Turbocompresor: qué es, para qué sirve y cómo podemos mejorar su vida útil

28 mayo | 2019 | Goodyear

Casi todas las personas que tenemos coche estamos acostumbrados a hablar de piezas de nuestro motor de las que apenas conocemos el funcionamiento. Sin embargo, quién no ha hablado alguna vez del turbo, ya sea por un problema que haya dado en su vehículo o por el aumento de potencia que aporta a su conducción. Se trata de una de las piezas más importantes del motor, sobre todo en los diesel, y, aunque todos lo conocemos como turbo, su verdadero nombre es turbocompresor. En Goodyear te contamos qué es el turbocompresor, para qué sirve y cómo podemos mejorar su vida útil con algunos cuidados básicos en su uso.

¿Qué es el turbocompresor y para qué sirve?

El turbo o turbocompresor es un sistema que envía más oxígeno al motor para que se mezcle con el carburante. Con esta sobrealimentación se provoca un aumento de la combustión que genera una importante subida de potencia en el vehículo. Se trata de un sistema que hoy en día llevan la gran mayoría de los motores diesel y de forma ocasional en algunos vehículos de gasolina.

Con el turbo se consigue un doble objetivo: por un lado el conductor tiene un coche con mayor potencia y, por otro, se reduce la contaminación ya que no es necesario comprar motores más potentes y, por tanto, más contaminantes ya que el turbocompresor hace esa función.

También supone un ahorro para los usuarios a la hora de pagar impuestos. Esto es debido a que los coches pagan cada año el impuesto de circulación, relacionado con la potencia del vehículo. Si el coche tiene un motor de menor cilindrada y potencia, el turbo suple la falta de caballos y los conductores se ahorran una buena cantidad de dinero anual.

Turbocompresor

¿Qué elementos componen el turbocompresor?

Un turbocompresor está compuesto de seis elementos principales. Todos son imprescindibles y sin ellos no podría funcionar el turbo en su conjunto.

  • la turbina
  • el eje coaxial
  • el compresor
  • la válvula de descarga
  • la válvula de alivio

La turbina es la clave del turbo: los gases de escape la hacen girar y envía ese aire, a través del eje coaxial, hasta el compresor. Esa pieza tiene forma de caracol y se va estrechando, por lo que el aire es introducido a presión en los cilindros. Ahí encontramos dos válvulas: la de descarga (o wastegate) regula los gases que se envían al tubo de escape; la de alivio sirve para prolongar la vida útil de la turbina.
Por último, el intercooler se encarga de enfriar el aire comprimido en el turbo ya que, con el aumento de la temperatura, ocupa más volumen. Hay diversos tipos de intercooler, dependiendo del método que utilice para enfriar el aire.

¿Qué tipos de turbocompresor existen?

Cuatro son los tipos de turbo que se montan principalmente en casi todos los vehículos.

  • Geometría fija: son los más básicos, económicos y fiables ya que no tienen piezas móviles.
  • Geometría variable: son más eficientes debido a que tienen un mecanismo que les permite variar la velocidad de los gases de escape al entrar en la turbina.
  • Twin Scroll: tiene dos entradas en la zona del compresor que es similar a la forma de un caracol para canalizar el aire a los cilindros de forma independiente.
  • Turbo eléctrico: es el sistema más moderno y aún tiene que evolucionar, pero se basa en una evolución del compresor, en este caso movido por electricidad.

Cuidados para alargar la vida de un turbocompresor

La mayoría de las averías que se producen en los turbos suelen tener un problema común: la falta de lubricación. Funcionan entre 120.000 rpm y 200.000 rpm, lo que provoca que la temperatura en la zona de la turbina llegue a alcanzar los 700 grados centígrados, por lo que es necesario tanto un sistema de refrigeración como una buena lubricación.

Respeta los tiempos de calentamiento-enfriamiento

Un buen consejo para alargar la vida útil de un turbocompresor es no forzarlo cuando se acaba de arrancar el coche: si el vehículo está frío y nosotros lo forzamos puede provocar rozamientos no deseados que, con el tiempo, lleguen a provocar una avería. Por eso, conducir con suavidad y sin grandes acelerones es básico para el cuidado del turbo.

Atento a la carbonilla

También es muy importante tener cuidado con la carbonilla, una sustancia que se acumula tanto en el turbocompresor como en la válvula EGR provocando fallos de alimentación. Para evitarlo se recomienda conducir durante unos minutos en marchas cortas y subir las revoluciones, sobre todo acelerando en las rampas, para que el sistema de escape permanezca lo más limpio posible. Eso sí, hay que hacerlo siempre cuando el motor se haya calentado y haya alcanzado los 90 grados.

Revisiones con aceites recomendados

El tercer consejo para cuidar del turbo es usar el aceite recomendado por el fabricante. Intentar ahorrarse unos pocos euros en un aceite de menor calidad no es nada recomendable ya que puede estropear el motor y la avería será mucho más costosa que el dinero que hemos guardado en el bolsillo.

Ahora que ya tienes toda la información sobre el turbocompresor y conoces algunos trucos para alargar su vida útil, disfruta conduciendo a los mandos de tu vehículo.

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