es que las tropas de Jaime I tuvieron que asediarlo hasta tres veces antes de tomarlo (1240).

    Seguiría en manos cristianas durante siglos, para pasar a tener un importante papel en la Revuelta de las Germanías (1519-1523) y la Guerra de la Independencia, cuando fue severamente bombardeado por los franceses. Después quedó abandonado hasta su restauración en la década de los 60 del pasado siglo. Hoy en día es pieza fundamental en la vida de los villenenses y en él tienen lugar los actos principales de las fiestas de Moros y Cristianos cada año, las más importantes de la ciudad.

    De entre sus componentes destaca la torre del homenaje, en cuya primera planta encontrarás, en el techo, una cúpula con bóveda nervada almohade. Se trata de una de las pocas de España (junto a la del castillo de Biar) utilizadas en edificios de carácter militar.

    Tras la visita, tómate una tapa en uno de los mejores restaurantes de Villena: Titas Gastro Bar.

    Castillo de Villena

    Castillo de Biar

    Casi hermanado con el de Villena, el castillo de Biar también fue construido en el siglo XII. Fue declarado Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional en 1931. Se halla, como viene siendo habitual en este tipo de construcciones, en lo alto de un cerro y aunque su exterior es bonito, puedes desentrañar los secretos que guarda en su interior con el pago de 1€ para entrar.

    Al acceder al recinto del castillo, ascenderás una pequeña pendiente que cruza la plaza de armas – acotada por cuatro torres semicirculares – y lleva a la antigua torre del homenaje. Esta torre es la pieza más bella de la fortaleza y es en ella donde podrás escuchar las explicaciones de una voz grabada. En cada piso, de los tres que tiene la torre, te irán contando un poco de la historia del castillo y la ciudad.

    Finalmente, accederás a las almenas de la torre, desde donde tienes unas bellas vistas al casco histórico de Biar y sus campos y montañas.

    Castillo de Biar

    Castillo de Castalla

    De forma alargada y totalmente adaptada a la roca sobre la que se asienta, el castillo de Castalla es de los pocos que pasaron de manos árabes a cristianas sin derramamiento de sangre. Esto fue posible debido al hecho de que Jaime I ‘El Conquistador’ tuvo la habilidad diplomática necesaria para intercambiar, con el último rey árabe de Valencia, Abu Zayd, la fortaleza por los municipios de Cheste y Villamarchante. Su interlocutor fue Blasco Pérez D’Arenós, hijo de uno de los hombres de confianza de Jaime I y yerno del rey árabe, al casarse con una de sus preciosas hijas.

    El castillo, levantado en el siglo XI sobre restos de ruinas del neolítico y la época íbero-romana, sufrió importantes transformaciones en los siglos XIV y XV. Sería conquistado por el general francés Suchet en 1812 y recuperado por los españoles en 1813.

    Después caería en el abandono hasta que, a finales del siglo XX, fuera restaurado y abierto al público. Tras visitar el palacio, la torre del homenaje, la Torre Grossa y las murallas, baja al pueblo y prueba el típico gazpacho de Castalla en el restaurante El Viscayo.

    Como posiblemente ya habrás tenido suficientes castillos por hoy, aprovecha la tarde para pasear por los verdes senderos naturales del Paraje Natural del Maigmó y la Sierra del Sit y regresa tranquilamente a Alicante con las últimas luces del día.

    Aunque esta ruta por los castillos de la provincia de Alicante es circular y no tiene más de 120 km, te aconsejo que la realices, con tranquilidad, en un día completo. Si te sobra algo de tiempo siempre puedes añadir los castillos de Novelda, Sax o Petrel a tu itinerario. Otras fortalezas de la magnífica ruta de castillos del Vinalopó. Y para los amantes de este tipo de turismo, una última recomendación: la península ofrece una gran variedad de recorridos con castillos medievales como testigos de la historia y el pasado. ¡Disfrutadlo!

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    David Escribano de
    David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados