Volante de inercia ¿qué es, para qué sirve y cómo funciona?

13 junio | 2019 | Goodyear

El volante de inercia, también conocido como volante motor, es, posiblemente, una de las piezas mecánicas más impopulares debido a sus averías y las reparaciones que provoca. Su cometido principal es el de aportar precisión y es vital para el funcionamiento de cualquier motor. El volante de inercia es un mecanismo clave para que el propulsor funcione correctamente y es una pieza que está siempre presente en cualquier motor, sea del tipo que sea.

Función y ubicación del volante de inercia

El volante motor es una pieza fabricada en acero y con forma de círculo. Este mecanismo siempre va situado junto al cigüeñal más cercano a la caja de cambios y cerca del embrague.

El objetivo de esta pieza es almacenar la energía cinética. Lo hace a través de la inercia, un proceso relativamente fácil. El volante motor almacena la energía que le pasa el motor. Cuando deja de recibir fuerza, el volante continúa su inercia y consigue reducir los tirones o brusquedades. Además, amortigua las vibraciones originadas por el propulsor y esto hace que la conducción sea mucho más cómoda y satisfactoria.

La mayor reducción de vibraciones del motor se consigue a bajas revoluciones. Básicamente, el volante de inercia o volante motor es una pieza clave en propulsores de tres o cuatro cilindros, los más habituales del mercado.

Volante de inercia

¿Cuántos tipos de volantes de inercia existen?

Son, básicamente, dos. El más común es el volante SMF o monomasa, también llamado volante de inercia rígido. Es el más simple pero el menos común en la actualidad. Es de una sola pieza, de grandes dimensiones y de forma circular. Su perímetro está dentado y consigue reducir al máximo la velocidad angular del cigüeñal.

El segundo es el DMF, bimasa o dual. Esta tipología es mejor que la anterior ya que es más completo y efectivo. Se compone de dos masas conectadas que giran entre sí, un muelle helicoidal y un rodamiento de bolas. Destacan por su gran reducción de las vibraciones en la cadena cinemática durante más tiempo.

Los bimasa, además de esas características, tienen una ventaja: en su superficie se encuentran las referencias del fabricante para conocer el reglaje que se recomienda. De esta forma, quien lo manipule pueda saber el nivel exacto de distribución de la pieza para su correcto funcionamiento.

Principales averías del volante motor y cómo alargar su vida

Como toda pieza que está directamente relacionada con el motor, el volante de inercia es sensible a las averías . Es un mecanismo de funcionamiento y desgaste constante pero, a pesar de este desgaste, un trato correcto puede alargar su vida.

Lo mejor para alargar su vida útil es cuidar al máximo el embrague. El volante motor está vinculado al famoso pedal del vehículo y el embragar con moderación es vital para que esta pieza no se desgaste. Es decir, se debe usar el embrague de forma responsable y suave y no soltarlo bruscamente. También es importante no acelerar fuerte cuando el coche circula a bajas revoluciones.

Esta pieza también está muy unida al estado del motor de arranque. Si el motor de arranque no está bien, el volante motor tendrá más carga de trabajo para conseguir el mismo rendimiento. Los amantes de la velocidad han de tener en cuenta que los ‘chipeados’ o aumentos de potencia no benefician al estado de esta pieza. A más potencia, mayor desgaste.

¿Cómo detectar cuando falla el volante de inercia?

Es relativamente fácil detectar problemas en este componente del motor. Los principales indicativos son:

  • Ruidos extraños a la hora de arrancar el vehículo: son metálicos y es recomendable salir del coche para escucharlos y, si es necesario, colocarse cerca del motor.
  • Ruidos al embragar, también metálicos: se recomienda escucharlos fuera y junto al motor.
  • Ruidos y vibraciones cuando el motor del vehículo esté al ralentí: es más que posible que estos síntomas disminuyan al acelerar el motor.

El problema más importante en la reparación no es la pieza en sí, sino dónde está ubicado. Por esta razón debe ser arreglado por un mecánico profesional. Se aconseja su sustitución cada vez que se cambie el embrague.

El coste de un volante de inercia está relacionado con la marca y hay una gran variedad. Los precios varían según el modelo para el que está diseñado: oscilan entre los 150 y los 500 euros, pero esta cifra puede ser mayor si se compra el kit de embrague más volante.

Cambiar dicha pieza no es fácil, solo es apta para expertos dotados de herramientas mecánicas debido a que es necesario desmontar muchas piezas y, lo más importante, conocer cuál es el par de apriete correcto para los tornillos del volante motor.

Es totalmente recomendable llevar el coche a un mecánico en caso de que haya que reemplazar esta pieza. El precio de la mano de obra es lo que más puede encarecer el arreglo: cambiar el volante de inercia es cuestión de horas. En definitiva, cambiar esta pieza con repuesto y mano de obra podría rondar entre los 700 y los 1.000 euros, una razón de peso para hacer caso de los consejos para dar larga vida al volante de inercia.

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