Termas de Ourense: relax y detox en plena Navidad

Las termas de Ourense son una oportunidad perfecta para esta Navidad. ¡Regálate una escapada diferente!

Las navidades no han hecho más que echar a andar y ya sientes cierto empacho de tanta comilona y tanta reunión. Y eso de las compras de última hora e ir a todas partes con una marea de gente cargando bolsas no parece ir demasiado contigo. ¡Pues no te queda! Hoy te voy a dar un buen consejo para que huyas en cuanto puedas, le des un homenaje al cuerpo más allá de comer bien y, de paso, refuerces tus energías que en este momento del año han llegado a mísero 1% de batería. Vamos a ver. ¿Por qué no te escapas a Ourense? ¿Por qué no descubres las razones por las que los romanos llegaron hasta aquí y no se quisieron marchar? Galicia es uno de nuestros destinos tops, ya sea de parador en parador o descrubriendo las joyas que unen Galicia con Portugal, pero hoy nos centramos en un destino de interior, tan relajante como atrayente.

Ourense en Navidad

Es curioso que a una ciudad como Ourense, con un casco viejo monumental y coqueto que da gusto caminarlo en cualquier momento y con una media de bares por habitante que se sale de todos los rankings, no se le dé el bombo que merece. Quizás sea porque los ourensanos, que no tienen un pelo de tontos, se guardan para ellos el secreto de la felicidad. Y es que su ciudad, atravesada por el río Miño, es con justicia uno de los mejores destinos termales de toda Europa. Porque, como hicieron los romanos, no hace falta rebuscar mucho para encontrar esos lugares próximos al río (y en el mismo centro de la ciudad) en los que manan aguas calientes con una lista enorme de beneficios para la salud. Y que especialmente en el invierno sientan especialmente bien.

Plaza Mayor de Ourense

As Burgas o el placer de bañarse en el casco viejo de la ciudad

A no más de tres minutos de la Plaza Mayor de Ourense, siguiendo la inercia de su inclinación bajamos hasta As Burgas para ver manar agua de sus fuentes a más de 60 grados centígrados. ¡No se te ocurra poner la mano para probarla! Sólo te digo que ahí hasta hace no mucho se llevaban los pollos a escaldar. Y venía la gente a por agua caliente para cocinar después en sus casas. Mejor toca el agua en la nueva piscina que hay al lado, que está algo más fría (a unos 37 grados) y, si vas preparado, date un baño rodeado de edificios históricos. Además abre todo el año y no cuesta un solo euro. Así se las gastaban los romanos y así lo hacen ahora los ourensanos.

Termas da Chavasqueira

Una sucesión de termas a orillas del Miño

En As Burgas sólo has visto el corazón histórico que los romanos supieron aprovechar pero aún queda lo mejor. Queda perseguir el margen derecho del río para que Ourense se convierta en un pedacito de Japón y ondee el concepto “onsen” que tanto gusta a los nipones. Y a nosotros, por supuesto. En las termas de A Chavasqueira, así como más adelante en Outariz, los manantiales se vierten en el propio Miño para que a sus orillas uno pueda darse un baño de agua caliente al aire libre y en pleno invierno. Los locales lo hacen muy habitualmente en idílicas pozas circulares y no es de extrañar puesto que estas aguas son de mineralización media, alcalinas y litínicas o, lo que es lo mismo, cuentan con propiedades beneficiosas que dejan la piel como la de un bebé y los músculos con menos tensiones que una residencia de ancianos a la hora de la siesta.  

A Chavasqueira, así como Outariz, ofrecen una versión completamente gratuita, así como una de pago en la que se añade sauna y posibilidad de darse un masaje. Las zonas de pago, más resguardadas, no tienen un precio inasumible, ya que la cosa cuesta la mitad que ir al cine en muchos sitios. A mitad de camino se queda la zona termal Muíño da Veiga, que forma parte de esta ruta de termas.

Termas de Outariz

Más allá de Outariz estarían las Burgas do Canedo y completaríamos en apenas un paseo esta sucesión de “pozas” de agua termal en las que desintoxicarnos de los excesos navideños. Ya es hora de que nos cuidemos un poco, ¿no creéis?

Ourense guarda un secreto, pero es hora de que la gente se entere de que aquí el que no se relaja es porque no quiere. ¡Pásalo!

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José Miguel Redondo Sele
Soy un viajero por vocación, y bastante inquieto, que siempre vio al mundo como una ventana por la que escapar. No quería que nadie me lo contara por lo que hasta día de hoy he podido estar en torno a unos 90 países. Desde hace diez años, además, lo cuento en el blog www.elrincondesele.com donde aglutino mis dos pasiones, que son viajar y escribir. Fundador del concepto Tertulias viajeras en Madrid, amante de la radio y colaborador con distintos medios de comunicación, me dedico a contar viajes con tres objetivos: Asesorar, entretener y, por supuesto, aprender.