El motor de cuatro tiempos: características y funcionamiento

11 mayo | 2021 | Goodyear

¿Sabes qué es un motor de cuatro tiempo? ¡Lo repasamos todo! En qué consiste el ciclo de 4 tiempos, su historia, funcionamiento, pros y contras

Estamos en pleno siglo XXI y, a pesar de que la industria automovilística está viviendo una pequeña revolución con los motores híbridos, eléctricos y solares, la mayoría de los vehículos que vemos circulando por las carreteras continúan funcionando gracias a un invento del siglo XIX: el motor de cuatro tiempos. En Goodyear te explicamos todo lo que debes saber sobre este tipo de tecnología y su uso actual.

Los inicios de los motores a combustión interna

El motor de combustión interna fue creado en 1860 por el inventor francés Alphonse Beau de Rochas. Consumía gas de alumbrado, pero solo era capaz de aprovechar el 3 por ciento de la energía producida por la combustión. Habría que esperar algo más de una década para que el alemán Nikolaus Otto mejorara el funcionamiento con el ciclo de cuatro tiempos, que constituye la base de los motores de los automóviles modernos. Gracias a Otto, la revolución industrial empezó su segunda fase olvidándose de la máquina a vapor en favor del motor de explosión.

Poco tiempo hubo que esperar para ver el primer motor exitoso de dos tiempos: en 1878 lo diseñó el ingeniero escocés Dugald Clerk. En 1885, Gottlieb Daimler junto con Wilhem Maybech, montan un motor de gasolina por primera vez sobre una bicicleta y consiguen que se mueva a cierta velocidad, convirtiéndose esa bicicleta en la primera motocicleta de la historia. Al año siguiente, Daimler vuelve a entrar en la historia al construir el primer automóvil autopropulsado de cuatro ruedas y dos velocidades de transmisión.

El alemán Rudolf Diesel tuvo el honor de ser el creador en 1892 de un propulsor de autoignición que funcionaba con combustibles pesados, que posteriormente pasaría a llamarse motor diésel.

El motor diésel tuvo unos inicios algo menos prometedores que el de gasolina y no tendría evoluciones significativas hasta 1912 cuando se implantó en una locomotora y en 1923, cuando se hizo sobre un camión. A lo largo del siglo XX ambos motores fueron mejorándose y ya en la década de los años 70 empieza a ser aceptado el diésel como la opción más rentable. En la actualidad, aunque siguen siendo las opciones mayoritarias, los motores híbridos y eléctricos están creciendo enormemente buscando reducir la emisión de gases contaminantes, a la vez que mejorar la experiencia de la conducción.

¿Cómo funciona un motor de cuatro tiempos?

El propulsor de cuatro tiempos necesita de cuatro fases para completar el ciclo: admisión, compresión, explosión y escape.

  • En la fase de admisión, el pistón inicia un movimiento de arriba a abajo creando un efecto de succión que facilita que la mezcla fresca de aire y gasolina entre por la válvula de admisión.
  • La siguiente fase, la de comprensión, se inicia cuando se cierra la válvula de admisión y asciende el pistón que se encontraba en el punto inferior. Este ascenso comprime la mezcla.
  • La tercera fase, la de explosión, se inicia cuando la mezcla está comprimida y las válvulas de admisión y cierre cerradas; en ese momento, la bujía crea una chispa que quema la mezcla y empuja el pistón hacia abajo.
  • La cuarta y última fase, la de escape, se inicia con el pistón ascendiendo nuevamente por el cilindro. Entonces, la válvula de escape se abre para dejar salir los gases quemados en la fase anterior.

Una vez finalizadas las cuatro fases el pistón ha bajado y subido cuatro veces y el cigüeñal ha completado dos vueltas completas, por este motivo se le denomina motor de cuatro tiempos.

Motor de 4 tiempos

 Ventajas y desventajas frente a los motores de dos tiempos

Hoy en día ya no se pueden ver por las carreteras vehículos con motor de dos tiempos, salvo quizá alguna motocicleta antigua y de baja cilindrada. Y es que, a pesar de que la composición y el funcionamiento es mucho más sencillo y económico, la realidad es que son unos motores altamente contaminantes por la presencia de aceite en su mezcla.

Además, en los motores de dos tiempos parte del carburante no llega a explosionar y se desperdicia. El desgaste de las piezas en este tipo de motores es mayor que en el de los propulsores de cuatro tiempos. La razón es simple: el régimen de giro es superior. Todo esto hace que los motores de dos tiempos tengan una eficiencia menor.

Aunque los motores de dos tiempos poseen una mayor potencia y son más fáciles de mantener y fabricar, han quedado completamente en desuso y todos los fabricantes de vehículos apuestan por el de cuatro tiempos.

Con una sociedad cada vez más sensibilizada a cuidar del medio ambiente, la importancia de una conducción eficiente y unas leyes sobre contaminación cada vez más estrictas, es lógica la desaparición de los motores de dos tiempos de nuestras carreteras.

El despegue en los últimos años en las ventas de vehículos eléctricos parece que pone el punto y final también a los de cuatro tiempos. Después de 134 años de historia, parece que ya no queda carretera para los motores de combustión interna.

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