¿Qué ver y hacer en Valencia? Guía para descubrir la ciudad

21 junio | 2021 | Gábor Kovács "Surfing the planet"

Goodyear, de la mano de Surfing the planet, te recomienda una pequeña guía de qué ver y qué hacer en Valencia para que no te pierdas los lugares más interesantes.

Valencia, la tercera ciudad más grande de España, muchas veces queda en segundo plano en la agenda de los viajeros. Para algunos es solo una parada para comer una paella en su agradable playa, para otros la ciudad a la que viajar para disfrutar del sorprendente espectáculo de las Fallas. Sin embargo, Valencia es mucho más: una ciudad con un ambiente muy auténtico, una ciudad llena de lugares para visitar. Pero solo contamos con 2 días, por eso os proponemos un listado de lugares indispensables para visitar en un fin de semana: qué ver y qué hacer en Valencia.

Lugares de visita imprescindible en el centro histórico

Entrando desde el lado sur al centro histórico encontramos la modernista Estación del Norte. Aunque los trenes principales ya no salen de aquí, la fachada decorada con motivos vegetales (en honor a la agricultura valenciana) merece que la contemplemos un buen rato. Cerca encontramos una de las plazas principales de la ciudad con el Ayuntamiento (edificio que da nombre a la plaza) y el también impactante edificio central de Correos. Aquí, en la plaza del Ayuntamiento, se levanta cada año la famosa falla municipal del 15 al 19 de marzo.

Nos desviamos hacia el oeste y encontramos uno de los mercados más impresionantes de toda España, el Mercado Central de Valencia, de estilo modernista y construido a principios del siglo XX, que destaca por su cúpula de 30 metros de altura. Vale la pena perderse entre los puestos del mercado, sobre todo en la zona de la pescadería. Muchos comerciantes, además, permiten la compra online y el reparto a domicilio.

Justo enfrente se halla la Lonja de la Seda, maravilloso ejemplo de la arquitectura gótica civil, representante del siglo de oro de la ciudad. Un dato: en el siglo XVIII, más de 25.000 maestros sederos operaban en la ciudad. La sala de Contratación con sus gigantescas columnas nos recuerda una catedral gótica.

Otra plaza importante del casco antiguo es la plaza de la Reina, dominada por la Catedral, majestuosa obra del gótico catalán. La Catedral tiene dos campanarios: el “Miguelete”, al que se puede subir para contemplar bonitas vistas de la ciudad, y el de Santa Catalina. En una de las capillas de la Catedral se guarda el Santo Cáliz, una de las copas consideradas como el Santo Grial, la copa que fue usada por Cristo en la Última Cena.

Detrás de la Catedral se encuentra quizás la plaza más bonita de la ciudad, la plaza de la Virgen, donde todavía sentiremos la presencia de la Catedral por su Puerta de Apóstoles. Este portal es famoso por el Tribunal de las Aguas que se celebra aquí cada jueves, una institución de justicia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En esta misma plaza podremos contemplar la Basílica de la Virgen de los Desamparados donde se guarda la estatua de la patrona de la ciudad la cual por Fallas ponen en la plaza y decoran con flores.

Muy cerca, en Carrer del Cavallers, encontramos uno de los tesoros escondidos de Valencia. El exterior austero de la iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir contrasta con la riqueza artística de su interior. Los 1.900 metros cuadrados de frescos de su bóveda son tan impresionantes que hay quien los conoce como la ‘capilla sixtina valenciana’.

Para terminar nuestro itinerario por el casco histórico, merece la pena visitar las dos puertas medievales que quedan de la muralla cristiana que protegía la ciudad anteriormente, las Torres Serranos y las Torres de Quart, ambas construidas en estilo gótico.

Y, por supuesto, el Palacio del Marqués de Dos Aguas, un imponente edificio de estilo gótico y del siglo XV que acoge el Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí.

Valencia, flores, jardines y sueños

Todo lo anterior es lo imprescindible que debemos visitar cuando lleguemos por primera vez a la capital del Turia. Pero Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor, como dice la canción, y hay otros lugares que rinden homenaje a esa canción. Uno de los clásicos es el Puente de las flores, una obra de Santiago Calatrava que une la Alameda con la Plaza de América y que sorprende al visitante con la enorme cantidad de flores que siempre lucen a lo largo de todo el trayecto.

Otro lugar que tiene que ver con la luz y las flores es el Parque de Cabecera, un espacio que ha conseguido que los valencianos recuperen el cauce histórico del río y donde el agua recupera todo el protagonismo. Se inauguró en el año 2014 y, desde entonces, es el escenario elegido para realizar un gran número de actividades a diario.

