Ruta del bakalao

Recorre con Goodyear la historia de la mítica “ruta del bakalao”: música electrónica, discotecas y lo que queda de la movida en los primeros años 90 en la famosa carretera de El Saler (Valencia)

En la carretera CV-500, se sucedían en los 80 y los 90 música tecno, decibelios y “mákina”. Era la denominada “ruta del Bakalao”. Todo un fenómeno social que cayó en picado al unir su nombre con el ascenso de las drogas y la masificación del ocio nocturno. La mayoría de las discotecas son hoy edificios fantasma, pero existen supervivientes. Recorre con Goodyear la historia de la mítica “ruta del bakalao”

La llamada Ruta Destroy (o Ruta del Bakalao como se le conoció más mediáticamente) fue heredera directa de la movida valenciana. Una forma de ocio nocturno en la que participaban miles de jóvenes en las discotecas del área metropolitana de Valencia, sobre todo en la carretera de El Saler (CV-500). Cada fin de semana Barraca, Spook Factory, Chocolate, Espiral, NOD, Puzzle y ACTV acogían sesiones interminables durante la década de 1980 y la primera mitad de los años 90.

Mientras en Madrid los iniciadores de la movida fueron Kaka de Luxe y Burning, en Valencia lo fueron La Banda de Gaal y seguidamente La Morgue. Estamos en 1979 y la movida en una y otra ciudad nacía como un sentimiento de ruptura tras la caída del Régimen.

fiesta en la ruta del bakalao

La ruta mítica de los 80

La sala Oggi, auspiciada por el principal precursor y gurú de la movida discotequera, Juan Santamaría, fue un templo de “rarezas” entendidas con el significado que tenían entonces, un espacio donde tenían cabida inquietudes musicales y culturales. La explosión del movimiento en los primeros años de los 90 vino de la mano de locales como Puzzle, Espiral, Barraca (la verdadera superviviente tras 50 años y abanderada del movimiento techno en Valencia), Spook Factory (reabrió en 2005), Chocolate, NOD, ACTV… Llegó a producirse un verdadero movimiento social de dimensiones extraordinarias. Más de 30.000 jóvenes de todas partes del país se congregaban en las diferentes discotecas de la Ruta Destroy, en torno a la ciudad del Turia, para pasar fines de semana inolvidables.

Spook Factory, Tropical, en el mismo edificio que ACTV, Galaxy, muy cerca de Espiral, Zona, Karma, eran puntos de encuentro ineludibles cada fin de semana durante la gloriosa década de los 80 y principios de los 90.

dj en la ruta del bakalao

Y cerca de Valencia… Barraca

A 30 kilómetros de Valencia, en el municipio de Sueca, Barraca fue una de las grandes referentes del movimiento y una de las pocas supervivientes. Remodelada en 2007, la discoteca estrenó sello discográfico en 2008 produciendo temas de dj´s residentes de la sala como Danny Fiddo o Andrew Grant. También cerca de Sueca, en Sollana, la macrodiscoteca Banana’s fue una de las salas más importantes de aquella época.

La ruta del bakalao recorría la carretera de Saler y el área metropolitana de Valencia en busca de nuevos sonidos. Así, la discoteca Isla, en l’Alcudia, fue conocida por sus conciertos y también por sus sesiones de música de la movida desde mitad de la década de 1980. Esquema, cerca de Isla, en Massalavés; Amadeus (o AMD) situada en Alfafar; y después Sucre; fueron salas frecuentadas por las tribus urbanas del área metropolitana. Resaca Playa fue la primera gran terraza de verano en Valencia, situada junto al mar, en el municipio de Alboraya.

Además de Barraca, de la ruta del bakalao queda un único superviviente (plenamente activo). El gurú del techno, más afamado fuera de Valencia, Chimo Bayo y su “Hu-ha”, “Bombas”, “La Tía Enriqueta” o “Así me gusta a mí”. Si eres capaz de recordar las letras de sus hits, formas parte de una generación que hizo de la música una bandera de rebeldía e imaginación. Valencia reinventó el ocio nocturno y su forma de hacer superó fronteras. El sonido de la ruta del bakalao recorría no sólo los 30 kilómetros de la carretera de Soler (una peregrinación que permitía encadenar 72 horas de fiesta ininterrumpida) sino que su estética y fama se extendieron. A finales de los 90, el movimiento discotequero iniciado en Valencia fue demonizado y hoy pocos recuerdan que nació como reacción a 40 años de Franquismo.