Tipos de frenos, cómo funcionan y qué sistemas de frenado utilizan

Descubre con Goodyear qué tipos de frenos existen y cómo funcionan. Conócelos y mejora tu seguridad al volante

Al hablar de un coche, pensamos en consumo, potencia, combustible o qué tipo de motor tiene. Poco a poco, la seguridad o la contaminación van incorporándose a las conversaciones y artículos sobre motor y si algo destaca en el primer campo son los frenos del automóvil. Cada vehículo dispone de diferentes sistemas de frenado que disminuyen la velocidad (freno de servicio) o lo mantienen inmovilizado (freno de mano). Aunque el concepto en sí es el mismo (ejercer una fuerza que se oponga al movimiento de las ruedas), la forma de lograrlo varía. Descubre con Goodyear qué tipos de frenos existen y cómo funcionan.

Freno de mano, amplificando la presión de frenado

El freno de mano o freno de estacionamiento es un tipo de freno que afecta únicamente a las ruedas traseras del vehículo. Al tirar de la palanca de forma rápida y seca (o presionar el botón correspondiente en alguno de los modelos más actuales), la varilla de tiro a la que está unida, se comunica con un sistema de cables a la palanca de accionamiento que activa el trinquete que detiene por completo el coche.

Aunque cada vez son más habituales los frenos eléctricos, lo cierto es que la mayoría de los coches todavía usan el freno de palanca. Con frecuencia, los frenos de estacionamiento con mucho uso suelen tener mucho recorrido para funcionar correctamente en comparación con el inicio de su vida útil. Si notas que tu palanca de freno de mano sube cada vez acaba más arriba, pide en tu taller que lo ajusten. El mantenimiento preventivo alargará la vida útil de tu coche.

Tipos de freno de servicio

Los frenos de tambor son un tipo de sistema de frenado que poco a poco va desapareciendo en las cadenas de producción y diseño de vehículos. Su mecanismo consiste en que al pisar el freno un par de zapatas accionan un tambor asociado a cada neumático y mediante el rozamiento disminuye el giro perdiendo velocidad.

A pesar de ser montados por primera vez en 1952 en un Jaguar Racing Heritage Type C, los frenos de disco han esperado unas cuantas décadas para llegar a su desarrollo óptimo y, por extensión, a su generalización en todos los vehículos. Su funcionamiento es simple. Al pisar el pedal del freno de servicio, una bomba hidráulica conduce el líquido de frenos a unos pistones que empujan las pastillas de freno. Las pastillas crean fricción contra el disco aminorando la velocidad del vehículo. Esta fricción acabará derivando en el desgaste y repuesto de las pastillas. Actualmente existen 3 tipos de frenos de disco en función de la forma del disco y de sus pinzas:

  • Discos flotantes con pinzas fijas. Son discos con piezas de aluminio que impiden su deformación y tres agujeros que ayudan a que las pastillas de freno se mantengan limpias aumentando la capacidad de frenado.
  • Discos ranurados con pinzas fijas. Son habituales en los modelos de coche deportivo. Tienen ranuras que posibilitan un mejor funcionamiento de las pastillas y una capacidad de frenado mayor que la de los frenos de disco normales.
  • Discos fijos ventilados con pinzas flotantes. Son los discos de freno más extendidos. Lisos en la parte de atrás y con ranuras en su zona delantera para disipar el calor que se genera durante el frenado. Al tener pinzas flotantes emplean un único pistón, más económico aunque algo menos efectivo.

sistema de frenos

En el apartado de mayor innovación y elevado coste se encuentran los frenos de carbono cerámico. Su empleo resulta casi exclusivo para coches de competición o de lujo ya que oscilan entre los 7.000 y los 12.000 euros. Sin embargo, su resistencia a las elevadas temperaturas y su coeficiente de fricción muestran una eficacia que ningún otro sistema de frenado puede conseguir.

Sistema de antibloqueo de frenos: ABS

En 1978 Bosch lanzaba su Antiblockiersystem conocido como ABS y su eficiencia sería tan grande que a partir de 2004 todas las marcas lo implementarían en sus vehículos. Unido al control de estabilidad (ESP), el ABS es uno de los sistemas de seguridad que más accidentes ha evitado en los últimos años.

El funcionamiento del ABS consiste en que cuando se pisa el freno, los sensores de velocidad situados en las ruedas informan al módulo de control de su velocidad de giro reduciendo, si es necesario, la presión de los frenos. De esta forma, al realizar maniobras para esquivar un obstáculo en carretera el coche gana más estabilidad durante la conducción.

Ahora que conoces los tipos de frenos, recuerda que son elementos clave en la seguridad de tu coche por lo que no debes descuidar su mantenimiento. Una revisión a tiempo podrá evitar sustos innecesarios y seguridad en la carretera.