Turismo en Cabo de Gata: disfruta del mar y la montaña

Entra y conoce el Parque Natural de Cabo de Gata, uno de los lugares más bellos de toda Europa donde podrás disfrutar del mar y de la montaña a la vez.

Para todo hay siempre una primera vez. Tanto oír hablar del Cabo de Gata, de sus playas, paisajes y pueblos pintorescos, ¡hemos tenido que ir! Para empaparte del paisaje como si fueras el rey o reina de la Ruta 66, no es que puedas ir en tu propio coche, es que debes hacerlo. Aquí no valen excursiones organizadas, grupos enormes o autobuses de por medio, no. Este recorrido hay que hacerlo con tu criterio selectivo de espíritus aventureros, amigos de ésos a quienes no les importa, es más, prefieren, parar en cualquier punto del trayecto aunque no estuviera previsto. Porque el Cabo de Gata te hará improvisar muchas paradas, así que déjate de grandes planificaciones y… ¡sobre la marcha!

Sabrás que en algunos restaurantes, de los que presumes de haber ido, se lleva ese extraño concepto gourmet denominado ‘mar y montaña’. Aunque nosotros siempre pensamos que el mar era mar, y la montaña, montaña, todo cambió en este viaje. Cuando te veas, volante en mano, recorriendo kilómetros de carretera bañados a un lado por el Mediterráneo, a otro por escarpadas montañas, empezarás a entenderlo todo.

No, todo no va a ser carretera, pero no necesitarás que te digamos en qué pueblos parar para empaparte de su encanto, porque en cuanto pases por algunos de ellos, como Mojácar, tu pie irá directo al pedal de freno porque no podrás pasar sin querer dedicarle un aperitivo en la playa en Tito’s Beach, donde tendrás sol, mar y sangría en un fantástico chiringuito a orillas del mar. Te debe estar apeteciendo sólo con imaginarlo… ¡Nos pasa a nosotros y eso que ya hemos estado! Más allá del sol y la playa, sus casas blancas perfectamente ordenadas te recordarán un tanto a Conil, de modo que recorrer sus callejuelas te dejará fascinado por el encanto que transmite. Y si deseas contemplarlo con mayor detenimiento, ya sabes que cualquier bar es siempre un buen motivo para hacer un alto en el camino, y más estando de vacaciones. Nosotros hicimos lo propio en El Mirador del Castillo.

A nosotros después de ver el ambientazo playero de Mojácar, nos quedaron ganas de más playa, así que al día siguiente, sombrilla en mano, disfrutamos de un auténtico día playero en Agua Amarga, dejando para el último día Almería, donde nos dimos un auténtico homenaje gastronómico en La Gruta. Tras hacer noche en la ciudad, antes de emprender el regreso y echar el cerrojo a las vacaciones, quisimos sentirnos vaqueros del lejano Oeste por un momento al recorrer pueblos como Los Albaricoques, más conocido como El Plató del Spaguetti Western allá por los 70.

Vaqueros, disfrutad de este viaje ‘mar y montaña’.