Y es que Valencia es una ciudad donde los espacios verdes tienen una enorme importancia. Los ejemplos son muchos: desde el Jardín de las Hespérides (cerca del jardín botánico) a los Jardines del Real, o jardín de Viveros, donde se ubica el Museo de Ciencias Naturales.

Imprescindible es también el Espai Verd, un lugar único que está situado en el barrio de Benimaclet, al norte de la ciudad. Es el sueño del arquitecto Antonio Cortés Ferrando, que quiso mezclar la vegetación con una construcción sostenible y ecológica. Se trata de 108 viviendas construidas en vertical y que dejan con la boca abierta a todo aquel que se acerca a visitarlo, algo que recomendamos encarecidamente.

Jardines del Real

Lugares de visita imprescindible fuera del centro histórico

Ruzafa. Este barrio valenciano que durante parte del siglo XIX fue un municipio independiente cobra especial importancia durante las Fallas, cuando muchas de sus calles se iluminan con espectaculares juegos de luces a cargo de algunas de las comisiones falleras. Visita obligada en Fallas.

El Jardín del Turia. El antiguo cauce del río Turia es una de las joyas de la ciudad. Es un inmenso parque urbano, perfecto para pasear, hacer deporte y sentirte en plena naturaleza. En su interior se encuentra el Parque Gulliver, un lugar que rinde homenaje al gigante creado por Jonathan Swift con una gigantesca figura de 70 metros que se utiliza como toboganes y divertimento para mayores y pequeños.

La Ciudad de las Artes y Ciencias. Este conjunto moderno diseñado por el arquitecto valenciano, Santiago Calatrava, pronto se convirtió en uno de los símbolos (si no el símbolo principal) de la ciudad. El recinto sirve tanto para la educación como para el entretenimiento. Sus pabellones, cada uno de ellos una obra maestra del arte moderno, son el Museo de las Ciencias (exposiciones para traer la ciencia más cerca de nosotros), el Palacio de las Artes, el Hemisfèric (con proyecciones de películas 3D), el Umbracle (un espacio de exposiciones al aire libre) y el Oceanogràfic (el acuario más grande de Europa). Este último es especialmente destacable con su colección impresionante de especies marinas de todas partes del mundo y ¡un túnel de cristal de 35 metros con tiburones enormes!

El Bioparc. Este parque zoológico tal vez les gustará incluso a aquellos que no son fanáticos de este tipo de lugares. Representa los diferentes ecosistemas de África y en él los animales viven en semilibertad, es decir, no están en jaulas, sino que unos ríos artificiales separan las distintas zonas.

El Museo del Silencio. Situado en el Cementerio General de Valencia, es un proyecto que propone cuatro recorridos diferentes por un lugar que es mucho más que un camposanto. Hay una enorme riqueza patrimonial, histórica y cultural que se puede ver en las cuatro rutas: ’18 vidas, 18 silencios’, ‘Mujeres que dejaron huella’, ‘Personajes ilustres’ y ‘Personajes populares’.

Bioparc

Qué más ver en Valencia, según un valenciano

Pasear por el centro de Valencia es sinónimo de disfrutar. Puedes encontrarte un lugar único en cualquier rincón y el mejor ejemplo es la Casa Judía, un edificio construido en 1930 en estilo art déco y que fue diseñado por el arquitecto Juan Guardiola, un discípulo de Gaudí. Un lugar sorprendente que se ha ido adaptando al paso de los tiempos y que es todo un símbolo de la ciudad.

Otro de esos lugares bien conocidos por los valencianos y que los turistas suelen pasar por alto es la conocida como Casa de los gatos. Se trata del acceso a una gatera que el autor pintó hace décadas como homenaje a los felinos y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una atracción más de la ciudad. Un lugar tan curioso como peculiar y que forma parte del ADN de Valencia.

Pero, por supuesto, no podemos irnos de Valencia sin comer ni beber los productos más típicos de esta zona. Por eso, dos recomendaciones: quienes quieran disfrutar de una paella valenciana como manda la ley, es decir, con pollo, conejo y verduras, tiene que visitar la Alquería del Pou, cerca ya de la Dehesa del Saler y el Parque Natural de la Albufera.

Para quienes prefieran degustar la bebida más típica de la ciudad, la horchata, otro consejo: déjense caer por la Horchatería Daniel, una de las más antiguas de la ciudad y que lleva haciendo horchata de manera tradicional desde 1949 en un negocio por el que han pasado varias generaciones de valencianos.

Valencia es una ciudad que ofrece infinitas posibilidades, así que… ¡quizás un fin de semana no sea suficiente! 

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