Tabarca: Una Isla de Poetas… ¡y de historias de piratas!

Qué bien sienta hablar de destinos de película según se van acercando las vacaciones, ¿verdad? ¡Y lo mejor es descubrir que no hace falta cruzar el charco para encontrar auténticos lugares de ensueño!

Esta semana toca hablar de Tabarca, una isla situada frente a Alicante que puede avistarse desde el Cabo de Santa Pola, con impresionantes calas y aguas cristalinas propias de un paraíso natural. Si bien es cierto, que más que una isla es un pequeño archipiélago compuesto por los islotes de La Cantera, La Galera y la Nao (además de Tabarca), es conocido por ser un lugar único con una historia bastante antigua.

Destino inspirador de artistas modernistas, bautizado por el poeta Salvador Rueda como “La Isla de los Poetas”, albergó en otro tiempo un refugio de piratas berberiscos. Fue, de hecho, el propósito de poner fin a la piratería, la causa por la que se construyó en la isla, hacia el siglo XVIII, un pueblo amurallado que más bien parecía una fortaleza a prueba de rufianes y ladrones. Esta aldea fue poblada por habitantes de la isla Tabarqah (Túnez), a los que debe su nombre.

Declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, la isla conserva de este tiempo, además del nombre, las murallas, las puertas de San Gabriel, San Miguel y San Rafael, la torre defensiva de San José, la Casa del Gobernador y la Iglesia de San Pedro y San Pablo; así como un faro situado en el extremo oriental de la isla, del siglo XIX.

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Un día en Tabarca

Para acceder a la isla disponemos de varias opciones: podemos ir en barco desde Alicante, desde Santa Pola o desde Benidorm. Además, existe la opción de ir en zodiac-taxi (una opción más rápida, económica y cómoda en caso de ir un grupo no demasiado numeroso). Salen cada hora desde las 9:00h hasta las 20:00h, y cuestan alrededor de 10-14 euros.

Una vez allí, podremos disfrutar de dos versiones completamente diferentes de la isla: una ajena a la marea de turistas que acoge la isla casi a diario y que continúa siendo virgen, tras ser declarada Reserva Marina en 1986, y la otra mitad, el pueblo amurallado que introducíamos previamente.

Lo ideal es llegar pronto para hacer la visita turística al pueblo de Tabarca y disponer del resto del día para disfrutar de la playa, el buceo y el turismo gastronómico. Si lo tuyo es la playa, ¡puedes alquilar una hamaca y tumbarte a disfrutar! Pero si prefieres bucear, podrás hacerlo en ambos extremos de la isla. Junto a un cuartel cercano situado muy cerca del faro (extremo oeste) encontrarás un lugar estupendo para practicar snorkel muy cerquita de la costa.

Además, la isla dispone de una amplia oferta gastronómica, aunque sin duda te recomendamos el famoso Caldero de Tabarca, así como los distintos arroces caldosos de pescados de la isla (recién pescados), el arroz a banda, y el calamar de potera.