Turismo en Los Hervideros: ideas para disfrutar

Conoce Los Hervideros, uno de los paisaje volcánicos más bellos y cuidados de las Islas Canarias. ¡Te sorprenderá su intenso color azul!

Mayo de 2015. Lanzarote, Islas Canarias.

 

La imagen es una estampa. El mar golpea con toda la fuerza posible sobre los altísimos acantilados que se sumergen entre la espuma del oleaje. Estamos al norte de Playa Blanca, conduciendo al borde de estas formaciones rocosas fruto de la erosión de erupciones volcánicas. Porque si algo caracteriza a Lanzarote es su paisaje volcánico, ese contraste pictórico de tierra oscura escarbada y conjuntos de casas blancas nuclear.

 

Aquí, en Los Hervideros, se suman a la feria de colores el azul de un mar embravecido y la espuma blanca que surge del choque de los elementos mar y tierra, del Atlántico y las rocas. El espectáculo se sirve cuando la fuerza marina atiza contra las cuevas submarinas y los recovecos que se forman en los acantilados.

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Visto desde la carretera que diseñó César Manrique sorprende, pero contemplarlo desde los estrechos caminos peatonales que bordean lo escarpado de estas formaciones centenarias, es todavía más espectacular, la traducción literal de la tan utilizada frase “estar al borde del precipicio”. Pero son, en cambio, unas alturas que te transportan lejos el cúmulo de tensiones del día a día, pues este lugar es sinónimo de la bocanada de aire fresco que tantas veces necesitamos. Es encontrar el sitio perfecto para momentos específicos en los que apreciar el sonido de las olas del mar como la compañía más deseada. Y querer tomar el impulso de esas aguas para alcanzar las innumerables metas por lograr que todos tenemos.

 

Aparte de converger la calma y bravura del mar, la altura e irregularidad de las rocas, se mezclan en la paleta de colores el blanco roto de la espuma, el turquesa del fondo del mar y el azul, ese azul tan oscuro, casi negro, que se funde con el resultado histórico de los restos de un volcán. Es, en definitiva, la explosión de dos de los elementos más potentes de la naturaleza que al encontrarse en el camino nos proporcionan esa anhelada dosis de paz con uno mismo.