San Fermín: consejos útiles para disfrutar de los Sanfermines

Las fiestas de San Fermín se deben vivir al menos una vez en la vida ¡sigue esta guía práctica y disfruta al máximo!

¡1 de eneeeero, 2 de febreeeero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de maaaayo, 6 de juuuunio, 7 de julio es San Fermín!… Y sí, viajero, ¡a Pamplona hemos de ir! La fiesta más famosa e internacional de España, San Fermín, comienza, en realidad, el día 6 de julio a las 12 del mediodía. En ese momento no cabe ni un alfiler en la Plaza del Ayuntamiento (Plaza Consistorial) de Pamplona y se lanza el famoso chupinazo, para locura del personal.

Tras el chupinazo, llega una espiral de vino, fiesta, música, actuaciones musicales, desfiles, tradiciones, actos folclóricos y encierros, que no acaba hasta el 14 de julio. Durante esos días, la ciudad de Pamplona multiplica por 6 su población  y más de 1 millón de personas se entregan a la fiesta.

Son 8 noches intensas – con sus días – y te puedo asegurar, por experiencia propia, que no es fácil llegar vivo al final. Si quieres conseguir disfrutar de las fiestas de San Fermín al máximo y poder contarlo luego, aquí te dejo una pequeña guía de consejos que pueden resultarte útiles.

Conoce un poco de la historia de las fiestas

Eso de llegar a un sitio, emborracharse, bailar, saltar, enamorarse, correr encierros, ir a unos conciertos y desfiles y volver a casa, puede estar bien. Sin embargo, qué menos que saber de dónde viene todo esa celebración sin fin.

Las fiestas de San Fermín comenzaron a ser mundialmente famosas gracias a la difusión que de ellas hizo el gran literato americano Ernest Hemingway en su obra “Fiesta”, publicada en 1926.

Sin embargo, las fiestas de San Fermín tienen una tradición centenaria. Su origen se encuentra en tres celebraciones independientes: los actos religiosos en honor a San Fermín (que se celebraban desde antes del siglo XII), las ferias comerciales medievales y las corridas de toros. Aunque inicialmente la iglesia católica celebraba la festividad de San Fermín el 10 de octubre, la mala climatología habitual hizo que se trasladaran, en 1591, al 7 de julio.

San Fermin, plaza de toros

San Fermín: no te pierdas el Chupinazo

Sí, es cierto que vas a sufrir para mantener tu medio metro de espacio vital en tu posición ganada, con fuerza y sudor, frente a la Casa Consistorial.  Sin embargo, cuando a las 12 del mediodía del día 6 de julio se lance el chupinazo desde uno de sus balcones y la gente se vuelva loca a saltar, gritar y rociarse con vino, seguro que todo ese esfuerzo te habrá parecido pequeño. Es una de esas cosas que después recordarás en las historias a tus amigos, familiares y pareja (esto último es opcional) con una frase sentenciadora: “… y yo estuve ahí”.

Pamplona: come y bebe en la calle

Durante las fiestas de San Fermín, los precios y la ocupación de la hostelería se disparan en Pamplona. Te resultará prácticamente imposible reservar mesa en un restaurante y si lo consigues, prepárate a pagar una buena prima por ello.

En realidad, los puestos de comida y bebida improvisados que encontrarás por la ciudad (incluyendo los locales de Plaza del Castillo) también ofrecen precios hinchados y largas colas de espera. Una opción más barata y menos pesada, quizá sea comprar tú mismo la materia prima y organizar con tus amigos una comida al aire libre. No hablo de grandes malabarismos culinarios típicos de Master Chef, sino unos bocadillos básicos con productos de la tierra y unas buenas jarras de Kalimotxo (vino con cola), la bebida oficial de las fiestas de San Fermín.

Lleva ropa que puedas quemar después

Aunque tú consigas volver con vida de las fiestas de San Fermín, la triste y cruel verdad para tus ropa es que jamás volverá a ser vestida por nadie.  Así es la vida.  En el momento que elijas la ropa de tu armario, debes saber que jamás volverá a él.

El uniforme tradicional consiste en ir todo de blanco y el pañuelo rojo atado al cuello. La cosa no tiene más secreto. Bermudas, vaqueros, chinos, vestidos, camisetas, camisas, shorts… Todo vale mientras sean blancos. Igualmente, a las pocas horas de llegar, ya se habrán tornado rojos.

Te aconsejo ir bien fresco, pues suele hacer calor.

