Vuelo en parapente: lugares para hacer parapente en España

Volar ya no es exclusivo de los pajaros. Descubre con Goodyear y David Escribano las mejores zonas de vuelo en parapente

España es un país bellísimo a ras de suelo, pero cuando lo sobrevuelas se acaban los adjetivos. Además, no hablo de hacerlo en avión, con prisas por llegar a tu destino, sino como un pájaro, aprovechando las corrientes térmicas del aire para ascender y descender, girar y volver a empezar. España en parapente es una aventura que tienes que probar.

Te propongo, basado en mi propia experiencia, tres lugares de España estupendos para volar en parapente. Bienvenidos a una ruta por las mejores zonas de vuelo en parapente: Tenerife (Teide), País Vasco (Uribe) y Alicante (Santa Pola). Pero antes, empecemos con algunas cosas básicas.

Vistas en parapente

¿Qué es el parapente?

El siglo XV languidece mientras Leonardo Da Vinci se inclina sobre sus pergaminos llenos de garabatos. La tenue luz de las velas apenas ilumina esa pequeña habitación de su antigua vivienda veneciana, donde el hombre más brillante de la historia concibe inventos adelantados a su tiempo. Leonardo quiere conseguir que el hombre vuele, tal y como lo hace su espíritu, indomable y fogoso cual Ave Fénix. Y, finalmente, el hombre voló.

A la figura más grande del Renacimiento le habría encantado volar en parapente.

Esta disciplina deportiva comenzó a practicarse a finales del siglo XX, cuando unos intrépidos montañeros decidieron diseñar un invento parecido al paracaídas para poder descender, rápidamente y disfrutando de unas vistas espectaculares, de los altos picos a los que habían ascendido escalando.

Diseñaron un ala, de entre 20 y 35 metros cuadrados y de 3 a 7 kilos de peso, que podían dirigir y controlar mediante unas líneas de cuerda que se unen al piloto a través de un arnés.

Despegaban desde paredes con cierta pendiente y, una vez en los cielos, aprovechaban las corrientes y distintas capas de aire a diferentes temperaturas, para volar como pájaros. Con esa simple técnica, un experto puede permanecer en el aire durante horas y recorrer cientos de kilómetros sin tocar tierra. Sin embargo, esto no es posible cuando se vuela en tándem.

Volando en parapente en Tenerife

Decir que Tenerife es solo playa es desconocer completamente cómo es la mayor de las islas Canarias. Con el Teide presidiendo el centro de la isla y verdes macizos rugosos extendiéndose hacia el norte, son muchas las opciones de actividades de aventura al aire libre que propone Tenerife.

El Puerto de Izaña, en las montañas centrales de la isla de Tenerife, es uno de los mejores lugares de España para hacer parapente. Te enfrentarás a un vuelo con unos 2.300 metros de desnivel, el mayor de Europa.

Mientras recorres la sinuosa y empinada carretera que asciende hasta el mirador, con la altura, pasas de bosques de pinos a una vegetación típica de alta montaña, con arbustos desperdigados sobre un terreno ocre, gris y pardo que comienza a tomar el cariz lunar y volcánico que caracteriza al paisaje del Parque Nacional del Teide.

Una vez en la pista de despegue, sacan el ala, arneses, líneas, chaqueta para el frío, casco, silla con paracaídas de seguridad incorporado, GPS y radio. Te preparan, comienzas a caminar y después echar a correr hasta que tus piernas patalean en el aire. ¡Ya estás volando!

Al frente se extiende el verde valle de Güímar, que muere de forma suave y sin aspavientos en las azules aguas del Atlántico. A la espalda queda el valle de La Orotava, cuyo suelo volcánico sirve de lecho perfecto para las uvas de las que se producirá el mejor vino de la isla. En el flanco izquierdo aparece, orgulloso e imponente, el pico más alto de España: el Teide. A la derecha asoman otras cimas menores.

Parapente en Tenerife

La brisa roza tu cara sin llegar a sentir la fuerte presión del viento que provoca el salto al vacío.

Estás en el aire durante 30 o 35 minutos, planeando, ascendiendo y descendiendo tranquilamente, o, si lo prefieres, realizando tirabuzones en los que pierdes altura a gran velocidad y tienes la sensación de estar en una montaña rusa.

Las bravas aguas del Atlántico se acercan mientras desciendes hacia la pista de aterrizaje del Puertito de Güímar. Abandonas el confort de la pequeña silla en la que has ido apoyado todo el vuelo y tus piernas cuelgan listas para volver a caminar al tocar tierra. Unos cortos pasos rápidos en el suelo y te vuelves a convertir en humano.

Vuelo en parapente en Uribe

La comarca vasca de Uribe es una de mis favoritas en España. Allí tengo muy buenos amigos y, además, quedé prendado de su belleza natural y su gastronomía. En el Monte Jata tuve mi bautismo de fuego en el parapente. Desde su cima, situada a unos 600 msnm, Iñaki y yo saltamos para volar durante unos 15 minutos sobre el verde de los bosques de las faldas del Monte Jata. Era una mañana clara y fue una sensación tan bonita que decidí repetir lo antes posible. No tuve que esperar mucho, pues unos días más tarde saltaba desde el acantilado de la playa de Sopelana (o Sopela).

Este pequeño municipio vasco cuenta con poco más de 13.000 habitantes habituales, pero en verano, con la llegada del buen tiempo, la población se multiplica por cuatro.

Su playa es conocida como ‘La Salvaje’ y es ideal para la práctica del surf. Cuando volaba sobre ella, vi un buen número de tablas cabalgadas por surfistas ataviados con sus trajes de neopreno. De hecho, durante esos días, también asistí a un curso de surf.

Esta experiencia en parapente me gustó más que la del Monte Jata. El paisaje de ‘La Salvaje’ es especialmente bonito, con una alta pared de roca que protege la playa y un verde que cubre todo el acantilado como un tapiz.

Parapente en Uribe

Parapente en Alicante

En mi lugar de nacimiento también tuve la suerte de poder volar en parapente. Lo hice con la empresa Parapente Santa Pola. El salto lo realicé desde la pequeña elevación rocosa que se encuentra junto al faro de Santa Pola.

El paisaje que pude contemplar desde el aire incluía la población de Santa Pola, las bellas playas de Gran Alacant, Santa Pola y Arenales de Sol, y, a lo lejos, la isla de Tabarca.

Tabarca es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Sus aguas fueron las primeras en ser declaradas reserva marina en España y poseen una gran vida subacuática. Además, tiene un pequeño pueblo en el que viven unas 200 personas y su bonita costa fue escondite de piratas hace unos siglos. Desde el aire se pueden apreciar los distintos tonos de azul de esta bonita zona del Mediterráneo donde también encontrarás espectaculares rutas de senderismo.

Volar ya no es exclusivo de los pájaros y el parapente es algo que debes probar. Descubre las mejores zonas de vuelo en parapente de España y disfruta de las vistas que hasta ahora sólo estaban reservadas a las aves.

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David Escribano de
David Escribano es un redactor de viajes freelance que trabajó durante años en fondos de inversión antes de descubrir su verdadera vocación. Ha realizado viajes de larga duración por los cinco continentes, contándolo en Viajablog desde el 2007. Colaborador habitual en Skyscanner y Rumbo y ocasional en Ocholeguas, se declara como un enamorado de África y los viajes improvisados