Una Ciudad Encantada que no está en los cuentos… ¡sino en Cuenca!

Es como las muñecas rusas, que dentro de una de ellas, encuentras otra. Y todas son preciosas. A Cuenca le pasa lo mismo. Es el encanto rural vistiendo sus calles e innumerables cuestas, es piedra rústica, adoquines y miradores. Es el Puente de San Pablo, son casas colgadas de las rocas, es sumergirte en sus vistas y perderte entre los colores de las casas de la Plaza Mayor.

Y ésa sería la gran caja, la principal, dentro de la que encontraríamos tantas cajas más pequeñas como rincones a descubrir tiene Cuenca. Pero hay uno de ellos que es nuestro favorito y cuando lo conozcas, ¡seguro que pasa a ser también uno de los tuyos! Se trata de la Ciudad Encantada.

Si te apasionan los parajes naturales, aquí los encontrarás representados en su máximo esplendor. Encontrarás formaciones rocosas espectaculares, ante las cuales no dejarás de preguntarte: ¿Cómo es posible que la naturaleza haga posible algo así? Estas rocas tienen, algunas, forma de puente, de osos, la cara de un hombre… Así que no sólo disfrutarás del espectáculo rocoso, sino que ¡es obligatorio dejar volar la imaginación! No hay respuestas ni visiones correctas o incorrectas, ¡es pura originalidad!

A diferencia de lo que sucedía en El Mago de Oz, donde se trataba de seguir el camino de baldosas amarillas, en la Ciudad Encantada el sendero a seguir es de color turquesa a la ida y rosa a la vuelta. ¡Te lo ponen fácil para no perderte! Llegar hasta allí tampoco es difícil, ya que se encuentra en Valdecabras, tan sólo a 30 kilómetros de Cuenca. Podrás llegar por la carretera CM-2104, a la altura del kilómetro 19. De todos modos, aquí tienes más información de qué ruta seguir dependiendo de qué ciudad partas.

Visitar este fantástico destino te resultará, además, muy económico. Pues los adultos pagan 5 euros, mientras que los niños hasta 12 años pagan 4 y los menores de 7, ¡entran gratis! Si prefieres que tu visita sea guiada, el precio establecido es de 6 euros.

Por la belleza de los alrededores del lugar, te recomiendo que vayas a primera hora, así podrás redondear el día visitando algún otro espectáculo paisajístico cerca de allí. Nosotros nos decidimos por pasar la tarde en el Nacimiento del Río Cuervo, a unos 60 kilómetros en coche. Ten en cuenta que desplazarte en coche, aparte de darte independencia en tu recorrido, te ayudará a acceder a lugares que guardan un encanto único, como la Reserva Natural de la Laguna del Marquesado o el Nacimiento del Río Júcar.

Disfruta de la experiencia de recorrer 2,5 kilómetros de un paisaje único y, sobre todo, ¡pon a prueba tu imaginación y descubre el encanto que rodea la zona. ¡Para repetir!

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