Semana Santa en Zamora: dónde y cómo vivirla

Si vas a pasar esta Semana Santa en Zamora no te pierdas esta guía en la que te contamos dónde y cómo vivirla

No sólo Andalucía vive con fervor la Semana Santa, y no en todas las procesiones los fieles se agolpan en la calle para acercarse a su Virgen y cantarle una saeta. En Zamora, la joya del románico a orillas del Duero y una de las capitales desconocidas de nuestro país, la Semana Santa es también la fiesta más importante de todo el año, y la ocasión perfecta para descubrir la ciudad.

En cierto modo, Zamora es la antítesis de Sevilla. Sobriedad, silencio, austeridad… son las señas de identidad de su Semana Santa. Aquí las procesiones desfilan sobre todo de noche, por viejas calles empedradas, con el sonido fúnebre de los entierros que algunas de ellas imitan. Aunque suene a lúgubre, lo cierto es que la ciudad es una auténtica fiesta. Sus 65.000 habitantes se multiplican por cuatro y las calles se llenan de gente de todas las edades.

Tan festivo es el ambiente que una de sus principales procesiones sale a las 5 de la mañana y es localmente conocida como la ‘procesión de los borrachos’. Aunque también podía llamarse la ‘procesión de las almendras garrapiñadas’, porque eso es lo que reparten entre el público sus 5.000 cofrades.

¿Te parecen muchos? Pues atento a este dato: más de la mitad de la población de Zamora pertenece a alguna cofradía, y eso que la mayoría sólo acepta hombres y todas tienen una lista de espera para nuevos ingresos que abarca varios años.

Pero vayamos por partes. Si quieres descubrir la magia de la Semana Santa zamorana, Fiesta de Interés Turístico Nacional (y candidata a Patrimonio de la Humanidad), estos son los momentos y lugares que no debes perderte. Sólo un consejo antes de seguir: asegúrate de que tu cámara de fotos tiene suficiente batería.

Semana Santa zamorana

El Museo de Semana Santa

Pionero en España, alberga más de 30 conjuntos escultóricos que desfilarán por las calles de la ciudad. La propia Semana Santa quizá no es el mejor momento para visitarlo, pero si pasas por Zamora en los días previos a las fiestas, no dudes en acercarte. Por alguna razón es el museo más visitado de la ciudad: el detalle de las esculturas que recrean momentos de la llamada Pasión de Cristo te dejará sin palabras. Búscalo en pleno casco viejo, en la Plaza de Santa María la Nueva.

El Barandales

Se trata de un hombre vestido con ropas amplias y capucha y que lidera el desfile agitando dos esquilones (grandes cencerros) de 5 kilos cada uno. Lo verás en todas y cada una de las 17 procesiones. Su figura se remonta, como toda la Semana Santa, a la Edad Media, y durante más de 20 años un único hombre fue el encargado de darle vida. La escultura que rinde homenaje al Barandales se encuentra junto al Museo de Semana Santa.

Juramento del Silencio en la plaza de la Catedral

La Catedral de Zamora es la más antigua de Castilla y León y, con su característico cimborrio y su torre, el símbolo por excelencia de la ciudad. La visita es imprescindible, pero nunca tan sobrecogedora como el Miércoles Santo al atardecer, cuando, arrodillados, los cofrades con capuchas rojas de la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias hacen su juramento de silencio a las puertas de la seo y frente a la impresionante talla que da nombre a la cofradía.

Capas Pardas en el casco medieval

El casco viejo de Zamora es un entramado de calles y plazas medievales donde pequeñas iglesias románicas surgen casi a cada paso. En este escenario la conocida como procesión de las Capas Pardas (oficialmente, Hermandad de la Penitencia) desfila la noche del Miércoles Santo con unos pocos faroles, trasladando al espectador muchos siglos atrás. Su sobriedad quita el habla, y el detalle del diseño de las capas (prenda que desde la Edad Media usan los pastores de las comarcas de Alba y Aliste) llama mucho la atención.

Cantos gregorianos en la plaza de Viriato

La Procesión del Yacente, con sus cofrades vestidos de blanco, es una de las pocas que rompen el silencio de la noche zamorana. Cuando el desfile llega a la plaza de Viriato (frente al Parador), un coro de cantos gregorianos entona el Miserere, poniendo la piel de gallina a todo el que lo escuche, sea cual sea su religión (si la tiene) e incluso si sólo pasaba por allí.

Madrugada del jueves al viernes

En Zamora encontrarás tapas ricas y baratas, mucho ambiente y multitud de bares para pasar la noche. Por tanto, el jueves no te acuestes, porque además no puedes perderte la procesión de la Cofradía de Jesús Nazareno. Primera parada: a las 5 de la mañana en la iglesia de San Juan, donde sale el primer paso, el Cinco Copas, en un ‘baile’ al son de la marcha fúnebre de Thalberg. Siguiente hito: la calle de las Tres Cruces, a las 8 de la mañana, donde los cofrades hacen un descanso y reparten almendras garrapiñadas, mientras otros siguen la tradición de reponer fuerzas con sopas de ajo. Finalizado el descanso, uno a uno los 10 pasos que desfilan en esta procesión hacen una reverencia al undécimo, la Virgen de la Soledad, y emprenden el regreso.

Bercianos Aliste

 

Estos son los momentos y lugares indispensables de tu experiencia en la Semana Santa zamorana, pero hay mucho más: la tradición de comer dos y pingada (huevos fritos con jamón) el Domingo de Resurrección o la sobrecogedora procesión del pueblo de Bercianos de Aliste, la única de toda España que es Bien de Interés Cultural de Carácter Inmaterial.