Turismo rural en Cataluña: Tavertet y la senda de Collsacabra

4 noviembre | 2016 | Goodyear

Desde lo alto del acantilado de Tavertet, cuatrocientos metros por encima del agua del pantano de Sau, el paisaje parece de otro mundo. El risco se eleva por encima de los últimos contrafuertes de la sierra de Collsacabra, en la provincia de Barcelona, y se convierte en un balcón fabuloso frente al pantano con vistas hacia el Montseny. El paisaje, tapizado de bosque mediterráneo, se extiende hasta perderse en el horizonte…

Una visita a Tavertet en un fin de semana de otoño puede convertirse en un baño de sensaciones en el que entrar en contacto con la naturaleza más salvaje, aprender geología y descubrir una larga historia. El mismo pueblo de Tavertet, con sus casas del siglo XVII a XIX construidas casi junto al borde del precipicio, ya tiene un toque rústico y romántico que pocos pueblos en España pueden presumir de tener. Aquí vivió hasta su muerte en 2010 el famoso filósofo Raimon Panikkar, y seguro que el paisaje que cada día contemplaba desde la ventana de su casa tuvo algo que ver con la serenidad espiritual que supo transmitir en sus libros. Con su oferta gastronómica y hotelera, Tavertet puede ser también la base magnífica para explorar los alrededores.

Otoño, con sus días frescos y poco ajetreados es la estación ideal para realizar la multitud de excursiones posibles en la sierra de Collsacabra, desde ascensiones técnicas por caminos de cabra desde la base del pantano hasta placenteros paseos para descubrir el patrimonio arqueológico, como el dolmen que se encuentra junto a la ermita de San Cornelio.

Ruta por Tavertet

El castillo de la familia Tavertet 

Una de las rutas más bonitas y tranquilas es la que bordea el barranco hacia el sur, para llegar hasta el Puig de la Força. En varios puntos del recorrido el precipicio se convierte en un magnífico mirador desde el cual puede verse el mar de árboles junto al pantano. Los colores ocres, amarillos, rojos y marrones del otoño tiñen la vegetación con un rango cromático que durará apenas unas semanas hasta el invierno. Mucho más duraderas han resultado ser las ruinas de algunas construcciones de los primeros humanos que habitaron en la región. Los arqueólogos están excavando el muro de lo que fuera una defensa ibérica, y en el extremo del Puig de la Força, un pequeño monte al extremo del precipicio al que se llega por unas estrechas escaleras talladas en la roca, se pueden observar aún las paredes de lo que fue el castillo de la familia Tavertet (que diera origen al nombre del pueblo). Su construcción se inició en el siglo XII aprovechando los cimientos del castillo de Cornil, y todavía quedan algunas paredes y la prisión. La leyenda dice que en las noches de equinoccio se celebran aquí aquelarres, y puede ser cierta porque el sitio invita a la magia: las ruinas de piedra aparecen medio escondidas ya por una vegetación exuberante que la cubre recordando los templos perdidos en la selva.

Acantilados en Tavertet

Puig de la Força o el Mundo Perdido de Conan Doyle

Y el paisaje que se observa desde lo alto del Puig de la Força remite a esas selvas y a otros mundos. Uno se imagina ya en medio de los tepuyes de la selva venezolana o en el Mundo Perdido de Conan Doyle. Al otro lado del vacío se levantan, con sus cimas horizontales que parecen cortadas a pico, los acantilados de la Serra d’en Coll y de Puig de la Creu. Entre estos dos peñascos, en una especie de península, se eleva el monasterio de Sant Pere de Casserra, un complejo arquitectónico del siglo XI y de los más importantes del románico catalán. No muy lejos se levanta otra iglesia, pero esta solo sobresale del fondo del pantano en épocas de sequía especialmente al final del verano e inicios de otoño, cuando el agua está baja. Entonces, el campanario de la iglesia de Sant Romà de Sau emerge por encima de las aguas y convierte Tavertet en un paisaje aún más fascinante. ¿Te lo vas a perder?   

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