Bujías: pieza clave de un motor gasolina, ¿para qué sirven?

3 septiembre | 2021 | Goodyear

Descubre qué son las bujías, cuál es su importancia en el funcionamiento del motor, fallos típicos y mantenimiento habitual

Las bujías son un elemento fundamental para el funcionamiento de un coche con motor de gasolina. Son tan antiguas como el propio vehículo en sí, ya que su invención se remonta a 1902, cuando Robert Bosch consiguió la patente de la bujía de encendido. A continuación, te contamos cómo cambiar las bujías de tu coche y asegurarte un buen funcionamiento de tu coche.

¿Qué es una bujía?

Casi todo el mundo sabe que la bujía proporciona la chispa adecuada para que se inflame el carburante dentro de la cámara de combustión, pero estas piezas tienen una labor secundaria importantísima: desviar el calor que se genera en la cámara de combustión interna hacia el sistema de refrigeración del motor. Para que las bujías cumplan su labor es necesario que sean estancas y que mantengan la temperatura estable durante su funcionamiento, entre los 500 y los 900 grados.

Cambio de bujías

¿Cómo funciona una bujía?

El funcionamiento de una bujía es sencillo: el pistón baja hasta el cilindro para aspirar una mezcla de aire y combustible; después, vuelve a subir hacía la bujía para comprimir esa mezcla y, cuando el pistón está en su máxima potencia, la bujía emite una chispa encendiendo la mezcla. Finalmente, el pistón se mueve hacia atrás para generar energía y vuelve a subir para expulsar los gases de escape y, en ese momento, el proceso se repite.

Tipos de bujías

En función de su grado térmico, podemos diferenciar entre bujías frías y bujías calientes. Por grado térmico entendemos la capacidad que tiene la bujía de disipar el calor de la cámara de combustión a la culata donde va fijada.

Las bujías tienen la punta del aislador muy larga, y el recorrido del calor no es directo, por lo que evacua poco calor de la cámara de combustión hacia la culata.

  • Las bujías calientes conducen el calor con lentitud y se mantienen calientes. Se recomienda que el automóvil que solo hace recorridos cortos en la ciudad, necesita bujías más calientes para quemar los depósitos de carbón.
  • Las bujías frías cuentan con la punta del aislador corta, y el recorrido del calor es muy directo, por lo que evacua mucho calor de la cámara de combustión a la culata. Las bujías frías conducen el calor con rapidez y se mantienen más frías.

En resumen, las bujías frías son ideales si tu coche  realiza viajes largos, a altas velocidades o con carga, pues en estas situaciones cuando la disipación de calor es esencial. Mientras tanto, las bujías calientes están especialmente pensadas para tratar de evitar los depósitos de hollín en conducción de cortos recorridos o con arranques y paradas frecuentes. También se utilizan en motores viejos con mucho desgaste y pérdidas de compresión.

No obstante, lo más recomendable es que consultes el manual del automóvil ya que estará detallado cuál es la tipología más adecuada.

Mantenimiento de las bujías

Afortunadamente, la bujía es una de las piezas que más años y kilómetros puede recorrer con nosotros sin tener que cambiarlas. También depende mucho del tipo de bujía, ya que las antiguas con núcleo de cobre podían durar unos 30.000 kilómetros, mientras que las modernas con núcleos de platino o iridio pueden alargar su vida útil hasta los 160.000. En cualquier caso, el manual del usuario del coche nos despejará cualquier duda.

Podemos alargar su vida útil de varias maneras, pero lo primero es elegir la bujía correcta para el motor del coche. Si escogemos una bujía fría para un motor de bajo rendimiento, disipará el calor rápidamente y la chispa se liberará tardíamente. Por el contrario, si usamos una bujía caliente en un motor de alto rendimiento la punta podría derretirse por el calor.

Otro buen consejo es la limpieza de los electrodos con un cepillo de dientes o papel de lija. Pero, ya que estamos con la limpieza, no deberíamos olvidarnos del área donde está montada la bujía. La acumulación de porquería en esa zona puede provocar un desalineamiento de la bujía.

Por último, en el manual del usuario podemos consultar el lapso adecuado entre chispas de los electrodos: si es bajo, la chispa será débil; y, si es muy alto, igual no se genera ni chispa.

¿Cuándo es necesario cambiar las bujías?

Aunque hayamos seguido todos los consejos para cuidar las bujías, es muy probable que en algún momento tengamos que cambiarlas. Solo hay que estar atento a nuestros sentidos, especialmente la vista y el oído, para saber cuándo tenemos que sustituirlas.

Si empezamos a notar problemas para arrancar el vehículo, es muy posible que las bujías estén fallando. Si persiste el problema sin que las cambiemos, podría suceder que nos quedáramos sin energía mientras circulamos.

Un rendimiento del motor por debajo del habitual puede indicarnos problemas en las bujías. Esto ocurre cuando la chispa generada no funciona al cien por cien y provoca que el coche vaya más lento, pero también que consumamos más gasolina. Y precisamente, ese es otro motivo que nos debe poner en alerta. Un gasto excesivo puede significar un fin de la vida útil de las bujías de nuestro vehículo.

A veces las bujías se encienden en el momento equivocado, lo que provoca ruidos y traqueteos que, además de avisarnos de posibles problemas con las bujías, nos incomoda la conducción.

Cambio de las bujías

¿Cómo cambiar las bujías?

Siguiendo los siguientes pasos aprenderás lo necesario para cambiar las bujías de tu coche de forma relativamente sencilla. Sólo necesitarás:

  • Bujías nuevas
  • Llave de bujías

Tiempo estimado: 30 minutos

Pasos a seguir:

  1. Con la ayuda del manual, abrimos el capó y localizamos el lugar exacto de las bujías.
  2. Hay que quitar también el enchufe de la bujía y recordar a qué cilindro corresponde.
  3. A continuación, utiliza la llave de bujías para soltar las que están gastadas y termina de desenroscarlas con la mano.
  4. Limpia la zona con un trapo y aprieta manualmente cada bujía en el agujero roscado correspondiente.
  5. El siguiente paso será colocar la llave de torsión con la nuez de bujía en el par de giro indicado por el fabricante y apretar la rosca hasta que quede fija.
  6. Colocamos de nuevo los enchufes y con el capó abierto acelera un par de veces; si el motor funciona correctamente, la sustitución se ha hecho con éxito.

El estado de las bujías afecta directamente al rendimiento del vehículo. Si conducimos con estas piezas defectuosas o alargamos innecesariamente su vida útil corremos el riesgo de quedarnos tirados o provocar una avería mayor. Además, se pueden generar problemas de arranque en frío, fallos de encendido durante la aceleración y se incrementará el gasto en gasolina provocando unas mayores emisiones contaminantes.

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