Vivir los Sanfermines

Ten cuidado con los carteristas

Como en la mayoría de eventos multitudinarios, debes vigilar tu cartera muy de cerca. Lo ideal es no llevar mucho dinero en ella y mantenerla siempre en los bolsillos delanteros, comprobando, de vez en cuando, que sigue ahí.

No llevar cámara ni móvil valiosos

Nos encontramos en una triste época en la que parece que si no sacamos una foto y/o un vídeo de lo que estamos viviendo y lo colgamos inmediatamente en nuestras redes sociales,  no somos felices. Si tus muros de Instagram, Facebook o Twitter no han sido testigos de tu fiesta, es como si nunca hubiera ocurrido.

Te aconsejo que vuelvas a la cordura pre-tecnológica durante unos días y olvides eso. Llevar una buena cámara o un buen móvil contigo puede acabar en disgusto. Te lo pueden robar, pero también puede estropearse al caerle encima kalimotxo, sangría o cerveza. Si eso ocurre, no podrás colgar la foto de tu cara de disgusto en Instagram.

 

No corras el encierro si no estás en condiciones

Sí, todo el mundo quiere llegar a casa y poder contar que corrieron un encierro en las fiestas de San Fermín. Pero recuerda, lo más importante de mi anterior frase es lo de “llegar a casa”. Correr delante de una manada de toros de 600 kg enloquecidos no es ninguna broma. Todos los años hay percances en los encierros.

Al comenzar los encierros a las 8 de la mañana, muchos jóvenes no llegan en muy buenas condiciones después de la noche anterior. Quieren correr, incluso si apenas se tienen en pie y no tienen ni idea de cómo hacerlo. Las fuerzas de seguridad suelen estar atentos a estos casos y les impiden correr, pero alguno se cuela siempre. Personalmente, recuerdo haber visto a un turista australiano, visiblemente borracho, calentar para la carrera. Al intentar realizar un sprint de unos 10 metros, resbaló en los adoquines de la famosa calle Estafeta y ahí acabó su encierro.

Los turistas extranjeros suelen encontrarse entre las víctimas de los encierros. Mucho cuidado. En serio.

Correr los toros

Si quieres correr el encierro, llega pronto y elige bien dónde

Si no tienes los síntomas indicados en el punto anterior y realmente quieres correr un encierro, tienes que saber que, aunque comienza a las 8 am, debes estar en el circuito sobre las 6.30 am. Hay tanta gente para correrlo, que las fuerzas del orden van desalojando a aquellos que esperan lejos del comienzo y pueden provocar peligrosos tapones una vez la carrera comience. Ya sabes: a dormir bien la noche anterior y madrugar.

En cuanto al lugar en el que situarte. El circuito tiene 825 m de largo y está dividido en dos secciones diferenciadas: la primera va de la salida hasta la calle Estafeta y la segunda desde Estafeta a la plaza de toros.  La segunda parte está considerada como la mejor, pero también la más peligrosa (ambas cosas, en la vida, suelen ir de la mano).

Dos consejos importantes al respecto. Si eliges correr esta segunda sección, ten cuidado con la parte en la que se llega a la plaza porque es muy estrecha y suele estar llena de gente. La esquina de la calle Estafeta es otro lugar a evitar, pues es muy resbaladiza y suelen caer tanto hombres como toros.

 

Asiste a alguna fiesta de las zonas de acampada

En los últimos años, se ha puesto de moda el hacer fiestas en las zonas de acampada. Es una buena manera de empezar o terminar la noche al ritmo de la música pinchada por el DJ de turno.

Habla inglés y harás amigos

El renombre internacional que han adquirido los Sanfermines ha atraído a jóvenes de todo el mundo. Llegará un momento del día en el que dudes si te encuentras en España o en algún lugar geográfico indefinido, donde el idioma común es el inglés. Si quieres conocer gente nueva – cosa que suele llevar a que tu fiesta sea más inolvidable – te vendrá bien no cortarte y hablar en inglés. Lo queramos o no, el idioma de Shakespeare abre muchas puertas.

Ten una buena actitud y ve a pasarlo bien

La mayoría de las veces, pasarlo bien depende, sobre todo, de uno mismo. Disfruta de la fiesta con control, ábrete a la gente y no te metas en ninguna pelea. Son días en los que te caerán vasos de sangría o kalimotxo encima, te empujarán sin querer en las aglomeraciones, y demás… Tómatelo como lo que es, un lance del juego, pon una sonrisa y sigue pasándolo bien.

Las fiestas de San Fermín se deben vivir al menos una vez en la vida, sigue esta guía práctica y disfruta al máximo de la experiencia. ¿A qué esperas?

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David Escribano de
David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados