Tubos de escape homologados: tipos y normativas

¿Sabes cuál es la función del tubo de escape? ¿Y su normativa para poder pasar las revisiones? ¡Descúbrelo en Goodyear!

Si te gustan los motores y eres un auténtico fan de la mecánica, quizás ya lo sepas todo sobre los tubos de escape… pero no todo el mundo que se sube a un coche, aunque sea el suyo, entiende muy bien cuál es la función de una de las piezas más importantes de un vehículo. Por eso, saber cuáles son las partes que componen los tubos de escape, qué tipos existen y qué normativa deben cumplir para poder instalarse en un coche es más que interesante y desde Goodyear te lo vamos a explicar de una forma muy sencilla.

¿Qué función tiene el tubo de escape?

El tubo de escape cumple una de las funciones más importantes en el mundo del automóvil. Se trata de un tubo que traslada los gases que expulsa el motor hasta la parte trasera del coche. Junto al motor se encuentra el colector, un sistema de vital importancia ya que está compuesto de varios tubos para permitir la salida de la mayor cantidad posible de gases y, de esa manera, ganar potencia. La salida del humo además puede indicarnos algún tipo de avería según el color por lo que es importante estar atento al buen funcionamiento de nuestro tubo de escape.

Durante su viaje, los gases atravesarán el catalizador, que elimina la mayoría de sus contaminantes, y el silenciador, una cámara que elimina la mayor parte del ruido procedente del motor. La última parte del tubo de escape es la salida o cola, que cumple, simplemente, una función estética. Existen tubos de escape con salidas cuadradas, redondas o con una doble salida de gases, entre muchos otros tipos.

Humo del tubo de escape

Tipos de tubos de escape

Ya hemos visto las distintas partes que componen los tubos de escape y la función que cada uno de ellos cumple en la cadena de expulsión de los gases al exterior. Pero, a la hora de clasificar los tubos de escape, podemos hacerlo de dos maneras: fijándonos en el aspecto estético o en el más específicamente mecánico.

En el plano estético, podemos encontrarnos colas o salidas de escape circulares, cuadradas, rectangulares o dobles; la variedad es casi infinita y cada fabricante tiene sus propios diseños. Además, hay terminaciones cromadas o en otros tonos, dependiendo de los gustos del cliente, pero todas tienen que estar homologadas por el fabricante para poder pasar la ITV.

Por su parte, si lo que queremos saber son los tipos de tubos de escape que existen respecto a las diferencias mecánicas en el silenciador, encontramos cuatro tipos distintos: de absorción, de expansión, de resonador lateral y de interferencia.

Silenciador de tipo absorción

El tubo se recubre con fibra de vidrio para que trabaje como  aislante acústico y térmico. Es el tipo de silenciador que menos ruido emite al exterior.

Silenciador de tipo resonador lateral

El tubo de escape se rodea de otro tubo de mayor diámetro y que tiene microperforaciones para que el ruido rebote en uno y otro continuamente, reduciendo el volumen del sonido.

Silenciador multi-cámara

Se colocan varias cámaras en el interior para que el ruido rebote en las paredes y descienda su volumen.

Tubo de escape

Normativa en los tubos de escape

Si vas a hacer cambios en tu coche debes saber que pueden necesitar de una homologación, en el caso de que afecten a la dirección y a la seguridad del vehículo. Por ejemplo, si quieres cambiar el sistema de sonido o el color del tapizado de los asientos, no tendrás ningún problema para hacerlo. Pero si lo que deseas sustituir es el volante, la suspensión o el tubo de escape, entre otros elementos, necesitarás pasar una homologación para comprobar que los cambios no afectan a la conducción.

En el caso de los tubos de escape, hay dos cambios que no son considerados reforma y que, por tanto, no necesitan ser homologados: si se instalan embellecedores en el escape y si se hace un cambio del silenciador o del catalizador por otros recambios homologados. En cambio, si se consideran una reforma los cambios en las colas o salidas de escape que modifiquen la geometría del tramo de salida, el nivel de las emisiones de elementos contaminantes y los niveles de ruido.También, aquellos cambios en la geometría del tramo de salida en los que no se sustituya el silenciador. En ambos casos, deben ser homologados para garantizarnos pasar la ITV con tranquilidad.

¿Qué sucede si no pasamos la ITV? Desde la reforma en el vehículo, el propietario dispone de 15 días para homologar la modificación. Debe aportar el proyecto técnico del cambio y el certificado del taller que hizo la modificación para que la reforma quede anotada en la tarjeta de la Inspección Técnica de Vehículos. Si no lo hace, la multa será de 500 euros y, lo que es peor: en caso de accidente el seguro puede no hacerse cargo de los daños causados por conducir un vehículo no homologado.

Para un correcto mantenimiento del vehículo es importante conocer qué tipos de tubo de escape existen, cuál es su función y la importancia de su homologación. La prevención es el paso previo a una conducción segura y eficiente.