Un gran espectáculo visual en Los Gigantes

Como sabes, nos encanta conocer sitios nuevos y disfrutar de paisajes espectaculares. Pero, si a todo ello, le sumamos una ruta en coche con unas vistas de las que quitan el hipo, nos venimos arriba. Y así nos pasó con el acantilado de Los Gigantes.

 

¿Te suena esa sensación de faltarte las palabras para describir algo muy espectacular? O aquello de: por la foto no te puedes hacer una idea de cómo era en realidad… Pues si quieres que un trayecto en coche te sorprenda tanto a su paso como para tener esta sensación, ¡Los Gigantes, en Tenerife, te esperan!

 

Paredes de roca verticales desde el puerto hasta punta de Teno, altura suficiente para una visión en la que querrás recrearte a cada instante. Tanto te sorprenderá como saber que los guanches consideraban estos acantilados el fin del mundo. ¿Sería porque no podía haber nada más bonito que aquello? Lo que sí te decimos es que es, desde luego, difícil de superar.

 

Querrás que tanto la subida como la bajada por carretera no terminen. Conducir por semejante entorno es una experiencia única: mar y montaña, naturaleza pura, en una isla fantástica y siendo testigo de cómo conviven azules y marrones en un mismo espacio. Una estampa que podrás disfrutar a bordo de un pequeño barco de los que zarpan desde el puerto y desde el que, ¡atención!, podrías ver incluso delfines y ballenas. ¿No te parece espectacular? ¡Lo es!

 

Tras la excursión, nosotros aprovechamos para comer en el Puerto de Santiago. Lo cierto es que comimos estupendamente y nos trataron muy bien en el restaurante La Pérgola, una vez más, con unas vistas alucinantes. Y ya para culminar el que fue un día más que redondo, aprovechamos para relajarnos en la Playa de los Guíos, a los pies del acantilado de Los Gigantes. Después de un día tan ajetreado, ¡nos merecíamos un descanso! Y en Tenerife, ¿qué mejor forma de hacerlo que en una de sus maravillosas playas?

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